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Estudio científico

¿Eres hipócrita? La ciencia te da una coartada para justificarlo

Un estudio liderado por investigadores chinos relaciona la "inconsistencia moral" con un desajuste en la actividad de la corteza prefrontal ventromedial, zona que podría ser clave en la coherencia entre los valores y los hechos

La estimulación del hipotálamo restaura la marcha en pacientes paralizados

Dos investigadores analizan la resonancia magnética de un cerebro, en una imagen de archivo.

Dos investigadores analizan la resonancia magnética de un cerebro, en una imagen de archivo. / Laura Guerrero

Valentina Raffio

Valentina Raffio

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Siempre se ha dicho que la hipocresía, es decir, defender una cosa y hacer la contraria, es un rasgo relacionado con la falta de valores, la debilidad de carácter o los conflictos internos de un individuo que lo llevan a actuar de forma distinta a lo que supuestamente defienden. Sin embargo, según apunta ahora un equipo de investigadores de la University of Science and Technology of China, este comportamiento también podría estar relacionado con el funcionamiento de una región del cerebro. Concretamente, con la corteza prefrontal ventromedial (vmPFC), que podría despuntar como un elemento clave en la coherencia moral. Un curioso estudio experimental desvela que esta área podría ser la encargada de "integrar nuestros principios morales en las decisiones que tomamos". Ya sea con coherencia o con cierta hipocresía.

El experimento se centró en observar el cerebro de varias personas mientras tomaban decisiones relacionadas con comportamientos deshonestos y su posterior juicio

El trabajo, publicado este jueves en la revista científica 'Cell Reports', se basa en un curioso experimento realizado con un grupo de voluntarios. Los investigadores diseñaron una prueba en la que los participantes podían obtener beneficios económicos si actuaban de forma deshonesta. Posteriormente, debían evaluar tanto su propio comportamiento como el de otras personas en la misma situación. El análisis de esta dinámica mostró que muchos participantes consideraban inmoral engañar, pero juzgaban sus propias acciones con mayor indulgencia. Dicho de otra forma, mostraban un comportamiento hipócrita ya que aplicaban criterios distintos para juzgar una acción según se tratara de ellos mismos o de otros.

Estimulación cerebral

La parte más curiosa de este experimento es que las pruebas se realizaron mientras los participantes estaban realizándose una resonancia magnética. Y eso permitió a los investigadores estudiar qué partes del cerebro se activaban en distintas situaciones. Según reporta el análisis, las personas que mostraban una "coherencia moral" activaban la corteza prefrontal ventromedial de forma similar al juzgar y al actuar. En cambio, las personas "moralmente inconsistentes" mostraban menor actividad en esta región al tomar decisiones, así como una menor conexión con otras áreas implicadas en la toma de decisiones. Los expertos creen que esta diferencia sugiere que el problema no es que las personas no sepan lo que está bien y lo que está mal, sino que a veces su cerebro no conecta ese conocimiento con los circuitos involucrados en las acciones.

En las personas hipócritas se observa menor actividad en la corteza prefrontal ventromedial así como una menor conexión con otras áreas implicadas en la toma de decisiones

El experimento fue incluso un paso más allá y, con el fin de comprobar el papel de esta región del cerebro, se utilizó una técnica de estimulación cerebral no invasiva para estimular esta área de la materia gris en los voluntarios más hipócritas. El resultado sorprendió incluso a los propios autores. Los análisis muestran que estimular la corteza prefrontal ventromedial de los pacientes aumentaba aún más su inconsistencia moral. Y esto, en opinión de los investigadores, sugiere que esta zona del cerebro podría funcionar como un sistema complejo de integración en el que, a veces, se producen fallos entre los mecanismos cerebrales que conectan valores y conducta. De ahí una posible explicación a ciertos comportamientos hipócritas. O al menos es lo que sugiere este curioso trabajo experimental.

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