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Educación y vocación

La universidad catalana homenajea a Claudi Alsina, el seductor de las matemáticas: "Gracias profesor"

La familia pone en marcha la Fundación Alsina Burgués, que continuará con la labor intelectual y divulgativa del catedrático, fallecido el pasado noviembre

El acto sirvió de marco para presentar su último libro, 'Memòries d’un enamorat de les matemàtiques'

El matemático Claudi Alsina i Català recibe la Creu de Sant Jordi el 2024

El matemático Claudi Alsina i Català recibe la Creu de Sant Jordi el 2024 / EP\ALBERTO PAREDES

Montse Baraza

Montse Baraza

Barcelona
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El paraninfo de la Universidad de Barcelona se llenó este martes para rendir homenaje al catedrático Claudi Alsina i Català, fallecido el pasado noviembre a los 73 años, un acto que sirvió también para presentar su último libro, 'Memòries d’un enamorat de les matemàtiques' y para dar a conocer la Fundació Alsina Burgués, que nace con la voluntad de continuar la labor por la educación a la que Alsina dedicó toda su vida. Pero no fue solo el reconocimiento a un matemático brillante lo que convocó a colegas, alumnos, familiares y representantes institucionales. Fue, sobre todo, el recuerdo de un profesor que supo enseñar, querer y, como repitieron varios de los asistentes, dar las gracias.

Carme Burgués, matemática y esposa de Alsina, puso en valor una de las ideas que mejor definían al profesor: la gratitud. "Es bueno ser críticos, pero también ser agradecidos. No seamos ahorradores a la hora de dar las gracias", defendía Alsina, incluso en momentos solemnes como cuando recibió la Creu de Sant Jordi en 2024. Lo hacía, además, con el humor que le caracterizaba: "Si hemos importado el Black Friday, ¿por qué no el Día de Acción de Gracias?" Para Alsina, ser crítico era compatible -y necesario- con ser agradecido.

"Es bueno ser críticos, pero también ser agradecidos. No seamos ahorradores a la hora de dar las gracias", pedía Alsina cuando recogió la Creu de Sant Jordi en 2024

Ese equilibrio entre exigencia intelectual y humanidad atraviesa todo su legado. Porque si algo subrayaron quienes le conocieron fue su extraordinaria capacidad para enseñar matemáticas. No solo dominaba la disciplina, sino que tenía una claridad "inédita" para explicarla, en palabras de Jordi Faulí, arquitecto director de la Basílica de la Sagrada Família que tuvo a Alsina como "excelente" director de su tesis, que versaba sobre geometría y Antoni Gaudí. Faulí destacó que Alsina supo llevar la geometría y las matemáticas a la arquitectura. Así, se empeñó en dar clase a los estudiantes de primero de Arquitectura para asegurarse de que entendieran desde el inicio por qué iban a necesitar las matemáticas. Enseñar no era para él un trámite, sino una vocación.

Esa mirada pedagógica también dejó huella en la Universitat Oberta de Catalunya, un proyecto pionero impulsado en los años noventa junto a Gabriel Ferraté. La actual rectora, Àngels Fitó, destacó su visión disruptiva: cuando internet apenas comenzaba, Alsina ya tenía claro que pedagogía, organización y tecnología debían avanzar juntas. "Inventó un modelo pedagógico que sigue vigente", resumió Fitó.

"Detrás de la estrella de la Mare de Déu de la Sagrada Família está Claudi Alsina", subrayó Faulí, que reveló que fue el matemático quien propuso que fuera un dodecaedro

Su pasión por las matemáticas no se quedó en las aulas. También encontró una expresión singular en la arquitectura de la Sagrada Família. Faulí explicó que en 2001 Alsina fue consultado sobre cuestiones técnicas de la obra y defendió la lógica duodecimal —basada en el número 12, clave en la geometría del templo— como principio organizador. Años después, en 2014, participó en la concepción de uno de los elementos más visibles del perfil actual de Barcelona: propuso que la estrella que corona la torre de la Mare de Déu fuera un dodecaedro con doce puntas. "Detrás de la estrella de la Mare de Déu está Claudi Alsina", subrayó Faulí. Una aportación discreta, fiel a su carácter: "Para él, lo importante era que las cosas sucedieran", no quién se llevaba el mérito.

"Su responsabilidad iba unida al concepto del país. Quería mejorar la educación con visión de futuro, por los jóvenes que han de hacer avanzar Catalunya"

Carme Burgués, matemática y esposa de Claudi Alsina

El compromiso de Alsina con Catalunya marcó su trayectoria. Desde la publicación en 1977 del 'Vocabulari correcte de matemàtiques en català' hasta su implicación en proyectos educativos, Alsina entendía la enseñanza como una forma de construir país. No desde la política partidista, sino desde la responsabilidad de formar ciudadanos autónomos, preparados para mejorar la sociedad. "Su responsabilidad iba unida al concepto del país. No por ganas de hacer política o gestión, sino por ganas de mejorar Catalunya", resumió Burgués. "Quería mejorar la educación con visión de futuro, por los jóvenes que han de hacer avanzar Catalunya", añadió. "Fue un auténtico patriota catalán. Un hombre sabio, sencillo y de gran calidad humana", resumía el expresident Jordi Pujol en un vídeo testimonial.

"Hay ausencias que son una nueva forma de presencia. Claudi está aquí y es irremplazable. Seguiremos trabajando lo que empezaste", dijo Victòria Alsina al presentar la Fundació Alsina Burgués

Alsina ocupó responsabilidades clave en la política universitaria catalana -como director general de Universidades, secretario general del Consell Interuniversitari y coordinador de las pruebas de acceso a la universidad, en etapas en las que el sistema estuvo bajo la dirección del conseller Andreu Mas-Colell, con quien compartía una clara visión de modernización universitaria. Mas-Colell lo describió como un profesor lleno de ideas y visión de futuro, capaz de convencer a sus interlocutores incluso en contextos difíciles. Nunca perdía los estribos o alzaba la voz; bastaban una mirada o una ironía precisa. Y, sobre todo, tenía la determinación de implicarse, incluso a riesgo de fracasar: "Sin ambición no se tienen fracasos", apuntó Mas-Colell.

Fue su hija, Victòria Alsina, concejala en el Ayuntamiento de Barcelona y exconsellera la encargada de presentar la Fundació Alsina Burgués. Un proyecto familiar que nace con la intención de prolongar el compromiso del profesor con la educación, la divulgación y con Catalunya. La fundación dedicará los derechos de autor de su extensa obras y parte del patrimonio familiar a promover proyectos educativos y a continuar su trabajo. "El legado son los recuerdos que los que quedan guardan de los que se han ido. Aquí no solo hay recuerdo, sino práctica. Hay ausencias que son una nueva forma de presencia. Claudi está aquí y es irremplazable. Seguiremos trabajando lo que empezaste", destacó Alsina, que aseguró que sus memorias "son un privilegio, un reflejo de cómo era". Un detalle: "Decía que con la edad los cinco sentidos van a menos, pero en cambio, van a más el sentido del humor y el sentido común".

"Educar es un acto de amor", fue una de las frases que mejor condensó el espíritu del homenaje. Porque, como se repitió en el paraninfo, Alsina no solo fue un gran profesor o un gran científico: llenó la sala porque "nos supo querer".

Entre los mensajes recogidos de quienes le conocieron, se repiten tres palabras: sabio, maestro y buena persona. Tres dimensiones que, en Claudi Alsina, parecían inseparables. Quizá por eso su legado no se mide solo en publicaciones o proyectos, sino en algo más difícil de cuantificar: la huella que deja quien enseña a pensar… y también a agradecer. Gracias profesor.

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