Historia de superación
Quim Vilamajó, escritor con síndrome de Down: “Me hablan como si no entendiera las cosas”
El autor, también influencer, ha escrito un libro en primera persona que reivindica autonomía, igualdad y una sociedad sin prejuicios

Quim Vilamajó, durante la presentación de su libro en la librería Aqualata de Igualada / Miti Vendrell
“Yo, como persona, no solo vivo, también siento”. Con esta frase, Quim Vilamajó Piqué abre este sábado por la mañana la presentación de su libro 'Sento. La vida amb un cromosoma de més' en la librería Aqualata de Igualada, en un acto emotivo, participativo y con una acogida muy positiva.
Vilamajó, nacido en Tàrrega en 1995 y conocido por su actividad en Instagram, donde comparte reflexiones sobre su día a día y denuncia actitudes hacia las personas con síndrome de Down, confirma también en directo su gran capacidad comunicativa. Con un discurso claro, ordenado y sincero, construye un relato que conecta con el público.

Público asistente durante la presentación del libro de Quim Vilamajó en la librería Aqualata de Igualada / Miti Vendrell
El libro, editado por Fonoll, recoge vivencias, pensamientos y aprendizajes con la voluntad de romper estereotipos y explicar su realidad con voz propia. “En el libro ignoro el síndrome de Down. No soy menos hábil por tenerlo”, afirma. “Cuando somos pequeños necesitamos que nos estimulen cognitiva y emocionalmente”, añade, en un recuerdo que dedica a su primera pediatra, que ha estado presente en el acto.
“Quiero que nos traten igual”
Durante la presentación, Vilamajó insiste en la necesidad de cambiar la mirada social. “Quiero que la gente nos trate igual y entienda la diversidad”, dice. Lo ejemplifica con situaciones cotidianas que todavía se repiten: “A veces me hablan como si no entendiera las cosas o como si tuvieran que explicármelo muchas veces”. Una actitud que, denuncia, acaba desvalorizándolo: “Quitan importancia a mi manera de pensar”.
Uno de los mensajes más claros de su discurso es la reivindicación del derecho a equivocarse. “Con los errores podemos ser mejores cada día y tenemos que equivocarnos”, afirma.
Según explica, la sobreprotección a menudo impide ese aprendizaje. “Anticipan los problemas y ya no te dejan intentarlo”, dice. También cuestiona el ritmo de la sociedad actual: “Nos exigen que lo aprendamos todo al momento, pero a mí me gusta que me den tiempo”.
De la dificultad a la autonomía
Hace tres años y medio que vive fuera de la casa familiar, pero el camino hacia la autonomía no ha sido lineal. En una primera experiencia en un piso compartido, las cosas no funcionaron, pero en una segunda oportunidad sí. “La primera vez no fue bien, pero la segunda sí”, explica.
Actualmente vive con otros compañeros, con apoyo puntual pero con autonomía real. “Nos ayudan cuando lo necesitamos, pero no hacen por nosotros aquello que sabemos hacer”, dice. Para Vilamajó, esta diferencia es clave para crecer.
“Me encanta vivir mi vida y tomar decisiones con libertad”, afirma. Y envía también un mensaje a las familias: “Tienen que aceptar que el hijo ha crecido”. En este proceso, también pone en valor el papel de sus padres, presentes en el acto, que han pasado de la protección inicial a darle apoyo en sus decisiones: “Es importante que confíen y dejen espacio para probar”, apunta.
Trabajar y tener una vida propia
Vilamajó defiende que la autonomía pasa también por el mundo laboral. “Trabajar es esencial para tener una vida digna, un sueldo y poder gestionar mi vida”, dice. Denuncia, sin embargo, que todavía hay barreras. “La sociedad no nos lo pone fácil, hay prejuicios”, afirma. Por eso reclama oportunidades reales: “Los empresarios tienen que confiar en nosotros”.
El lenguaje es otro de los aspectos que cuestiona. “El concepto discapacidad no me gusta. ¿Por qué me hacen creer que soy menos?”, se pregunta. Rechaza términos como “pacientes”, “afectados” o “minusválidos” y defiende una mirada centrada en las capacidades: “Somos capaces de muchas cosas”, dice. Vilamajó también propone alternativas más positivas: “Me gusta más hablar de ‘plusválidos’, porque pone el foco en lo que podemos aportar”, apunta.
Presente y futuro
Con 30 años, Vilamajó combina su actividad profesional con su presencia en las redes sociales, desde donde se ha convertido en una voz activa contra los prejuicios. Se define como una persona que vive el presente, pero con voluntad de seguir creciendo: “Iré evolucionando como persona hasta donde pueda llegar”, afirma. De hecho, incluso se marca un objetivo vital con una sonrisa: “Quiero tener un cuerpo sano y llegar a los 107 años”. Cuando aparecen las preocupaciones, tiene clara su manera de gestionarlas: “Hago un reset y vuelvo al presente”.
La presentación se cierra con aplausos y con la sensación de que el mensaje ha llegado. Con 'Sento. La vida amb un cromosoma de més', Quim Vilamajó no solo explica su experiencia, sino que reivindica el derecho a ser escuchado, a equivocarse y a vivir como cualquier otra persona. El acto termina con una conversación con los asistentes y la firma de libros.
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