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Turismo masivo

La Cerdanya en Semana Santa: una población que pasa de 19.000 a 125.000 personas

Con el aumento de la oferta turística, la comarca multiplica por seis su población en los días de máxima afluencia, poniendo a pleno rendimiento infraestructuras y servicios locales

DIRECTO | Tráfico en Semana Santa 2026

'La plaça dels Herois' de Puigcerdà ayer Viernes Santo.

'La plaça dels Herois' de Puigcerdà ayer Viernes Santo. / Miquel Spa

Miquel Spa

Puigcerdà
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La Cerdanya se ha situado estos días de Semana Santa en su nuevo punto máximo de población, con 125.000 personas, según la última actualización de las cifras proporcionadas por los Mossos d'Esquadra. Esta cifra marca un incremento notable respecto a los 100.000 o 120.000 habitantes que se habían fijado como límite en las últimas décadas durante los picos turísticos de mayor afluencia. Esto supone que la comarca, con una población empadronada oficialmente de solo 19.000 habitantes, multiplica su población por casi seis en estas fechas. Una situación que se repite en otros momentos del año, como el Puente de la Purísima o el mes de agosto.

El lleno en la Cerdanya se hace evidente en las pistas de esquí, con las estaciones aún a pleno rendimiento en un sorprendente mes de abril más nevado de lo habitual; lleno en las tiendas, con colas a primera hora de la mañana para comprar el pan; y lleno en los centros de las poblaciones a partir de primera hora de la tarde. Centros urbanos de referencia como Puigcerdà, Llívia o Bellver son estos días, a partir de las siete de la tarde, auténticos hervideros de visitantes llenando las terrazas de bares y establecimientos comerciales. Por la noche, los restaurantes también están llenos y resulta prácticamente imposible cenar sin reserva. El pico turístico se cerrará mañana domingo, ya que la tradición de comer la mona en familia trasladará estas aglomeraciones a las carreteras, y el lunes el valle volverá a su ambiente rural y familiar.

El desglose de las 125.000 personas presentes en la Cerdanya estos días se reparte entre los 19.000 habitantes fijos, las 60.000 personas que ocupan las 20.000 segundas residencias de la comarca, y otros medios de alojamiento como las 1.512 plazas hoteleras repartidas entre 42 establecimientos, las 4.500 plazas en los siete campings de la zona y las 5.400 plazas que ofrecen las 980 viviendas de uso turístico. A todo ello hay que sumar los 500 visitantes que se alojan en turismo rural, así como aquellos que solo pasan por la comarca durante el día.

Según los Mossos, esta cifra de 125.000 es la nueva actualización mínima que se registraría en estos periodos de máxima afluencia.

El carrer Major de Puicerdà ayer Viernes Santo por la tarde.

El carrer Major de Puicerdà ayer Viernes Santo por la tarde. / Miquel Spa

El aumento de la población, causado por la expansión de la oferta turística

Dos causas principales explican este incremento de la población en la Cerdanya. Por un lado, el aumento progresivo de las plazas de alojamiento turístico, especialmente el crecimiento exponencial de las viviendas de uso turístico (HUT). La comarca cuenta actualmente con 980 viviendas de este tipo, con una media de 5,5 plazas por vivienda, lo que supone un volumen de 5.390 personas más en los momentos de máxima afluencia.

Los datos comparativos constatan que hace solo una década, el número de viviendas con licencia de uso turístico en la Cerdanya era de solo 43, pero en la actualidad esta cifra se ha multiplicado por veinte. Este crecimiento refleja la creciente demanda del mercado turístico, que ha visto en la comarca un lugar ideal para quienes buscan un refugio en plena naturaleza, tanto en invierno como en verano.

Al aumento de las segundas residencias hay que añadir la mayor ocupación de estas, que también contribuye a incrementar la población en temporada alta. Según un informe del Consejo Comarcal realizado hace más de una década, las segundas residencias en la Cerdanya se utilizan de media 50,9 días al año. El informe destacaba el uso intensivo de estas residencias durante los meses de verano (19 días de media) e invierno (13,8 días), con una ocupación más reducida durante la primavera y el otoño.

Un modelo de crecimiento en debate

El índice de construcción en la comarca es alto, con una media de 12 casas por cada 1.000 habitantes. Así, el 63% de las residencias en la Cerdanya son segundas residencias, una proporción que supera el 70% en municipios como Urús, Ger, Llívia o Guils de Cerdanya.

Este modelo de crecimiento ha generado preocupación entre las administraciones locales y los movimientos sociales, que alertan sobre el impacto que puede tener este tipo de expansión en el acceso a la vivienda, la estabilidad demográfica y la sostenibilidad de los servicios básicos en la comarca. En Puigcerdà, por ejemplo, se calcula que la población puede llegar a las 40.000 personas durante los días de máxima afluencia turística. Este aumento de población pone a prueba las infraestructuras locales, con un impacto directo sobre servicios como la atención sanitaria, la movilidad y la limpieza, entre otros.

En este contexto, los responsables locales hacen un llamamiento a un modelo de desarrollo más equilibrado, que tenga en cuenta las necesidades de los residentes permanentes y los efectos a largo plazo de la alta concentración de turistas. En los últimos años, la Cerdanya ha pasado de ser un refugio tranquilo a una zona donde el equilibrio entre la población local y la flotante se vuelve cada vez más difícil de gestionar.

Con todo, la Cerdanya se consolida como un destino de primer nivel durante la Semana Santa, no solo por la belleza natural que ofrece, sino también por las oportunidades económicas que genera el turismo. Un crecimiento que, pese a sus implicaciones, sigue siendo un pilar fundamental para la economía local.