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El precio del alquiler en Madrid ya asusta hasta a los estudiantes internacionales: "Es un precio exagerado, pero es de lo mejor que se puede encontrar"
Sofía, Alessia y Chiara son tres de los más de 52.000 alumnos internacionales que viven en Madrid y cursan sus estudios universitarios

A los estudiantes internacionales en Madrid les preocupa el precio del alquiler. / UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
Madrid se ha convertido en uno de los principales polos universitarios internacionales de España, con más de 52.000 estudiantes extranjeros en sus facultades. Estos generan un impacto económico superior a los 3.100 millones de euros anuales, lo que equivale al 1% del PIB regional. Así lo pone de manifiesto un estudio presentado por la asociación Madrid Futuro, que sitúa a la capital como destino preferente para alumnos procedentes principalmente de América Latina y Europa, atraídos por factores como la calidad de vida, la seguridad o la oferta cultural. El informe destaca que cada estudiante gasta de media más de 25.500 euros al año, con el alojamiento como principal partida, y subraya también el efecto tractor que este colectivo tiene sobre el turismo, la innovación y la proyección internacional de la ciudad.
“Destino la mayor parte de mi presupuesto mensual al alquiler, seguido de la alimentación y el transporte. Vivo en un piso compartido, en plena Gran Vía, y pago alrededor de 800 euros al mes por una habitación. Lo considero bastante elevado para ser una estudiante, pero me parece un precio justo teniendo en cuenta la ubicación. En general, creo que el coste de vida es bastante normal en Madrid”, explica Chiara, estudiante de Comercio Internacional en la Universidad CEU San Pablo.
A sus 20 años, la francesa se encuentra haciendo un Erasmus desde el pasado mes de septiembre en la capital, ciudad que eligió por varias razones: “Siempre me han interesado los idiomas, quería practicarlo. También me atrajo la cultura española. Además, España tiene una fuerte conexión con el comercio internacional. He descubierto una ciudad dinámica y con muchas oportunidades, tanto académicas como profesionales”. Antes de llegar, Chiara cuenta que imaginaba Madrid como una ciudad “muy animada” y “con mucho movimiento y vida nocturna”.

Madrid cuenta con más de 52.000 estudiantes extranjeros en sus facultades. / EUROPA PRESS
“Lo que más me ha sorprendido es la energía constante de la ciudad y la facilidad para socializar con gente de diferentes culturas. En cambio, los españoles son muy cerrados entre ellos. Es difícil comunicarse. Pese a todo, me siento acogida. Nos dan muchas oportunidades a los estudiantes internacionales a la hora de integrarnos”, suma. En sus planes está alargar lo máximo posible su estancia en el país, incluso considera vivir aquí en un futuro: “Me gustaría mudarme algunos años para crecer personal y profesionalmente”.
Mudarse al centro
No es la única. A Alessia también le gustaría quedarse el mayor tiempo posible. Acaba de cumplir 21 años y se encuentra cursando el tercer año de Fisioterapia en la Universidad Camilo José Cela. Nació en Caracas, Venezuela, donde comenzó su formación. “Llegó un momento en el que sentí que necesitaba buscar nuevas oportunidades y retarme a mí misma, por eso decidí continuar en el extranjero. Me gustaría realizar un máster más adelante y especializarme en el ámbito deportivo. No voy a volver a Venezuela a corto plazo”, sostiene.
La joven, que también cuenta con nacionalidad italiana, no descarta la posibilidad de vivir en otros países de Europa. “Me interesa conectar más con esa parte de mi. Me he enamorado de la incertidumbre, de no saber exactamente qué viene después. Me cuesta imaginarme viviendo de nuevo en Caracas porque siento que mi vida tomó otro rumbo. Migrar ha sido una de las mejores decisiones que he tomado”, añade. Su llegada a la capital, en septiembre de 2024, no fue como la de Chiara. Alessia cursa la carrera en el campus universitario de Villanueva de la Cañada, al oeste de la región.
“Elegí Madrid por la facilidad del idioma, pero también por la calidad de vida. Es una capital internacional y te permite convivir con personas de distintas culturas. Y, aunque tiene muchísimos aspectos positivos, el precio del alquiler es, sin duda, uno de los mayores retos. Los precios son elevados y, en ocasiones, poco accesibles para estudiantes. Yo vivo en Villafranca del Castillo, una urbanización próxima a la universidad, donde pago 562 euros al mes con gastos incluidos. De cara al próximo año, me gustaría mudarme más cerca del centro para facilitar la movilidad diaria, tanto por estudios como por trabajo. La vivienda se ha convertido en un problema no solo para los extranjeros, sino para todos en general”, relata.

Cada estudiante gasta de media más de 25.500 euros al año. / Agencias
Regresar a casa
Llegó sola y temía no adaptarse o sentirse perdida. Esa sensación cambió apenas unas semanas después cuando, según cuenta, descubrió en Madrid una ciudad abierta y con una gran comunidad estudiantil internacional: “Existen muchas iniciativas, tanto desde las universidades como a nivel social, que facilitan nuestra integración”. Sofía es quien más tiempo lleva en Madrid. Tres años y medio. Desembarcó en septiembre de 2022 para comenzar sus estudios de grado en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad CEU San Pablo. La colombiana, que eligió el país por compartir la misma lengua, se decantó por la capital por razones de seguridad.
“Me imaginaba una urbe histórica pero moderna. Había visto muchos vídeos y fotos en internet, pero todo superó mis expectativas”, apunta. Como al resto, el precio de los alquileres captó su atención. Y no de una manera positiva. “Vivo sola en el barrio de Chamberí, en un pequeño estudio, donde pago 900 euros. Es un precio exagerado, pero es de lo mejor que se puede encontrar por este precio. Hay lugares de Madrid donde puedes conseguir viviendas a un precio más reducido, pero sorprende cómo los precios siguen subiendo y aún así hay personas que los pagan. A veces tengo que limitar mis planes por lo que cuestan”, dice.
Sofía compara su experiencia con la de otros estudiantes extranjeros que provienen de Europa y que, a su juicio, lo tienen “mucho más fácil”. “Depende de la nacionalidad. En temas burocráticos, es mucho más fácil para ellos que para los iberoamericanos. No es lo mismo. Los trámites son cada vez más largos y complicados”. Pese a todo, la joven también tiene pensado alargar su estancia en España, con un contrato de trabajo, por dos o tres años. “Después me plantearé si quiero formar una familia aquí o regresar a mi país”, concluye.
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