La nueva carrera lunar
Un retrete espacial, "astronautas ocultos" y motores reutilizados: 6 curiosidades que esconde la misión Artemis a la Luna
Lanzamiento de Artemis II a la Luna, en directo: última hora de los astronautas y la misión espacial de la NASA
MULTIMEDIA | Artemis II: así es la primera misión tripulada que viaja a la Luna en 54 años (aunque sin pisarla)

Interior de la nave espacial Orión, el corazón del programa Artemis rumbo a la Luna. / Robert Markowitz / NASA / Johnson Space Center

Detrás de toda gran misión espacial no solo hay cálculos, estudios de trayectorias y trabajos técnicos para asegurar la viabilidad logística del viaje. También hay una infinidad de historias humanas, detalles excepcionales y curiosidades que convierten a un proyecto científico en algo realmente espacial. El segundo vuelo del programa Artemis es un ejemplo de ello. Esta misión presume de cargar con medio centenar de banderas de todo el mundo, un retrete espacial con protocolos específicos en función del tipo de evacuación, una simpática mascota de mejillas sonrojadas, varios motores reutilizados de la era de los transbordadores espaciales y hasta 5,6 millones de pasajeros ocultos.
Estas son algunas de las historias menos conocidas detrás del segundo vuelo de Artemis.
El programa Artemis ha sido impulsado por la NASA pero, contrariamente a lo que muchos creen, no ha salido adelante solo gracias a los trabajos realizados en Estados Unidos. Para el desarrollo de este colosal programa, la agencia espacial estadounidense ha tenido que reclutar socios de todo el mundo y firmar acuerdos con multitud de gobiernos para tejer colaboraciones internacionales y, sobre todo, asegurar que cada una de las partes de la misión estuviera desarrollada por los máximos especialistas en esa área. En total, en los llamados Acuerdos Artemis, más de 56 países han sumado su firma para promover el espíritu de la misión. Entre ellos destaca el caso de España, que se adhirió al tratado en 2023 tras una reunión en el Palacio de la Moncloa.

Pedro Sánchez durante el encuentro con el administrador de la NASA, Bill Nelson, durante la firma de los acuerdos Artemis en 2023. / DAVID CASTRO / EPC
España también puede presumir de participar de forma directa en la misión Artemis mediante el desarrollo de algunos componentes clave y a través de un proyecto centrado en el seguimiento de la trayectoria de la nave en sí, que llevará a cabo la empresa Integrasys junto a la Universidad de Sevilla. En una entrevista con EL PERIÓDICO, el ingeniero español Guillermo González, de la Agencia Espacial Europea (ESA), también explica con orgullo cómo ha liderado el desarrollo del Módulo de Servicios de la nave espacial Orión que, entre otros, proporcionará oxígeno y agua a los astronautas rumbo a la Luna.
Los primeros astronautas que fueron a la Luna a bordo del histórico programa espacial Apolo tuvieron que viajar en naves espaciales diminutas en las que tenían que convivir un total de tres astronautas durante todo el recorrido de la misión. Los habitáculos eran completamente abiertos y sin zonas de privacidad por lo que los viajeros espaciales estaban obligados a hacer sus necesidades delante de sus compañeros conectando una bolsa a su cuerpo, depositando allí mismo sus residuos y después atando el contenido con una mezcla de bactericida. El proceso, además de poco elegante, solía derivar en derrames por lo que tampoco era muy práctico.
Para huir de estos engorros, la nave Orion no solo se ha construido para tener más espacio vital sino que, además, incorpora por primera vez un retrete espacial con puerta para que los astronautas puedan hacer sus necesidades sin pudor. Este sistema, ya utilizado en la Estación Espacial Internacional, está pensado para recolectar por separado la orina y las heces. El plan es que la orina se ventile por la borda y que los excrementos se almacenen hasta el regreso a la Tierra. Entre las comodidades de la nave también destaca una pequeña cocina y una zona de gimnasio.
La misión será protagonizada por cuatro astronautas entre los que destaca la primera mujer y la primera persona de color en formar parte de un proyecto rumbo a la Luna: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Pero más allá de estos astronautas veteranos, Artemis también llevará de viaje el nombre de miles de "astronautas ocultos" que se han sumado a la aventura de forma simbólica. En el último año, al menos 5,6 millones de personas se han inscrito en la página web de la NASA para obtener su "tarjeta de embarque virtual" y personalizada para formar parte de esta nueva misión a la Luna. Según explican los impulsores de esta iniciativa, los nombres y apellidos de todos los participantes de este programa se incluirán en una tarjeta SD que viajará a bordo de la misión. De esta forma, el viaje lunar podrá presumir de contar con miles de astronautas ocultos que participarán en esta misión histórica.

Modelo de tarjeta de embarque utilizada para enviar los nombres a bordo de Artemis. / NASA.
Durante el programa Apolo, la NASA seleccionó al emblemático Snoopy como mascota oficial de varias misiones. Entre los vuelos 10 y 13 del programa, de hecho, un peluche del célebre perro viajó a bordo de las naves espaciales para indicar, entre otros, cuándo el habitáculo alcanzaba condiciones de microgravedad. En el caso de Artemis, según ha anunciado recientemente la NASA, se ha escogido como mascota a un pequeño un peluche con forma de Luna, mejillas sonrojadas y un simpático gorro que emula la geografía terrestre. Su diseño y su nombre, 'Rise', se seleccionó entre más de 2.600 propuestas enviadas desde escuelas de todo el mundo a través de un programa participativo. El ganador fue un estudiante de un instituto de California, quien a partir de ahora podrá presumir de haber formado parte de una misión espacial.
Muchos de los elementos que integran esta misión, como es el caso de la nave espacial Orión, forman parte de una nueva generación de tecnologías espaciales que, según afirman los especialistas, suponen el futuro del sector. Pero también hay elementos nostálgicos o, mejor dicho, heredados. El ejemplo más claro son algunos de los motores del colosal cohete con el que Artemis viajará a la Luna, el conocido como Sistema de lanzamiento espacial, en el que se integran varios motores reutilizados de la era de los trasbordadores espaciales. El motor principal de la misión, de hecho, ya voló al espacio varias veces a bordo del transbordador Atlantis.
En la primera carrera hacia la Luna, los astronautas del Apolo vestían de un riguroso blanco, con trajes voluminosos y grandes estructuras a sus espaldas. En el estreno de Artemis, en cambio, se ha optado por cambiar el 'look' espacial y apostar por trajes de un vistoso color naranja, con un diseño más sencillo y, sobre todo, menos engorrosos. El cambio, según justifican los responsables de la misión, es para garantizar que los astronautas puedan moverse más fácilmente por los habitáculos espaciales y operar con mayor comodidad en condiciones de gravedad cero.
Y por si se lo preguntan, el naranja fosforito no es una elección basada en criterios estéticos o en los colores que más favorecen a las imágenes sino que responde a cuestiones de seguridad. Por ejemplo, en caso de que haya que localizar a los astronautas en el océano durante su regreso a la Tierra.
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