España vaciada
'La Perdiz Roja', el colectivo que busca revivir el orgullo castellano con un magacín y eventos culturales: "Que Castilla vuelva a molar"
Tres jóvenes han creado una revista cultural que se ha convertido en una suerte de movimiento que vindica las raíces con una mirada moderna

Dos jóvenes con un traje tradicional castellano en una fotografía de un reportaje publicado por La Perdiz Roja. / MARÍA SÁNCHEZ MORATO / LA PERDIZ ROJA

Si usted no es de Castilla, seguramente esa tierra le evoque campos de trigo que se pierden en el horizonte, casas levantadas con adobe, rebaños de ovejas que cruzan un secarral y señoras 'mayorzucas' sentadas en sillas de madera en plena calle al 'fresco' de la tarde-noche de verano. Una cosa así como austera, rancia y sin complejidad, pero se equivoca. Castilla no es eso o, al menos, ni mucho menos solo eso.
Castilla mola, mola mucho, tiene texturas distintas, raíces que se incrustan en lo más hondo, pero también apuestas vanguardistas punteras, y eso precisamente busca reivindicar 'La Perdiz Roja', un colectivo nacido en plena pandemia como una suerte de "regionalismo de supervivencia" que, a modo de golpe en el pecho, quiere sublimar el orgullo castellano perdido, el apego al territorio propio que quedó olvidado en busca de los cantos de sirena de 'los madriles', con una diáspora que ha dejado en cuadro pueblos enteros, sin un chiquillo en invierno. Una pena.

'Make Castilla Cool again' es uno de los lemas de la revista y su camiseta cada vez se ve más por Castilla y León. / LA PERDIZ ROJA
Y ahí están ellos, los de la 'Perdiz Roja', Carmen Abril (socióloga), Miguel Seisdedos (diseñador) y Alejandra Espaillar (experta en márketing), que no tienen ni 30 años, diciendo a sus coétaneos y a los que vienen que respeten su pasado, que aprendan de él. Su magacín cultural, que acaba de recopilarse en la primera edición de papel y donde se dibuja el arte, la gastronomía, la moda y la cultura castellanas, ha traspasado sus propias fronteras y ahora es una suerte de movimiento.
Uno de los lemas de la revista –"Make Castilla Cool again [Hacer que Castilla mole de nuevo]"– protagoniza camisetas y tazas que se venden por miles, y desde el colectivo montan fiestas en castillos cuyas entradas se acaban en un plis plas –la próxima, 'Solarpunk', será en mayo en el Castillo de Villalonso, en Zamora, y los tíquets acaban de salir a la venta–.
"Queremos contar Castilla de forma actual para los jóvenes para que cambien el chip y quieran volver y quedarse, contarla de una manera nueva con toda la emoción que entraña, mezclando tradición y contemporaneidad", señala Abril, que en su día diseñó un Trabajo de Fin de Máster de gestión cultural que proponía un circuito de eventos que acabó transmutándose en lo que es hoy día La Perdiz Roja, un movimiento con muchas aristas, y muchos artistas.
En el magacín hay textos que reivindican el ecologismo de Miguel Delibes, uno de los más insignes castellanos; las mascaradas zamoranas –un ritual donde los quintos se disfrazaban de lo que pillaban– o Santa Águeda, una festividad en la que las mujeres mandan; la carretera secundaria como concepto; la importancia de la labor de jóvenes mujeres pastoras, o el feminismo de El Quijote. Todo desde una mirada actual, desenfadada, como un vanguardismo ancestral.
"Todavía estamos en una cuota pequeña de conocimiento en muchas provincias, donde no nos conocen lo suficiente", afirman los jóvenes en una videollamada donde se muestran satisfechos por los ecos de su iniciativa, pero creen que todavía hay mucho margen de mejora. De hecho, todavía la revista no les da para poder dedicarse exclusiva y totalmente a ello. Y eso que ya hasta les han citado desde Villalar de los Comuneros para organizar la programación del Día de los Comuneros, la festividad de Castilla y León, el próximo 23 de abril, que conmemora la derrota de las tropas comuneras frente a Carlos I en 1521.
¿Y esperáis mucha gente? "Todos los que quepan en el pueblo. No sabemos lo que nos vamos a encontrar. La convocatoria es que la gente acuda con su traje tradicional, que vengan vestidos de castellanos, que cada uno se apañe el traje con lo que pueda. Vamos a cambiar un poco la tónica de la fiesta", responden.

Alejandra Espaillar, Carmen Abril y Miguel Seisdedos, fundadores de La Perdiz Roja. / LA PERDIZ ROJA
En todo lo que hacen siempre parece haber la misma intencionalidad: "Apropiarnos de nuestra cultura y no dejarla pasar, pensábamos que no había arraigo y había más de lo que pensábamos". "Estamos viendo que cada vez hay una ligera chispa de gente que valora todo esto y está deseando volver, pero aún queda mucho por trabajar. La gente joven está más en esa fase de 'paso de Castilla, me tengo que ir", aprecian los fundadores de la Perdiz Roja, quienes matizan que los agujeros negros en muchas ocasiones son la falta de oportunidades laborales y la dificultad de encontrar casa.
–¿Y por qué creéis que Castilla mola?
Miguel: "Tiene muchas cosas por descubrir que la gente o desconoce o ha olvidado".
Alejandra: "Porque es mi hogar, mi casa, donde he crecido realmente".
Carmen: "Por la gente. Tiene muy mala fama el carácter castellano, me cae muy bien, somos muy verdaderos, sin mucho artificio. Muy de fiar".
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