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Videopódcast 'Sobre (vivir) a la crianza'

Carme Canet, madre y abuela: "Si tienes edad para salir, tienes edad para volver a casa"

Halldór Már, padre de tres hijos, Carme Canet y la psicóloga Abi Sisquella debaten sobre si ir a buscar a los hijos de fiesta es una forma de cuidado o un exceso de sobreprotección en una adolescencia marcada por el miedo, la falta de autonomía y la escasez de espacios propios.

Ir a buscar a tu hijo a la disco a las 6 de la mañana: ¿seguridad o sobreprotección?

Samanta Villar

Samanta Villar

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Cada vez somos más los padres y madres que esperamos en el coche a que nuestros hijos salgan de fiesta, mirando el móvil, calculando la hora y preguntándonos si hacemos bien. En este nuevo episodio de Sobre (vivir) a la crianza ponemos el foco en esa escena tan cotidiana para muchas familias: el momento en que una decide si va a buscar a su hijo o si le deja volver solo. Y ahí aparece una pregunta incómoda: si ese gesto nace del amor, de la angustia o de una dificultad muy nuestra para soltar. 

La duda no es menor, porque hablamos de adolescencia, de noche, de riesgos reales y también de miedos amplificados. Tenemos más información, más teléfonos, más ubicación en tiempo real y, sin embargo, menos calma. A veces da la sensación de que nunca habíamos tenido tantas herramientas para quedarnos tranquilas y nunca habíamos estado tan pendientes de todo.

La noche, vista desde el asiento del conductor

En la conversación, Halldór Már, músico y padre de tres hijos, reconoce que alguna vez ha ido a buscarles por una razón muy clara: su propia tranquilidad. Lo dice con una frase que resume bastante bien cómo se vive esta etapa desde casa: “me da miedo el miedo”. No habla tanto de un peligro concreto como de esa incertidumbre que se instala cuando una sabe que su hijo está fuera y no consigue dejar de imaginar escenarios.

Frente a esa postura, Carme Canet, madre de tres hijas y abuela, defiende una idea que suena casi antigua, pero que sigue interpelando: “si tienes edad para salir, tienes edad para volver”. Ella no niega el sufrimiento, pero insiste en algo importante: la autonomía no aparece de golpe a los 17 o a los 18 años. Se entrena antes, con pactos, con horarios y con el margen necesario para que nuestros hijos aprendan a organizarse sin que siempre haya un adulto resolviendo el trayecto.  

Abi Sisquella, psicóloga infantil y juvenil, introduce el matiz más útil: no hay una única respuesta correcta. Depende de la edad, de la madurez y, sobre todo, de si esa capacidad de moverse solos se ha trabajado desde pequeños. Su planteamiento es muy claro: no se aprende a volver solo de una discoteca a los 16 si antes no se han construido límites, responsabilidad y cierta tolerancia a la frustración. 

Acompañar no siempre es sobreproteger

Ese es, en el fondo, el corazón del episodio. ¿Ir a buscar a un hijo es una forma de cuidado o un exceso de control? Sisquella defiende que acompañar no equivale necesariamente a sobreproteger. Canet, en cambio, advierte de que estar siempre disponibles puede acabar debilitando la capacidad de nuestros hijos para resolver situaciones por sí mismos. Y entre ambas posturas aparece una verdad difícil de esquivar: muchas veces hacemos cosas no porque ellos las necesiten, sino porque nos cuesta sostener nuestro propio miedo.

Además, hay un factor práctico que empuja a muchas familias a convertirse en chóferes: la escasez de espacios de ocio pensados para adolescentes y cerca de casa. Cuando no hay oferta cercana, la libertad adolescente también depende del coche familiar.

Y luego está la tentación de saberlo todo. Dónde están, con quién van, si han llegado, si se han movido, si contestan. En el debate aparece esa contradicción tan actual entre respetar la intimidad y caer en la geolocalización permanente. Queremos proteger, pero también invadimos. Queremos confiar, pero a la vez vigilamos. Y criar así acaba siendo un equilibrio agotador.

Lo que de verdad está en juego

Una de las ideas más interesantes del episodio tiene que ver con la conversación. El trayecto de vuelta en coche puede ser un buen momento para hablar, sí, pero solo si esa comunicación ya existía antes. Si en casa no se ha construido un espacio de escucha sin juicio, difícilmente un adolescente va a abrirse a las tres de la mañana al salir de una discoteca. La clave no está solo en recoger o no recoger, sino en haber creado antes una relación donde pueda contar sin sentirse examinado.

Creo que la mayoría de madres y padres nos reconocemos en esa contradicción. Queremos que nuestros hijos e hijas disfruten, pero también que sepan cuidarse. Que pidan ayuda cuando la necesiten, pero no convertirnos en su solución para todo. Y sospecho que ahí está una parte esencial de la crianza adolescente: aceptar que no podemos borrar todos los riesgos sin recortar también una parte de su crecimiento.

Sobre (vivir) a la crianza - hiperpaternidad

Sobre (vivir) a la crianza - hiperpaternidad / El Periódico

Este episodio habla de discotecas, coches y horarios, pero en realidad habla de algo más profundo: de cómo enseñar responsabilidad sin ahogar, de cómo estar presentes sin invadir y de cómo acompañarles hacia esa independencia que tanto nos cuesta, precisamente, porque sabemos que crecer también consiste en alejarnos un poco de ellos.

Dónde ver y escuchar 'Sobre (vivir) a la crianza'

Podrás escuchar 'Sobre (vivir) a la crianza' cada domingo en las principales plataformas de pódcast: Spotify, Ivoox, Apple Podcast, Podimo, Amazon music y Youtube.

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