Caos ferroviario
Las restricciones de velocidad y los cortes se cronifican en Rodalies dos meses después del accidente de Gelida
La red ferroviaria catalana tendrá la semana que viene 206 limitaciones y una decena de tramos siguen completamente cerrados
Adif dedica al mantenimiento de Rodalies el mismo dinero en dos meses que en los últimos seis años
La gran reforma de la R2Sud entre Castelldefels y El Prat se retrasa hasta más allá de 2030

La estación de El Prat, el primer día de obras en los túneles del Garraf / Manu Mitru / EPC

Dos meses después del accidente de Gelida del pasado 20 de enero, que acabó con la vida de un joven maquinista de 27 años en prácticas, Rodalies sigue sin recobrar el pulso. Renfe, de hecho, estima que el servicio está funcionando al 85%. Aun así, los cortes y las restricciones de velocidad a causa de los centenares de deficiencias que se detectaron en la infraestructura tras el suceso siguen estando a la orden del día. La semana que viene habrá activos todavía 206 limitaciones temporales de velocidad, cuando antes de la crisis se contaban unas 133. Además, ya se ha empezado a trabajar en algunas afectaciones programadas, como las obras en los túneles del Garraf, que complican aún más la vida a los usuarios. Y por si fuera poco, las incidencias puntuales que ya perjudicaban al servicio antes del accidente han vuelto a sucederse esta última semana.
Es difícil determinar cuál de las líneas de Rodalies ha salido más afectada de esta crisis, aunque ya son pocas aquellas en las que todavía persisten tramos por los que no circula ningún tren. Una de ellas es la R3, donde solo se ha reabierto el tráfico ferroviario entre La Garriga y Ripoll. El tramo hasta L'Hospitalet está cerrado por las obras de desdoblamiento que empezaron en octubre y deberían acabar en mayo. Y por el otro lado, el tramo transpirenaico entre Ripoll y Puigcerdà, que se cerró por las afectaciones derivadas de la crisis de Gelida, seguirá sin trenes al menos hasta el próximo mes de abril, porque Adif decidió acelerar unas obras de mantenimiento de dos túneles previstas para 2027.
Cerrada al tráfico
También sigue cerrado al tráfico el tramo entre Riba-roja d'Ebre y Reus de la R15, el tramo entre Martorell y Rubí de la R8 –por el corte del túnel de Rubí que ha puesto en jaque el tráfico de trenes de mercancías– y la R7, por las obras programadas en la estación de Montcada Bifurcació. La última línea con algún tramo completamente interrumpido es la R4. Pese a que el secretario de Mobilitat i Transports de la Generalitat, Manel Nadal, aseguró que la línea se abriría el pasado lunes 16 de marzo, solo los cuatro trenes de Regionals al día que se han habilitado en el marco del plan alternativo de transporte de los túneles del Garraf circulan en ese tramo.
Aún en la R4, el tramo entre Manresa y Terrassa, por el que también circula la RL4, funciona mediante trenes lanzadera que salen cada hora. Con menos frecuencia circulan también los trenes lanzadera de la R1, que salvan la distancia entre Blanes y Maçanet-Massanes. En todos estos tramos, Renfe sigue fletando buses de sustitución y complementarios para intentar garantizar la movilidad de los usuarios.
Ante estos cortes, y tras las idas y venidas de los primeros días de la crisis, el Govern ya no fija una fecha de reapertura total y hace semanas que evita hablar de "normalidad". De hecho, durante las últimas reaperturas, el departament de Territori ha evitado oficializar el anuncio hasta que los primeros trenes han recorrido su trayecto completo. Así sucedió con la R8 entre Rubí y Granollers, y también, con menos suerte, en la de la R3 entre La Garriga y Ripoll. El mismo día de la reapertura de la línea de la Cerdanya, un desprendimiento sorprendió a uno de los trenes y obligó a suspender parte de la línea. Unos días más tarde, parte de un puente de La Garriga que formaba parte de las obras de desdoblamiento de la R3 cedió y cayó sobre la carretera, sin dejar heridos.
Más lento
La situación tampoco es especialmente positiva en aquellos tramos en los que sí ha podido restablecerse el servicio. Las limitaciones temporales de velocidad siguen extendidas a lo largo y ancho del entramado ferroviario catalán. En las últimas semanas, el número ha ido a la baja poco a poco. Si hace tres semanas se contaban 225, la semana que viene, según el documento que Adif facilita a los maquinistas, habrá activa 206 de estas restricciones. Sea como fuere, los retrasos siguen siendo la norma general.
Un caso aparte son las obras en los túneles del Garraf. La Generalitat intentó que estos trabajos, que dejarán este tramo del municipio de Sitges con una única vía durante al menos tres meses, se postergaran hasta el otoño, una vez superadas las principales trabas que había supuesto la crisis de Gelida para Rodalies. Sin embargo, el ministerio de Transportes y Adif concluyeron que las obras se tenían que producir cuánto antes y acabaron imponiendo su criterio.
Más incidencias
Más allá de trabajos y cortes, las incidencias repentinas también han vuelto a ser recurrentes. Solo esta última semana, un incendio en el cableado del túnel entre Sants y Plaça Catalunya alteraba todo el tráfico ferroviario de la ciudad de Barcelona. El día siguiente, robos de cables en Bellvitge, Badalona y Sant Andreu provocaban graves retrasos en varias líneas de Rodalies y este mismo jueves una caída del Centro de Control de Adif en Sant Vicenç de Calders ponía patas arriba el plan alternativo de transporte de los Regionals y la R2Sud.
110 millones y gratis
Todos estos elementos hace que la Generalitat no esté "en disposición de ofrecer un servicio como el que había antes de la crisis", en palabras de la consellera de Territori, Sílvia Paneque. Por ello, Renfe, el Ministerio de Transportes y el Govern han acordado que Rodalies siga siendo gratis al menos hasta el próximo 31 de marzo.
Para revertir esta situación, Adif ha desplegado un plan de contigencia sin precedentes para realizar una auditoría a gran escala del entramado ferroviario catalán. Según los últimos datos que facilitó la empresa pública, ahora hace un mes, se han realizado cerca de 700 inspecciones en puntos de toda la red con un despliegue de cerca de 400 agentes. Todo ello ha supuesto una inversión de 110 millones por parte de Adif, cifra que tal como ha adelantado EL PERIÓDICO, supone el mismo dinero que la empresa pública ha destinado para actuaciones de emergencia en los últimos seis años.
Está inversión, por un lado, tendrían que devolver una cierta normalidad a Rodalies, empezando por reducir las limitaciones temporales de velocidad. El secretario de Transportes José Antonio Santano, que se instaló unas semanas en Barcelona durante lo peor de la crisis y durante este segundo mes ha vuelto a Madrid, aseguró que el 90% de las que tienen relación con esta crisis –unas 110– tendrían que estar solucionadas para finales de abril.
Los maquinistas, sin embargo, advierten que las obras "duraran años", en declaraciones a la ACN del coordinador del sector ferroviario de CCOO, Pau Mercè.
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