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Ciencia

La UCA desarrolla un sistema de inteligencia artificial para detectar cetáceos en el Estrecho de Gibraltar

El modelo permite identificar silbidos de cetáceos en entornos con alto ruido marítimo, mejorando el seguimiento de la biodiversidad marina.

Dos de las investigadoras de la UCA sobre la detección de silbidos de cetáceos en el Estrecho.

Dos de las investigadoras de la UCA sobre la detección de silbidos de cetáceos en el Estrecho. / UCA

Europa Press

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Investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) han desarrollado un sistema basado en inteligencia artificial capaz de detectar silbidos de cetáceos en el Estrecho de Gibraltar, uno de los entornos marinos más complejos por la intensa actividad marítima y la superposición constante de sonidos.

El estudio, publicado en la revista 'Engineering Applications of Artificial Intelligence', ha sido realizado por Alba Márquez, Neus Pérez, Daniel Benítez, Gonzalo M. Arroyo y Andrés de la Cruz, vinculados al Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR).

La investigación aborda uno de los principales retos de la conservación marina, ya que muchos cetáceos dependen del sonido para orientarse, comunicarse y localizar alimento, por lo que analizar sus vocalizaciones permite conocer mejor su presencia y comportamiento.

En este contexto, el Estrecho de Gibraltar representa un entorno especialmente complejo al tratarse de un corredor entre el Atlántico y el Mediterráneo, con presencia constante de ferris, embarcaciones recreativas y otras fuentes de ruido submarino.

Para afrontar este desafío, el equipo ha diseñado una metodología que combina aprendizaje profundo, adaptación progresiva del modelo a condiciones reales y validación experta. El sistema no solo se entrena con grabaciones limpias, sino también con escenarios acústicos complejos, similares a los del mar abierto.

Datos reales

El estudio se ha apoyado en registros acústicos obtenidos cerca de la isla de Tarifa, a diez metros de profundidad, durante tres despliegues realizados entre mayo de 2024 y marzo de 2025, que suman más de 1.300 horas de grabación.

Esta diversidad temporal ha permitido evaluar el rendimiento del sistema en distintas estaciones y niveles de ruido ambiental.

Uno de los hallazgos clave es que los modelos convencionales funcionan bien con datos limpios, pero pierden eficacia en condiciones reales. En cambio, el modelo ajustado con datos locales y validación iterativa logró un rendimiento superior.

Más allá del avance técnico, el sistema supone una herramienta útil para el seguimiento pasivo de cetáceos, una técnica que permite estudiar la fauna sin interferir en su comportamiento.

Automatizar este proceso facilita el análisis de grandes volúmenes de datos y mejora la vigilancia de zonas de alto valor ecológico, como el Estrecho de Gibraltar, abriendo nuevas vías para la conservación marina.