Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Iglesia Católica

“Ahora entiendo que Dios ya me preparaba para una misión más grande”

Los seminaristas del Obispado de Urgell que tomaron parte en un velatorio este pasado fin de semana explican sus motivaciones para ser cura

Gilbert Bea, uno de los seminaristas

Gilbert Bea, uno de los seminaristas / BISBAT D'URGELL

Miquel Spa

La Seu d'Urgell
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Los seminaristas de la Iglesia de Urgell organizan una vigilia de oración vocacional que invita a jóvenes, familias y fieles a reunirse para rezar y confiar al Señor el don de nuevas vocaciones. El encuentro quiere ser un espacio de silencio y escucha, donde poner ante Dios preguntas, esperanzas y sueños, inspirándose en la figura de San José, patrón de los seminaristas, ejemplo de confianza, fidelidad y escucha de la llamada del Señor.

“He aprendido que la vocación se custodia con oración constante, trabajo fiel y disponibilidad a Dios”, explica Juan David Franco, un joven colombiano de veinticinco años que participa en la vigilia. Franco, que proviene de una familia humilde y trabajadora, relata que su vocación ha estado marcada por la búsqueda y el discernimiento, por pruebas y desierto que han purificado su intención de seguir al Señor y servir a los demás: “La llamada no es un proyecto personal, sino una respuesta obediente al corazón ardiente de Cristo que nos llama. Como San José, he aprendido que la vocación se custodia con oración constante, trabajo fiel y disponibilidad a Dios. Personalmente, me siento identificado con los apóstoles: a pesar de caer, el Señor los levanta y manifiesta su iniciativa de amor hacia nosotros”.

Durante la vigilia, los seminaristas compartirán también su testimonio vocacional y explicarán cómo han ido descubriendo la llamada de Dios en su vida. La actividad se enmarca dentro del retiro de Cuaresma-Pascua que tendrá lugar ese fin de semana y en la celebración del Día del Seminario, que recuerda que la vocación es un don libre y gratuito de Dios destinado al servicio del Pueblo de Dios.

El acontecimiento se celebra este sábado 21 de marzo, a las 21.30 h, en la sala principal del Santuario del Sant Crist de Balaguer. La vigilia se desarrolla bajo la mirada del Sant Crist y estará precedida por el retiro predicado por Mn. José Antonio Goñi, delegado de Liturgia del Arzobispado de Pamplona y Tudela. Esta actividad abre una oportunidad para todos los asistentes de ponerse en contacto con su fe y reflexionar sobre la llamada que Dios plantea en cada uno, como hace cada año la Iglesia de Urgell con el Día del Seminario.

Testimonios vocacionales

Según Mn. Gabriel Casanovas, rector del Seminario Diocesano de Urgell, las vocaciones brotan cuando la Iglesia está viva, abierta y con alegría, y cada historia de los seminaristas es un testimonio de la acción de Dios y de la respuesta generosa de los jóvenes: “Introducirnos en lo que Dios hace en el corazón de cada persona es pisar tierra sagrada. Es entrar en la historia de amor más grande que jamás haya existido: la del Señor con cada uno de nosotros”.

Edinson-Josep Salas Guerra recuerda los inicios de su vocación en Colombia: “Todo cristiano, todo bautizado, debe estar abierto al plan de Dios. Desde pequeño formé parte del grupo de acólitos y empecé a descubrir la presencia de Dios en mi vida. Seguir al Señor requiere sacrificio, pero este sacrificio se convierte en amor y en servicio a los demás. Ahora, en la diócesis de Urgell, espero ser sacerdote y entregar mi vida como Jesucristo lo hizo, sirviendo a los más necesitados”.

El seminarista Edinson Josep

El seminarista Edinson Josep / ÀLEX ALSINA

Gilbert Bea relata su trayectoria marcada por la familia y la formación religiosa: “Ahora entiendo que Dios ya me preparaba para una misión más grande. Mi vocación creció en el instituto, pero tuve que dejar los estudios para seguirlo. Después de una etapa en un monasterio, conocí a Mossèn Jerrick y llegué a Catalunya. Hace más de un año que soy diácono y cada día aprendo más la lengua y la cultura de esta tierra amada. Que el Buen Dios nos bendiga a todos y os pido que recéis por mí”.

Carlos Steve Rosas Portela explica cómo su fe y la formación con los capuchinos marcaron su decisión: “No hay nada más bello que dar la vida por amor a Dios y a los hermanos. La diócesis de Urgell me ha permitido descubrir la belleza del sacerdocio diocesano: estar cerca de la gente, ser un pastor cercano y acompañar a las familias en la vida cotidiana”.

Mateo Arias comparte su experiencia reciente en la diócesis: “Cristo no quita nada, lo da todo. Mi vocación nació del deseo de servir a Dios y a la Iglesia con generosidad. Ahora, haciendo el servicio pastoral en Vielha, puedo compartir la vida con la comunidad y continuar mi formación teológica, aprendiendo a amar la cultura y las tradiciones locales”.

Los testimonios de los seminaristas evidencian que la llamada a la vida sacerdotal es un proceso personal y profundo, pero también compartido y apoyado por la comunidad. Cada historia refleja el compromiso de servir a Dios y a los demás, y la manera en que la fe transforma la vida de los jóvenes que aceptan esta vocación.