Educación
Romper el silencio desde el aula: una madre crea un juego para ayudar a los niños a detectar y hablar del abuso sexual
Tras sufrir abusos en la infancia, impulsa The Innocent Box, una herramienta educativa que hace un llamamiento a profesionales y escuelas para prevenir el abuso infantil

Madre y creadora del juego The Innocent Box para detectar los abusos sexuales en los niños. / Cedida
"Me cansé de callar. Me cansé del miedo. Me cansé de ver cómo se repetía una y otra vez lo mismo, en otras niñas y niños, en otras casas, en otras vidas". Así comienza el relato de Susan Pezantes, una madre y creadora que ha transformado su propio trauma infantil en un proyecto con impacto internacional.
El abuso sexual infantil sigue siendo un tabú difícil de detectar y aún más de verbalizar. Ante esta realidad ha impulsado, desde la experiencia personal, un juego educativo que quiere convertir las aulas en espacios seguros donde los niños puedan hablar, identificar límites y pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde.
Hace tres años, después de sufrir abusos durante su infancia, decidió hacer algo para que otros niños no tuvieran que cargar con el mismo dolor. De esa decisión nació The Innocent Box, un juego educativo pensado para detectar precozmente el abuso sexual infantil a través del juego simbólico. "Fue un verano muy liberador", recuerda. Después de varios tratamientos psicológicos y terapias, todavía se sentía atrapada por sus experiencias.
Una noche, tras una pesadilla, tomó la decisión definitiva: "Corrí hacia mi marido y le dije: tenemos que hacer este juego, tenemos que crearlo". El recurso se basa en una caja con muñecos de tela diseñados como una herramienta segura y pedagógica. Los niños pueden colocar adhesivos de colores en distintas zonas del cuerpo de los muñecos, iniciando conversaciones naturales sobre límites, tocamientos y situaciones que les incomodan. "Cuando los niños juegan, cuentan cosas que nadie había podido escuchar antes". El juego cuenta con dos figuras, una de un niño y otra de una niña, en las que los menores deben colocar una serie de adhesivos de distintos colores para, así, identificar qué partes de su cuerpo está permitido que otras personas toquen y cuáles no.

Un juego innovador para ayudar a romper el silencio sobre el abuso sexual a niños. / Empordà
Con el apoyo de profesionales de la psicología y de la asociación Conciencia, el proyecto se consolidó como una herramienta preventiva, educativa y terapéutica. Actualmente, The Innocent Box se utiliza en procesos terapéuticos, por profesionales especializados, familias y algunos centros educativos pioneros. Susan Pezantes insiste en que el proyecto no sustituye a profesionales: ella misma no es ni psicóloga ni abogada. Por ello ha impulsado una red de apoyo formada por psicólogas y profesionales jurídicos que permite derivar casos y garantizar una atención integral, desde el acompañamiento emocional hasta la defensa legal de los niños y las familias.
El proyecto sigue expandiéndose y también podría llegar a Figueres. La socióloga Cristina Vila ya dispone del recurso y estudia incorporarlo en actividades de sensibilización sobre abusos sexuales infantiles previstas este año en la ciudad. En este sentido, se hace un llamamiento a profesionales, entidades y centros educativos interesados en trabajar con "una herramienta que ya está cambiando vidas". Actualmente, The Innocent Box cuenta con licencias oficiales en España y México, y Susan Pezantes trabaja para expandirlo a nuevos países.
Lo que empezó como una experiencia personal se ha convertido en un recurso global para que ningún niño o niña tenga que sobrevivir en silencio. A pesar de los avances, el abuso sexual infantil sigue siendo un tabú social. "Mucha gente sabe que existe, pero no quiere hablar de ello. Es un tema muy cerrado", afirma. Aun así, el proyecto ha crecido gracias a profesoras, madres y profesionales que han decidido llevar el juego a escuelas y espacios educativos. Hace dos años, cuando el proyecto empezaba a consolidarse, Pezantes afrontó una nueva realidad: la leucemia de su hijo pequeño. "La vida te da un golpe duro.
Con mi hijo te puedo asegurar que me hace mil veces más daño que mi trauma. Por eso ya no tengo tanto dolor. Lo que pasó con el abuso ha quedado un poco en segundo plano". La enfermedad activó un nuevo compromiso social: ayudar a familias con niños en oncología que a menudo se encuentran sin recursos inmediatos. "Mientras llega alguna ayuda, mientras tanto tienes que comer, vestirte, tener pañales… Eso es lo que hacemos: ayuda urgente a las familias". Así nació también el movimiento Mientras Tanto, un espacio de apoyo práctico y emocional para madres y padres que viven situaciones extremas con sus hijos. En medio del dolor, Susan Pezantes explica que llegó un momento en que no podía dejar abandonado The Innocent Box, porque era "como otro hijo" y sabía el bien que estaba haciendo como herramienta "para proteger la infancia, abrir conversaciones imposibles y romper los silencios que nos marcan para siempre".
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