Entrevista
Coral Regí, Carme Ortoll y Montse Jiménez: "Con la tecnología no podemos ser paranoicos ni papanatas, urge educar para una sociedad digital"
Las tres profesoras se conocieron en el grupo de expertos impulsado por el anterior Govern para mejorar el sistema educativo tras los malos resultados en PISA
Fruto de esas reflexiones nace 'Temps per a l'escola, una mirada col·lectiva, valenta i propositiva sobre el debat educatiu' (Rosa dels Vents)

Regí, Jiménez y Ortoll, autoras del libro 'Temps per a l'escola', esta semana en Barcelona. / Marc Asensio Clupes

Coral Regí, exdirectora del colegio Virolai; Carme Ortoll, maestra forjada en la escuela rural y exdirectora general d'Educació Infantil i Primària, y Montserrat Jiménez, docent de secundària y miembro de la Fundació Vedruna, se conocieron en el grupo de expertos impulsado por el anterior Govern para mejorar el sistema educativo tras el fiasco de PISA. Desde entonces, no han parado de pensar y dialogar juntas sobre la cuestión. Fruto de esas reflexiones nace 'Temps per a l'escola, una mirada col·lectiva, valenta i propositiva sobre el debat educatiu' (Rosa dels Vents).
-El libro nace del convencimiento de que a la escuela le falta "tiempo de escuela" y de que uno de sus grandes males es la "precipitación pedagógica". Se habló mucho de esa precipitación tras la digitalización a marchas forzadas por la pandemia. Sobre ese desafío tecnológico, citan a la socióloga Liliana Arroyo y su "el pánico no es el camino". ¿Cuál es, a sus ojos, el camino?
-Montse Jiménez (M.J.): En el libro incluso bromeamos con que no podemos ser ni unos papanatas ni unos paranoicos. No nos podemos obsesionar con que la culpa de todo la tiene la tecnología, pero tampoco podemos pensar que la tecnología lo solucionará todo. Tenemos que educar para una sociedad digital; y educar para una sociedad digital no quiere decir solo educar a alumnos competentes en habilidades tecnológicas, sino también que sepan desconectar. Y seguramente hemos hecho cosas mal por precipitación: poner un libro en una pantalla no aporta nada. Tenemos que pensar en qué momentos la tecnología nos puede ayudar realmente a mejorar el aprendizaje y trabajar por ese equilibrio.
"Nos equivocamos si pensamos que con tener más recursos y bajar las ratios ya estará todo arreglado"
-La escuela catalana lleva tiempo buscándolo y se antoja un equilibrio difícil…
-M.J.: Sí, pero lo que no podemos hacer es blindar la escuela ante lo que pasa en la sociedad. Y el presente tiene pantallas y el futuro tendrá pantallas. Y la función educadora para todo el mundo la puede hacer la escuela. Porque hay familias que no pueden, hay familias que no saben y hay familias que no quieren... Tenemos que preparar a los niños para esta sociedad digital. Y eso quiere decir entender los riesgos, no minimizarlos, y trabajar por ese equilibrio. Hay una cosa muy vinculada a la tecnología, que es esta necesidad de enseñar a pensar, de enseñar a discernir, y esa es una función que tiene que asumir la escuela. Acompañar al alumnado en este mundo en el que la mentira debería trabajarse desde educación infantil, porque vivimos rodeados de mentiras.
-La importancia de saber distinguir una 'fake news'...
-M.J: Tenemos alumnos que no saben distinguir lo que es un hecho de lo que es una opinión. Y eso es importantísimo, porque a ellos les llega muchísima información cuando cruzan la puerta de la escuela; por tanto, ese papel también lo tiene que asumir la escuela.
La escuela necesita tiempo para reflexionar, para formarse, para ponerse de acuerdo; no dedicar tantas horas a rellenar documentos
-La importancia de acoger la creciente diversidad del alumnado es un tema que atraviesa todo el libro. ¿Tienen miedo de que se instaure el relato de que la escuela inclusiva es una utopía? Entre el colectivo docente hay mucho malestar por esta cuestión provocado por la impotencia que genera la falta de recursos para sacarla adelante, la sensación de desbordamiento...
-Coral Regí (C.R.): Entendemos el malestar del profesorado y compartimos que serían necesarios más recursos, pero también necesitamos formación, porque la sensación que tienen los docentes es que no saben cómo atender a un alumnado cada día más diverso. Los datos son claros: solo el 35,5% del profesorado de secundaria ha recibido formación para enseñar a grupos diversos, mientras la media de la OCDE es del 62%, y solo el 28% de los docentes se siente preparado para enseñar a estos grupos multinivel, mientras la media de la OCDE es el 44%. La formación es imprescindible.
"La mentira debería trabajarse desde infantil, hay alumnos que no distinguen un hecho de una opinión"
-M.J.: Estamos ante una nueva realidad, con unos nuevos interlocutores y, por tanto, la respuesta nunca vendrá de soluciones "simples". Si pensamos que solo será cuestión de tener más recursos, bajar las ratios y ya estará arreglado, nos equivocamos: eso será un paso. Pero esos recursos tienen que ir de la mano de otras cosas, de estar preparados. La codocencia es importante, pero tenemos que saber hacer codocencia.

Regí, Ortoll y Jiménez, esta semana en Barcelona. / Marc Asensio Clupes
-¿Qué quiere decir?
-M.J.: Que la codocencia no es tener ahí a alguien que te reparta las hojas en el aula y ya está, o que vele para que aquel grupo haga cuatro sumas a otro nivel. ¿Me explico? Siempre son esas dos cosas: los recursos y la capacidad de aplicarlos de manera holística.
-La burocracia es otra de las cuestiones que más secuestra ese 'tiempo para la escuela' y otro de los asuntos contra los que se rebela el profesorado estos días.
-C.R.: Aquí la administración tendría que valorar qué es imprescindible y qué no; y ver qué es burocracia, porque no todo lo que escribimos es burocracia. Es decir, cuando tenemos que hacer un plan de digitalización, eso no es burocracia, eso es ponernos de acuerdo. Cuando tenemos que escribir y ponernos de acuerdo, después de una reflexión y de un trabajo en equipo, sobre el plan de lectoescritura del centro, eso no es burocracia, es un trabajo pedagógico de calado. Pero hay otras cosas que, evidentemente, la administración podría simplificar mucho. Tenemos que aprender de cómo se organizan las empresas. Nosotras, en las escuelas, por ejemplo, tenemos rutinas de reuniones semanales. ¿Tenemos que hacer tantas reuniones rutinarias o algunas podrían ser, por ejemplo, quincenales, y dedicar más tiempo a la lectura, a la formación y a la reflexión de los equipos? La escuela necesita tiempo para reflexionar, para formarse, para ponerse de acuerdo; no dedicar tantas horas a rellenar documentos.
-M.J.: Sí y, justamente por eso que dice Coral, necesitamos tocar también la organización escolar. Si no tocamos la organización escolar, podemos tener recursos de tiempo, pero tenemos que repensar cómo invertimos ese tiempo en la escuela.
"Sueño en una escuela donde los maestros estén bien tratados, es importantísimo que también se sientan bien, que se respire bienestar y buen clima"
-¿Se deberían repensar los horarios?
-M.J.: Bueno, por ejemplo. Tocar organización y pedagogía; siempre van de la mano. No podemos hacer avances pedagógicos sin pensar qué pasará, qué queremos que pase. ¿Abrimos huecos en los horarios para aquello que queremos que ocurra en nuestras escuelas?
-Para acabar, ¿cómo sería su escuela soñada?
-Carme Ortoll (C.O.): Una escuela para todos que pudiera dar respuesta a cada criatura. Y eso quiere decir avanzar hacia una escuela conectada con el mundo y un lugar donde se fomente la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de pensar; donde las criaturas tengan tiempo para aprender, porque, si no, parece que todo va tan rápido que eso es imposible. Y una escuela donde los maestros estén bien tratados; eso es importantísimo. Que los maestros también se sientan bien, que se respire bienestar, felicidad y buen clima. Esa sería un aula donde yo querría vivir.
-C.R.: Siguiendo con el sueño de Carme, una escuela donde recuperemos la tarea profesional de los buenos maestros, que confían y tienen esperanza en que los alumnos aprenden. Hay una frase que a veces olvidamos: las escuelas están hechas para que los alumnos se eduquen, no para que los maestros demos clase. Y donde las familias tengan mucho que decir. Una de las cosas que tenemos que tener presentes en nuestro hacer es modificar la relación que tenemos con las familias; trabajar conjuntamente familia y escuela, cada uno con su rol, sin pisarse los papeles, pero trabajando conjuntamente.
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