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Temporada récord

La temporada de kayak arranca en Sau con previsiones de máximos después de tres años escasos a causa de la sequía

Voluntarios se apresuran a retirar la suciedad vertida por la crecida del nivel de agua de este invierno

El pantano de Sau, al 89% de agua durante la Semana Santa.

El pantano de Sau, al 89% de agua durante la Semana Santa. / ACN

Gemma Sánchez Bonel | ACN

Vilanova de Sau
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Las empresas de actividades náuticas del pantano de Sau han dado el pistoletazo de salida a la temporada esta Semana Santa con previsiones de máximos. Después de tres años muy flojos a causa de la sequía, el invierno extraordinariamente lluvioso que dejamos atrás abre un escenario idóneo para poder navegar por el embalse desde ahora y hasta octubre.

El 2022 fue el último año en que las actividades operaron más de seis meses, ya que en las últimas temporadas apenas han cubierto el verano. El inicio de la temporada, sin embargo, llega marcado por la suciedad acumulada en las orillas del pantano a causa de las fuertes subidas de nivel de este invierno. Desde hace días, grupos de voluntarios se apresuran a recoger microplásticos y diversos restos no biodegradables.

Una voluntaria retira una red de restos acumulados en el pantano de Sau.

Una voluntaria retira una red de restos acumulados en el pantano de Sau. / Gemma Sánchez Bonel / ACN

La actividad de kayaks, paddle surf, pequeñas embarcaciones y bicicletas de agua en el pantano de Sau ha sido víctima directa de la sequía en los últimos años. La falta de agua hizo que en 2023 las tres empresas que operan en la zona solo pudieran trabajar un mes, una situación que prácticamente se repitió en 2024. El año pasado, la situación solo mejoró un poco y pudieron trabajar desde junio hasta mediados de septiembre, todavía lejos de una temporada completa.

Esta vez, sin embargo, las lluvias del invierno han disparado el nivel del agua, que esta Semana Santa se sitúa en el 88%. Por fin, las empresas pueden empezar la temporada "con normalidad" y prever seis meses "buenos" de salidas al agua hasta que recojan el material en octubre.

"Confiamos en que será la primera temporada en la que recuperaremos la normalidad, que no tenemos desde antes de la pandemia", explica a ACN Marc Àlvarez, propietario de Aquaterra - una de las tres empresas acuáticas de la zona - . Y es que asegura que después del confinamiento por la covid, en 2021 y 2022, "hubo una avalancha de gente que tampoco era habitual, porque todo el mundo tenía muchas ganas de estar en el agua".

A lo largo de los próximos meses, señala Àlvarez, confían en recuperar el equilibrio entre los grupos escolares, las empresas que van al pantano a hacer actividades de 'team building' y las familias o grupos de amigos. A la hora de prever cifras de clientes, estiman al menos alcanzar los 4.000 en los tres meses fuertes del verano.

Dos chicas practican kayak en el pantano de Sau.

Dos chicas practican kayak en el pantano de Sau. / Gemma Sánchez Bonel / ACN

En cuanto a la procedencia de los clientes, indica que el 90% son de Catalunya, mientras que el 10% restante es mayoritariamente del resto de España. “Pocos son los extranjeros que llegan aquí por casualidad”, dice. Entre los catalanes, más de la mitad de los clientes son del área metropolitana de Barcelona.

Limpieza intensa comparable a la de después de Gloria

Mientras los primeros kayaks y embarcaciones salen a navegar esta Semana Santa, en las orillas del pantano se puede ver la cara menos amable del aumento del nivel del agua: una extensa acumulación de suciedad que ahora los voluntarios se esfuerzan en recoger.

Àlvarez relata que hay muchas ramas, troncos y materia orgánica diversa "por la barbaridad de agua acumulada en los últimos meses". Destaca, sin embargo, que "lo que más molesta son los restos aportados por los humanos". Se refiere así a microplásticos, envases, palitos de caramelos y de limpiar los oídos, latas, papel de aluminio y otros residuos. "Aquí llega todo lo que se tira por la calle y va al alcantarillado", lamenta, asegurando que la extensión de bosque afectada por la suciedad es comparable al área que tuvieron que limpiar en 2020 después del temporal Gloria. Este sábado han estado trabajando minuciosamente en un bosque de una hectárea.

Desechos acumulados en el pantano de Sau.

Desechos acumulados en el pantano de Sau. / Gemma Sánchez Bonel / ACN

Àlvarez hace un llamamiento a la "conciencia ciudadana" para evitar estos vertidos, ya que insiste en que todo aquello que no sea biodegradable es un daño para el pantano durante décadas. En este sentido, relata que a día de hoy todavía recogen bobinas de hilo de las industrias textiles que había en la zona hace sesenta años, o numerosos viales de vacunas del ganado, que los agricultores dejaban en los torrentes próximos a sus masías sin ser conscientes de las consecuencias medioambientales.

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