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Arte artesanal

Toni Mora, el albañil de Santa Margalida que convierte las tejas en arte

El artista local rompe con décadas de anonimato presentando, en el marco de la feria, una exposición donde el marés y los materiales naturales reconstruyen la memoria arquitectónica de fachadas de la isla

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Toni Mora, el albañil de Santa Margalida que convierte las tejas en arte.

Toni Mora, el albañil de Santa Margalida que convierte las tejas en arte. / Tonina Crespí

Tonina Crespí

Santa Margalida
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Toni Mora (Santa Margalida, 1964) encarna la esencia del artesano mallorquín. Albañil de profesión, ha dedicado toda su vida a levantar muros y techar casas, pero desde hace más de una década, su verdadera pasión ha sido dar una nueva vida a los materiales que maneja con sus manos. En esta edición de la Fira de Santa Margalida, Mora ha roto con su anonimato para presentar una exposición en la sala superior de la Rectoría que ha cautivado a propios y extraños, un hito alcanzado gracias al empuje de su familia.

Lo que hoy es una muestra de coleccionista empezó, como muchas grandes historias, de forma casual. Hace unos 15 años, Mora sintió la necesidad de hacer un regalo especial y personal para un sobrino. En lugar de comprar algo en una tienda, decidió utilizar una teja y recrear una fachada mallorquina. Aquella primera pieza fue el germen de una afición que, durante años, solo conocía su círculo más íntimo.

La técnica de Toni Mora es un reflejo de su oficio. No se limita a pintar sobre el barro; él construye. Sobre cada teja, Mora recrea con una precisión quirúrgica las fachadas que forman parte del ADN constructivo de la isla. Para ello, utiliza elementos tan nuestros como el marés, que esculpe con paciencia, y materiales naturales como los "aubons", las cañas que dibujan el paisaje de la isla.

Ingeniería a microescala

Cada pieza es una obra de ingeniería a microescala: ventanas, balcones, persianas y texturas que nos transportan a la Mallorca de siempre y otras con formas más vanguardistas. Tras años de creación silenciosa, el artista no puede ocultar su emoción ante la respuesta del público. "Ver cómo la gente se detiene y reconoce un rincón o una manera de construir es una satisfacción inmensa. Todo el esfuerzo vale la pena", confiesa un Toni Mora visiblemente agradecido por la buena acogida de su exposición.

Las tejas convertidas en arte de Toni Mora de Santa Margalida.

Las tejas convertidas en arte de Toni Mora de Santa Margalida. / Tonina Crespí

Si hoy Santa Margalida puede disfrutar de este tesoro visual es gracias al tesón de su familia. Fueron ellas quienes, conscientes del valor artístico y etnográfico, le impulsaron a compartir su arte. Gracias a su apoyo, Mora se decidió a dar el paso y a organizar esta exposición. La muestra tiene un carácter especialmente emotivo. Muchas de las piezas que se exponen no son nuevas; son obras que Mora ha ido regalando a familiares y amigos a lo largo de estos años y que ha ido restaurando para esta ocasión especial. Al lado de cada teja, se puede leer el nombre de su propietario, convirtiendo la exposición en un mapa de afectos y recuerdos compartidos.

Toni Mora ha logrado que una simple teja, un objeto cotidiano y rústico, se convierta en un lienzo donde se narra una historia. Su arte, ahora compartido con todos, es un regalo de la memoria urbanistística de la isla.

La exposición 'Recreació de façanes mallorquines fetes a mà damunt teules àrabs' se ha celebrado en el marco de una Fira de Santa Margalida que el pasado domingo lució una muestra de coches antiguos, memorial a Colau Nicolau, juegos artesanos de madera, y diferentes actividades culturales. Entre el bullicio de la feria y el sonido de las xeremies, la sala superior de la Rectoría se convirtió en un refugio de arte.

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