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Educación

Comedores escolares con producto local: "Hay niños que nunca han visto una verdura en su casa"

Varios centros que ya aplican este modelo desde hace años explican las ventajas de ofrecer comida de proximidad y de kilómetro cero a los niños

Comedores ecológicos

Comedores ecológicos / B. Ramon, G. Bosch, P.M

Pere Morell

Palma
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El comedor escolar, lugar de sueños y pesadillas durante la infancia. Maravilloso para quienes tienen la suerte de contar con cocina propia y traumático para quienes dependen del catering. Muchos niños descubren las verduras en ese inhóspito/acogedor espacio donde se pone a prueba la educación recibida en casa.

La Conselleria d’Educació ha sacado a licitación el servicio de comedores escolares para los próximos cursos y establece como requisito que los menús incluyan un mínimo del 10 % de producto local y un 10 % de producto ecológico.

Una medida muy celebrada por los payeses de Mallorca y la Federació d’Associacions de Pares i Mares d’Alumnes (FAPA). No obstante, hay escuelas que llevan lustros de ventaja a la administración pública.

El CEIP Rafal Vell, el CEIP Establiments y el CEIP Pere Rosselló Oliver, en Alaró, son ejemplos de comedores escolares donde el producto local y el kilómetro cero forman parte esencial del menú y donde los niños aprenden los ciclos de los alimentos y el sabor de la verdura mallorquina.

Producto local

«Hay niños que ven una verdura por primera vez en el comedor escolar, es muy importante que se acostumbren al producto de temporada y a reconocer el sabor del producto local», explica Antonia Lladó, la cocinera del comedor del CEIP Establiments.

Lladó explica que superan «de mucho» el 10% establecido por el Govern y que la mayoría de verdura que compran es kilómetro cero: «Los niños comen mejor y más sano».

La cocinera lleva 12 años en el comedor de Establiments, que ronda los 120 o 130 usuarios diarios (más del 70% de los alumnos del centro) y relata las típicas problemáticas alimentarias de los niños: «Muchos niños ven algo verde y ya no lo quieren, como si fuera el demonio».

El director del centro, Fernando Piñón, relata la importancia de contar con cocina propia en una escuela: «Hay centros que tienen cocina propia y otros que no. En esos casos, la empresa dispone de cocinas centrales desde donde se prepara la comida y se distribuye. La diferencia respecto a cocinar en el propio centro es crucial».

Comedor autogestionado

El CEIP Rafal Vell ha consolidado durante décadas un modelo de comedor escolar único y exitoso. Se trata de un comedor autogestionado por la asociación de familias del centro, una iniciativa sin ánimo de lucro que lleva casi cuarenta años funcionando.

A diferencia de la mayoría de colegios, donde los comedores son gestionados por empresas de catering, en Rafal Vell las familias se encargan directamente del servicio mediante un convenio con la Conselleria, una práctica que comenzó alrededor de 1980.

«Nosotros trabajamos con proveedores desde hace muchos años, son de confianza. Siempre que hacemos pedidos intentamos que todo sea de aquí, de proximidad», explica la directora del centro, Bel Bestard. Actualmente, hasta 290 niños y niñas disfrutan cada día de este comedor, donde productos como el pan de Can Garau y los huevos llegan frescos al centro.

«Aunque en casa no coman bien, aquí tienen comida fresca», explica Bestard. Para la directora del centro, lo que hace la diferencia es poder contar con cocina propia. Este hecho permite servir la comida recién hecha. En cambio, en un catering externo, la comida puede llegar de lejos, envasada y recalentada, lo que afecta a su calidad.

Además, Bestard destaca la importancia de que los niños consuman productos frescos: «Se acostumbran a comer bien, a productos de temporada y a entender los ciclos de los alimentos».

En la frontera con la Tramuntana existe un pueblo tan precioso como turistificado: Alaró, el templo de los ciclistas, que han colonizado el municipio como suyo, también cuenta con un comedor escolar que ha tenido que crecer ante el gran aumento de población del municipio.

En el CEIP Pere Rosselló Oliver, el comedor escolar es un proyecto propio gestionado por la asociación de familias desde 2018. Actualmente atiende a unos 200 alumnos diarios en dos turnos y también prepara comida para la escuela municipal de 0 a 3 años. En total, más de la mitad de los aproximadamente 350 estudiantes del centro utilizan este servicio.

El director, Jordi Escudero, destaca que el centro cumple y supera con creces los requisitos de producto local y ecológico: «Ahora mismo tenemos entre un 60 % y un 70 % de producto ecológico en todo lo que se sirve, sobre todo verduras, hortalizas y frutas frescas. La carne es más complicada por el precio, pero siempre intentamos ofrecer productos de proximidad».

Escudero subraya la importancia de que los niños aprendan a comer productos de temporada y locales: «Es fundamental porque les enseña a respetar los ciclos naturales de los alimentos. Por ejemplo, los tomates son mucho mejores en su temporada que los de cámara».

El menú, elaborado por una dietista, incluye opciones vegetarianas y saludables, y también se ofrece a las familias para complementar la alimentación de los niños. «Surge de la idea de que se puede comer bien, de temporada y con producto local», resume Escudero.

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