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Salud

Los diagnósticos de cáncer de colon se disparan un 40% en menores de 50 años

El Instituto de Oncología del Hospital Vall d'Hebron detecta que es mucho más común que antes el incremento de consultas de pacientes a los que se detecta la enfermedad

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Una prueba para detectar cáncer de colon en un centro médico de Manresa, en una imagen de archivo.

Una prueba para detectar cáncer de colon en un centro médico de Manresa, en una imagen de archivo. / ALTHAIA / RG7

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Barcelona
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La edad es uno de los principales factores de riesgo del cáncer de colon, el más frecuente entre hombres y mujeres, y la incidencia aumenta a partir de los 50 años. Con todo, los especialistas avisan de que cada vez ven a más pacientes jóvenes, menores de 50, en la consulta, a pesar de que este incremento aún no se ha consolidado en los registros poblacionales. La jefa de la Unidad de Tumores Digestivos de Vall d'Hebron, la doctora Elena Élez, dice que, si hace unos 20 años el diagnóstico en jóvenes era muy poco frecuente e, incluso, "anecdótico", ahora es una "realidad prácticamente semanal".

Meritxell Jané tenía 37 años cuando le diagnosticaron un cáncer de colon localmente avanzado que, unos meses después, derivó en metástasis. Era el 2007 y llegó al diagnóstico después de meses dando tumbos por diversas consultas, en las que le habían dicho que padecía gastroenteritis, depresión o anorexia nerviosa. Desde 2017, y gracias a diversas cirugías, líneas de quimioterapia, sesiones de radioterapia e inmunoterapia, Jané actualmente no tiene ninguna señal del cáncer: la enfermedad se encuentra en remisión. Jané fue una de las primeras pacientes de la doctora Élez, que recuerda que, cuando acabó la residencia, hace casi dos décadas, eran pocos los menores de 50, y todavía menos los menores de 40, los que llegaban a la consulta por cáncer colorrectal cada año, mientras que ahora pueden tener una o dos primeras visitas de pacientes prácticamente cada semana.

La jefa de la Unidad de Tumores Digestivos de Vall d'Hebron puntualiza que puede haber cierto sesgo por el hecho de que el centro, de referencia, reciba pacientes de toda Catalunya y de España para evaluar otras líneas de tratamiento, pero insiste en que, a pesar de ello, los diagnósticos entre las personas de menos de 50 años —considerados jóvenes en el contexto de cáncer colorrectal— es "mucho más común que antes" y que lo observan también en la población del área de referencia del hospital. Élez, que es investigadora principal del Grupo de Tumores del Tracto Gastrointestinal del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO), señala que se trata de una tendencia que empiezan a ver en las personas nacidas a partir de 1960 e indica que, de acuerdo con su registro, han observado un aumento del 40% en los diagnósticos de adultos jóvenes respecto a antes de la pandemia del covid-19, pero que este incremento tardará un poco más en verse reflejado en las estadísticas oficiales.

En epidemiología, es bastante habitual que los médicos noten los cambios antes que los registros por diversos motivos, como los sistemas de recogida y validación de datos. También hay que tener presente que, dado que la incidencia del cáncer colorrectal en menores de 50 años es baja, un incremento de casos puede ser más evidente a pie de consulta y pasar más desapercibido en las estadísticas. La doctora Élez señala que la investigación es fundamental para entender por qué se está produciendo este incremento en adultos jóvenes e indica que la mayoría de estos tumores no se vinculan a un riesgo hereditario que explique su aparición precoz ni tampoco se relacionan necesariamente con un estilo de vida sedentario ni con una dieta poco equilibrada, factores que se asocian al cáncer colorrectal. Estos pacientes a menudo son personas con hábitos saludables y que hacen ejercicio físico regularmente, y por eso los investigadores sospechan que, junto con los factores de riesgo que tienen muy bien identificados, como el sedentarismo o dietas poco equilibradas, hay otros que se les escapan.

Envejecimiento prematuro

"Debemos estudiar si hay un envejecimiento prematuro del epitelio del colon que desencadene el proceso de carcinogénesis antes de lo que toca o si hay otros factores como el microbioma, la toma de antibióticos o determinadas exposiciones que puedan haber contribuido a acelerar este procedimiento", expone Élez. Apunta que ya están investigando posibles factores de exposición y determinados hábitos en la dieta, ritmos de vigilia o situaciones de estrés que, de entrada, puedan tener una correlación con el incremento de diagnósticos por debajo de los 50.

La doctora también advierte que, al tratarse de una enfermedad muy ligada a la edad, los adultos jóvenes deben consultar más antes de poder ser diagnosticados y apunta que un 70% tienen el tumor avanzado cuando se les detecta. Por ello, anima a las personas que tengan síntomas como pérdida de peso y cansancio inexplicables, anemias o sangrados, a consultar al médico y señala que los profesionales deben entender que esta realidad puede existir y que se debe considerar en el proceso de diagnóstico.

La doctora añade que también habrá que estudiar cómo de significativa es esta tendencia que ahora empiezan a ver en adultos jóvenes para considerar bajar la edad del programa de detección precoz del cáncer de colon, que actualmente se dirige a todas las personas de entre 50 a 69 años. De momento, se ha acordado elevar la edad hasta los 74, y el consenso no es tan claro para bajar la edad del programa a los 45. "Una cosa es que veamos la tendencia y la otra es que esta tendencia sea lo suficientemente significativa para reducir la edad del cribado, que implicará más tests y más colonoscopias. El cribado se debe hacer bien y antes de reducir la edad, hay que asegurar que tendrá un impacto en la población", sopesa.

Prueba voluntaria

Las mujeres y los hombres de 50 a 69 años de Cataluña reciben una invitación cada dos años para hacerse la prueba de sangre oculta en heces. Se trata de una prueba gratuita, fácil y que se hace en casa para detectar si las deposiciones contienen cantidades de sangre que no se ven a simple vista, una señal de alerta de una posible lesión. Élez señala que la máxima prioridad es que las personas de 50 a 69 años, cuando se dispara el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, se hagan la prueba cuando reciban la carta porque esto tiene un impacto en las tasas de curación y supervivencia, y avisa de que la participación se mantiene baja, por debajo del 50%, mientras que debería llegar como mínimo al 65%, lo recomendado por las guías europeas de cribado poblacional en cáncer.

Este cribado tiene pendiente ampliar el rango de edad hasta los 74 años, después de que el Ministerio de Sanidad lo acordara con las comunidades autónomas a finales del año pasado. "Es indiscutible. Sabemos que son pacientes que tienen más riesgo de desarrollar cáncer colorrectal y la esperanza de vida se alarga", afirma Élez. Ahora queda ver cómo el Departament de Salut desplegará esta ampliación. En un informe de enero, las comisiones asesoras del Plan director de oncología del Departamento de Salud recomiendan ampliar el rango de edad del cribado hasta los 74 años e indican que la opción más factible es hacerlo de forma progresiva en los próximos cinco años.

Cabe remarcar que un resultado positivo en la prueba de sangre oculta en heces no es sinónimo automáticamente de cáncer, ya que en muchos casos hay pólipos benignos u otras lesiones. En los casos positivos, se propone una colonoscopia para explorar el interior del intestino y, con esta intervención, se pueden extirpar los posibles pólipos o detectar el tumor en estadios iniciales. De hecho, este cribado, a diferencia de otros, no solo permite la detección precoz de la enfermedad, sino también la prevención: al encontrar estos pólipos o lesiones que podrían convertirse en cáncer más adelante, se pueden extirpar, según el riesgo, antes de que evolucionen hacia un tumor. La doctora Élez recalca que la prevención del cáncer es "trascendental". "No solo esta prevención secundaria, de participar en el cribado cuando llega la carta, sino también la prevención primaria", destaca, para recomendar: "Debemos intentar incorporar fruta, verdura y hábitos de vida saludables desde la infancia. Si podemos ir caminando a los sitios, mejor que en coche. Y que los niños vayan a la naturaleza y la respiren".