Iniciativas contra el desperdicio
Las escuelas crean redes solidarias para reaprovechar los menús sobrantes: "Esto es un puente alimentario, aquí no se tira nada"
Cocinas de colegios públicos reparten los alimentos no consumidos entre familias del centro o los distribuyen a 'casals' de jubilados para que sus usuarios coman de modo saludable
Las empresas que no reduzcan el desperdicio de alimentos ya pueden ser multadas con hasta medio millón de euros
Croquetas contra el cambio climático: recetas para reducir el despilfarro alimentario en el comedor escolar

Karima Baouchi, cocinera en la escuela Sol Ixent de Corbins (Segrià), sirve las raciones que luego serán entregadas a los jubilados del pueblo. / Alfons Valle / Fundesplai

Cuando el último alumno del comedor sale disparado hacia el patio, en la cocina de la escuela Rossend Montané, en Sant Pere Molanta (Alt Penedès), se empiezan a rellenar tápers con la comida que ha sobrado. Hoy salen pocos recipientes, apenas media docena, "porque cuando toca arroz como ahora, suele sobrar poco, es uno de nuestros platos de más éxito", explica Nacho, el coordinador del servicio de mediodía. Esas fiambreras, unas con ese cotizado arroz y otras con pescado a la plancha, serán distribuidas dentro de unas horas entre las familias del colegio que se han apuntado al programa Pont Alimentari, de la fundación Banc de Recursos.
La de Sant Pere Molanta, población que pertenece a Olèrdola, es una de las muchas iniciativas que han surgido en los últimos tiempos en las escuelas para combatir el desperdicio alimentario. El proyecto, que ha comenzado este curso, consiste en que "por una cuota de 10 euros que pagan para inscribirse, las familias que lo deseen puedan llevarse a casa un menú que deberán consumir en las 48 horas siguientes a su entrega y que ha sido debidamente guardado en unos tápers y bolsas térmicas ha comprado la asociación de madres y padres de alumnos", explica Nil Saldanya, director del colegio.

Una monitora reparte el yogur de postre a un alumno del colegio público Rossend Montané, de Sant Pere Molanta, en Olèrdola (Alt Penedès). / Alfons Valle / Fundesplai
"Ha sido una acción puesta en marcha después de valorar que no podíamos seguir generando tanto desperdicio de comida. Así que hemos participado en el programa del Banc de Recursos, porque esto es realmente un puente alimentario, que nos permite que aquí no se tire nada", prosigue Saldanya. En este modelo de recuperación de alimentos sobrantes colaboran, además del ampa y la entidad promotora del programa, vinculada a Caritas, la fundación Fundesplai, que es la responsable del comedor escolar y del tiempo del mediodía de este centro.
La logística cuenta asimismo con el apoyo de dos elementos clave: la secretaria del colegio, Cristina, que en cuanto es informada del número de fiambreras disponibles, llama a las familias inscritas, siguiendo un escrupuloso orden de lista, para ofrecerles un menú, que bien puede salvarles una cena. Y la del ordenanza Santi, que se encarga de que los alimentos no salgan de la cadena de frío y organiza el reparto entre los beneficiarios. "Es un proyecto muy fácil, en el que todos salen ganando", sentencia el hombre mientras empuja el carro con los envases por los pasillos de la escuela.

Santi, ordenanza del colegio Rossend Montané, de Sant Pere Molanta (Alt Penedès), reparte los tápers, metidos en bolsas térmicas, con la comida sobrante del comedor escolar. / Alfons Valle / Fundesplai
Los jubilados del 'casal' vecino
En Corbins, una pequeña localidad del Segrià a pocos kilómetros de Lleida, la colaboración entre la escuela local y la asociación de jubilados va más allá de la lucha contra el despilfarro de alimentos. Tiene también un contenido social. Lo cuenta Ramon Solans, viudo de 87 años, que aunque se declara "bastante buen cocinero, un cocinillas", llegó un momento en el que eso de tener que planificar el día a día se le hizo ya muy pesado. "Cuando me dijeron que teníamos la posibilidad de llevarnos a casa un menú cada día distinto, saludable y ya preparado por la cocinera del colegio, no me lo pensé, me pareció una maravilla", declara Solans, mientras recoge su ración, consistente hoy en sopa de galets y pescado fresco a la plancha.
"La idea la planteó el ayuntamiento, que había pensado en montar algún sistema también para garantizar una alimentación sana a la gente mayor y, a la vez, asegurarse de que los abuelos comen a diario de una forma equilibrada, algo que a veces, con la edad, dejan de hacer", explica Joana Sorroche, técnica Fundesplai, que se encarga del seguimiento del programa por parte de la empresa suministradora de los menús.

Ramon Solans, de 87 años, a la derecha, recoge su comida preparada en la cocina del colegio Sol Ixent de Corbins (Segrià), de manos de una voluntaria de la asociación de jubilados. / Alfons Valle / Fundesplai
Así que, desde principios de curso, la cocinera Karima Baouchi Beladjime suma las raciones de los abuelos (y las tiene en cuenta a la hora de hacer el pedido diario de ingredientes) a las que ya prepara para los aproximadamente 60 alumnos del colegio Sol Ixent que comen en el centro. "Normalmente, son entre cinco y ocho menús más al día, en función de lo que nos comunique el ayuntamiento, que es quien lleva la lista de los usuarios del 'casal de la gent gran'", detalla Sorroche. Son, prosigue, "alimentos adquiridos a proveedores locales y de temporada, con lo que nos aseguramos de que niños y mayores comen saludable".
Poco antes de que el comedor del colegio abra a los alumnos, un operario del consistorio pasa a recoger los envases para los mayores, quienes, a su vez, los recogen en el hogar del jubilado, situado a la vuelta de la esquina del colegio. El desperdicio alimentario lo reducen, en este caso, los abuelos que muy a menudo acababan tirando comida a la basura porque se les quedaba en la nevera.
Suscríbete para seguir leyendo
- Modi anuncia el encendido del reactor nuclear más avanzado de la India tras años de fallos
- Arabia Saudí y otras petrodictaduras del Golfo ayudarán a Paramount a hacerse con el control de Warner Bros.
- Los endocrinólogos alertan de hasta tres años de retraso en el diagnóstico de la 'enfermedad del cortisol
- Una testigo alertó en el CAP de que el padre del bebé maltratado fue agresivo con él
- El Supremo confirma que un extrabajador del metro de Barcelona sufre una incapacidad total por el amianto
- Sant Pau, primer hospital de Catalunya en recambiar la válvula mitral del corazón con una cirugía mínimamente invasiva
- Trump anuncia una prórroga de dos semanas en su ultimátum a Irán
- Crioablación, así es la técnica mínimamente invasiva con resultados similares a la cirugía en pequeños tumores de riñón