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TRÁFICO

El 60% de los accidentes de moto con lesionados son causados por otro vehículo

Los motoristas concentran más de una cuarta parte de las víctimas mortales en carretera

Los menores de 25 años tienen un riesgo un 125% superior a la media

Motoristas en Barcelona

Motoristas en Barcelona / Manu Mitru

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Seis de cada diez accidentes de moto con heridos en España se producen por la implicación de otro vehículo (turismos, furgonetas o camiones), según el Estudio de Siniestralidad Vial en Motocicletas de la Fundación Mutua Madrileña. El informe pone de relieve una realidad preocupante: aunque las motos representan en torno al 12% del parque móvil, los motoristas concentran más de una cuarta parte de las víctimas mortales en carretera, lo que evidencia la especial vulnerabilidad de este colectivo frente a otros usuarios de la vía.

El análisis, basado en más de 100.000 siniestros (2020-2024) (unos 40.000 con lesionados) y una encuesta a 600 motoristas, busca profundizar en las causas y características de estos accidentes. El objetivo es identificar patrones y factores de riesgo que permitan mejorar la prevención en un contexto marcado por el crecimiento del uso de motocicletas, especialmente en entornos urbanos y tras el impulso que supuso la pandemia en la movilidad individual.

En 2024, los accidentes graves de moto aumentaron un 13%, confirmando una tendencia al alza en la siniestralidad. Los motoristas estuvieron implicados en casi un tercio de los siniestros mortales en vías interurbanas, autopistas y autovías, según datos de la DGT. La mortalidad se concentra especialmente en mayores de 54 años, una franja en la que confluyen dos factores: el envejecimiento de la población y el regreso a la conducción de personas que retoman la moto tras años sin utilizarla. Además, los conductores de escúter presentan una siniestralidad superior a la media, especialmente en entornos urbanos.

Menores en riesgo

El estudio identifica patrones claros en función de la edad, la experiencia y el tipo de vehículo. Los menores de 25 años tienen un riesgo un 125% superior a la media, lo que apunta a la inexperiencia como un factor determinante. Asimismo, 3 de cada 10 siniestros ocurren con motos de menos de dos años, lo que sugiere una mayor exposición al riesgo en los primeros momentos de uso del vehículo. En cuanto a lesiones, 2 de cada 10 son graves (como traumatismos craneales, fracturas o lesiones medulares), siendo especialmente frecuentes las que afectan a las extremidades inferiores. La falta de experiencia vuelve a ser clave: a partir del tercer año de carné, los accidentes con heridos se reducen a la mitad.

También existen diferencias relevantes en función del momento y el tipo de conducción. El viernes es el día más peligroso para los usuarios de escúter, mientras que el domingo concentra más accidentes entre motos deportivas o de mayor cilindrada, en ambos casos con mayor incidencia durante las horas centrales del día. Más del 60% de las lesiones graves se asocia a motos de más de 250 cc, aunque el elemento decisivo no es solo la cilindrada, sino la relación peso-potencia, que incrementa el riesgo al facilitar una conducción más ágil pero también más expuesta ante situaciones imprevistas.

En cuanto a los hábitos de seguridad, el estudio revela que, aunque el casco está plenamente implantado, todavía existe margen de mejora en el uso de equipamiento adicional. Un 15% de motoristas considera opcional el uso de prendas como guantes, chaquetas o botas en determinados trayectos. Se prioriza la protección de manos, brazos y torso, mientras que piernas y pies quedan más desprotegidos, sobre todo en desplazamientos urbanos, donde menos del 15% utiliza equipamiento específico, frente a más del 80% de quienes usan la moto para rutas o viajes largos.

Asignatura pendiente

El chaleco airbag sigue siendo una asignatura pendiente: solo lo utiliza un 6% de los motoristas, a pesar de su capacidad para reducir la gravedad de las lesiones en caso de accidente. La incomodidad, el calor y la falta de hábito son las principales barreras que frenan su adopción, lo que pone de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en la concienciación sobre su utilidad.

Ante este escenario, la Fundación Mutua Madrileña insiste en reforzar la formación y la concienciación, especialmente entre conductores noveles y en entornos urbanos. El objetivo es reducir la siniestralidad mediante una combinación de educación vial, promoción del uso de equipamiento de protección y mejora de los hábitos de conducción, con el fin de avanzar hacia una movilidad más segura para uno de los colectivos con mayor exposición al riesgo en carretera.