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La inmigración, de cerca

Figueres, el 'Sant Cugat del Empordà' que endurece el padrón municipal: "Cumplimos con la legalidad"

El municipio replica el modelo de la urbe vallesana, también con alcaldía de Junts, para hacer de la lucha contra el fraude su caballo de batalla

ENTREVISTA | Jordi Masquef (Junts), alcalde de Figueres: "Las regularizaciones extraordinarias de migrantes generan un efecto llamada"

Una imagen de ambiente por las calles de Figueres.

Una imagen de ambiente por las calles de Figueres. / David Aparicio Fita / EPC

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Figueres
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Esta entrevista forma parte de la serie 'La inmigración, de cerca con la que EL PERIÓDICO pone el foco en los retos sociales a los que se enfrentan los alcaldes, en primera línea, desde los ayuntamientos de Catalunya.

Hacía poco más de una semana desde que el Gobierno, con el apoyo de Podemos, había sacado adelante la regularización extraordinaria de migrantes cuando Figueres saltaba al centro del debate público. Su ayuntamiento rechazó la medida, que tiene previsto solucionar la situación administrativa de unas 150.000 personas en Catalunya, en una moción debatida en el Pleno municipal. Votaron a favor los 13 concejales de Junts, que tienen mayoría en el consistorio de la capital de l’Alt Empordà, y una edila independiente. El texto de la moción instaba al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a “frenar el real decreto”, al que tildaban de “medida improvisada” y “no consensuada”.

Fue una moción simbólica, ya que las competencias de extranjería son exclusivamente estatales, pero le valió al alcalde de la ciudad, Jordi Masquef (Junts), duras críticas por parte de la oposición, que lo acusaron de hacer “tacticismo para contener a Aliança Catalana”. “Nosotros lo único que planteamos es que los requisitos pueden ser demasiado laxos”, defiende ahora el responsable en una entrevista con EL PERIÓDICO. “Hay muchos países en los que la normativa exige estar libre de antecedentes penales”, anticipaba en el encuentro Masquef. Los detalles de la regularización todavía tienen que darse a conocer –el texto sigue estando a la espera de aprobarse definitivamente y recibir la validación del Congreso–, aunque los primeros borradores de la norma pedían un certificado policial limpio a los potenciales solicitantes.

Pero el simbolismo de la moción contra la regularización sí representa una política local: la del endurecimiento del padrón, que en el área metropolitana de Barcelona lidera otro gran municipio con alcaldía de Junts, Sant Cugat del Vallès. El alcalde Masquef ha hecho del combate contra el fraude del padrón uno de sus principales caballos de batalla. En 2024, el consistorio ya dio de baja del padrón a 804 personas; en 2025, tal como avanzó este diario, a otras 872. Para algunas entidades sociales, como la Xarxa d’Entitats pel Padró, la medida “deja entrever” que el consistorio pretende “generar un efecto disuasivo” y acusaron al ayuntamiento de incumplir la obligación del empadronamiento universal. Masquef insiste en que “simplemente cumplimos con la legalidad”, aunque asegura que “intentan poner más medios de comprobación”. “Cuando hay muchos movimientos, o mucha gente en un mismo piso, enviamos un agente verificador o la policía”, explica el primer edil.

En cuanto al contexto político, el actual concejal de Vox es el único representante de la extrema derecha que ha tenido un asiento en el Ayuntamiento de Figueres por el momento en la democracia reciente. Sin embargo, y pese a que son comicios diferentes, los resultados en las últimas elecciones al Parlament de Catalunya de 2024 deslizan que la configuración política de la ciudad natal de Salvador Dalí puede cambiar próximamente. Vox fue la tercera fuerza en la ciudad, con un 11,87% de los votos y solo por detrás de Junts y PSC. Tan solo un punto por debajo, con un 10,05% de los sufragios, quedó en cuarto lugar Aliança Catalana.

Que la extrema derecha no haya hecho mella antes hace de Figueres una excepción entre otras capitales de comarcas catalanas con un elevado porcentaje de población extranjera. Sin ir más lejos, la del Alt Empordà es la segunda capital, solo por detrás de Vic, con una proporción más grande de inmigrantes. El 28,9% de la población (más de 13.000 habitantes), según los últimos datos del Idescat, ha nacido fuera de España. La inmensa mayoría, casi 6.000 de estas personas, son de nacionalidad marroquí, aunque las comunidades de Honduras, Colombia, Senegal o Rumanía rondan ya también las 1.000 personas.

Las dificultades del barrio del Culubret

Parte de la solución a la cruzada contra el supuesto fraude del padrón y las ocupaciones delincuenciales pasa para Masquef por “dar oportunidades” a las personas que se ven abocadas a delinquir por subsistencia. Es por eso que Figueres ha optado, y ha logrado, entrar en la última convocatoria del Pla de Barris de la Generalitat. Son 25 millones de euros que irán destinados al sector oeste de la ciudad, en los barrios del Culubret, Món Millor, Sant Joan y el Bon Pastor. La diferencia del plan de la capital de l’Alt Empordà es que su proyecto de regeneración de barrios –financiado en un 40% por el ayuntamiento y un 60% por la Generalitat– gira en torno a la relocalización de la estación de trenes.

Frente al barrio del Culubret, de hecho, y aunque ya en el término municipal vecino, se encuentra la estación de AVE Figueres-Vilafant. Este mismo apeadero tendrá que alojar también, si todo sigue según los planes del consistorio, la estación de Rodalies y Regionals que ahora mismo se encuentra en el centro de la ciudad. Masquef asegura que el actual trazado ferroviario ha impedido el crecimiento de la ciudad hacia el suroeste. “Solo hace falta mirar un mapa para ver que la ciudad está embutida”, asegura el primer edil, que rechaza las criticas expuestas por la oposición y por asociaciones de promoción del transporte público.

Los vecinos del Culubret, sin embargo, desconocen cómo les afectará todavía. “Supongo que taparán la riera, porque con el incivismo que hay está muy mal”, reflexiona el presidente de la asociación de vecinos del barrio, Joaquim Pubill, que desconoce si la ampliación de la estación, licitada por algo más de tres millones de euros por Adif, acabará provocando que algunos de los vecinos de este barrio, en su gran mayoría de etnia gitana, tengan que dejar sus casas.

El del Culubret es uno de los barrios más empobrecidos de Catalunya, con un renta anual media por persona de poco más de 6.000 euros, cuando la media en Figueres es de 12.000 y en España de 15.000.  Poco después de las elecciones catalanas, Pubill denunciaba que con los comicios municipales se lo “prometían todo” y después no veían “nada”. Sin embargo, ahora asegura que Masquef ha empezado a aparecer por el barrio. “Sabe dónde tiene que estar”, rubrica Pubill.

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