Javier Franch Fleta, CEO de Honoralia: “Eliminar contenido negativo de Google y ChatGTP es una necesidad vital para personas y empresas”
Francisco Javier Franch, CEO de Honoralia, lidera una empresa que lleva más de diez años haciendo que las cosas pasen allí donde otros solo ven ruido digital, injusticia o impotencia

Javier Franch / Honoralia
Francisco Javier Franch Fleta, CEO de Honoralia, lidera una empresa que lleva más de diez años haciendo que las cosas pasen allí donde otros solo ven ruido digital, injusticia o impotencia. Al frente de un equipo multidisciplinar formado por expertos en comunicación, marketing, administración de empresas, nuevas tecnologías y abogados, ha convertido a Honoralia en un referente en seguridad de la información, privacidad, protección de datos y ejercicio del Derecho al Olvido. Con muchas batallas legales ganadas y miles de clientes en varios países, su trabajo no consiste solo en eliminar contenidos negativos de Internet, sino en devolver tranquilidad, reputación y futuro a quienes sienten que su identidad ha quedado atrapada en la red.
Javier, a veces olvidamos que detrás de un nombre en una pantalla hay una vida. ¿Qué siente cuando alguien llega a Honoralia destrozado por lo que dice internet de él?
Siento que internet es una herida que no cicatriza sola. La gente llega aquí con una mezcla de rabia y agotamiento. No vienen buscando "borrar el pasado" para engañar a nadie, vienen buscando que se les permita ser quienes son hoy. Es muy duro ver a alguien que ha rehecho su vida, que ha pagado sus deudas o que ha superado un error, y que Google se lo siga echando en cara cada mañana. En Honoralia tratamos con esa vulnerabilidad. Nuestro trabajo es decirle a esa persona: "Tu pasado no tiene por qué ser tu sentencia de muerte civil". Limpiar ese contenido es, ante todo, un acto de humanidad.
Ahora el problema tiene un nuevo nombre: ChatGPT. ¿Cómo nos afecta que una inteligencia artificial decida quiénes somos?
El desafío es enorme porque la IA no solo recuerda, a veces "alucina". ChatGPT puede conectar tu nombre con un evento negativo de forma errónea o rescatar una noticia vieja y darle una vigencia que no tiene. Si Google es el archivo, la IA es el narrador, y si el narrador se equivoca, tu reputación se convierte en una ficción peligrosa. Por eso en Honoralia nos hemos especializado en este nuevo frente. No es solo una necesidad tecnológica, es una cuestión de justicia básica: nadie debería ver su vida distorsionada por una máquina que no entiende de contextos ni de perdones.
En su web, honoralia.com, se percibe que no solo ayudan a grandes empresas, sino también al ciudadano de a pie. ¿Es el derecho al olvido el "escudo" del hombre común?
Absolutamente. Durante mucho tiempo se pensó que esto era cosa de políticos o famosos, pero el "náufrago digital" suele ser una persona normal. Un autónomo que sufre una campaña de desprestigio de un competidor envidioso o un profesional que fue mencionado en un boletín oficial hace dos décadas por una tontería. Para ellos, el derecho al olvido es la única herramienta para recuperar su libertad. En Honoralia nos dedicamos a que ese escudo sea real, a que la ley se ponga del lado de la persona y no del lado del servidor que guarda basura informativa solo por inercia.
¿Qué es lo más satisfactorio de su trabajo cuando logran limpiar una identidad digital?
El silencio. Pero un silencio bueno. Ese momento en el que el cliente nos llama y nos dice: "He buscado mi nombre y, por fin, ya no está". Es como si se quitaran una mochila de piedras que llevaban cargando años. Lograr que una empresa pueda volver a contratar gente sin el estigma de una noticia falsa o que un padre pueda estar tranquilo cuando sus hijos busquen su nombre en el colegio, eso es lo que le da sentido a Honoralia. No vendemos "borrados", vendemos la posibilidad de tener un futuro que no esté secuestrado por el pasado.
Si tuviera que darle un consejo de "amigo" a alguien que ahora mismo está sufriendo por un contenido negativo en la red, ¿qué le diría?
Le diría que no se esconda y que no sienta vergüenza. A menudo, el daño reputacional nos hace aislarnos, y eso es lo peor que podemos hacer. Internet es una máquina sorda, pero no es invencible. Hay soluciones legales, hay profesionales que sabemos cómo hablarles a los buscadores y hay esperanza. No permitas que un algoritmo escriba el capítulo final de tu vida. Tu identidad te pertenece a ti, no a una base de datos, y en Honoralia estamos precisamente para ayudarte a recuperar las llaves de tu propia casa digital.
Hablemos de esa guillotina moderna que son las reseñas de clientes. Un restaurante que lleva tres generaciones sirviendo con mimo o una clínica que cuida a sus pacientes pueden verse en la lona porque alguien, a veces sin haber pisado el local, decide soltar su frustración desde el sofá. ¿Es la reseña negativa el nuevo "terrorismo" del siglo XXI?
Es una plaga silenciosa y, a menudo, profundamente injusta. En Honoralia recibimos llamadas de empresarios que están al borde del colapso emocional, no solo económico. Una reseña falsa o una campaña de desprestigio orquestada puede hacer que las ventas caigan un 30% en una semana. Es una forma de castigo desproporcionado donde el "juez" es anónimo y no hay presunción de inocencia. No es solo una crítica; es un ataque al pan de los hijos de ese empresario. Nosotros no vemos simplemente "estrellas" en una pantalla; vemos el sudor de mucha gente que está siendo pisoteada por un algoritmo que premia el escándalo sobre la verdad. Por eso, en nuestra web dejamos claro que intervenir ahí no es un capricho, es una defensa necesaria de la supervivencia del negocio.
Javier, hablemos de lo irreversible. Hay momentos en que la ley dice "esto se queda" y el enlace negativo permanece ahí, como un recordatorio cruel en la primera página de Google. Cuando el derecho al olvido choca con un muro, ¿qué nos queda? ¿Estamos condenados a que esa mancha sea siempre nuestra carta de presentación?
Es una de las situaciones más frustrantes, pero también donde más creatividad y humanidad aplicamos. Si no podemos demoler el edificio viejo y feo porque tiene protección histórica, lo que hacemos es construir una ciudad hermosa alrededor para que nadie se fije en él. En Honoralia no solo usamos el "borrador" jurídico; también usamos el pincel de la comunicación estratégica. No se trata de crear noticias falsas o maquillaje barato, sino de generar contenido positivo, real y actual que refleje quién es esa persona o esa empresa hoy mismo. Es lo que llamamos "sepultar por relevancia". Si Google insiste en mostrar un error de hace doce años, nosotros nos encargamos de que la red se inunde con tus logros, tus proyectos y tu realidad de 2026. Al final, el algoritmo es una máquina de relevancia: si le damos algo más nuevo y mejor que contar, acabará mandando aquel viejo fantasma al fondo del sótano, donde ya nadie baja a mirar.
Parece que me está hablando de una especie de "justicia narrativa". ¿Es posible entonces reescribir nuestra propia biografía digital sin faltar a la verdad?
Exactamente, es devolverle el equilibrio a la balanza. No es mentir, es contar la historia completa. A menudo, el buscador solo cuenta el capítulo más oscuro de tu vida porque es el que más "clics" generó en su día. Lo que hacemos en Honoralia es ayudar al cliente a escribir los siguientes capítulos. Creamos perfiles, gestionamos blogs profesionales y potenciamos noticias positivas que desplazan lo negativo de forma orgánica y ética. Es un trabajo de paciencia, casi de jardinería digital: vamos plantando contenido de valor hasta que ese bosque nuevo y sano oculta la maleza del pasado. Al final, la gente merece ser juzgada por el conjunto de su obra, no por un solo párrafo desafortunado que quedó atrapado en el tiempo. Es darle al lector —y al cliente potencial o al reclutador— la oportunidad de conocer a la persona real, no a la caricatura que el algoritmo se empeñaba en mostrar.