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Trashumancia

Un pastor compra su propio rebaño para mantener viva la trashumancia en el Pla de l'Estany

Después de pasar por el mundo empresarial, ahora tiene un centenar de ovejas y trabaja para mantener viva la tradición.

Arnau junto a sus ovejas

Arnau junto a sus ovejas / Berta Artigas Fontàs / ACN

Berta Artigas Fontàs / ACN

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Un joven gerundense, Arnau Rubió, ha comprado un centenar de ovejas para impulsar una de las pocas explotaciones ganaderas extensivas ovinas del Pla de l'Estany, más típicas de las zonas de montaña. Trabaja para recuperar la trashumancia entre las comarcas de Girona y el Pirineo. Después de años ganándose la vida como contable en una gran empresa, en 2016 se marchó a Suiza a trabajar de pastor. Aquella experiencia le cambió la vida y ahora lidera su propio rebaño de un centenar de ovejas en régimen 100% extensivo, rechaza las subvenciones y combina la ganadería con trabajos con el tractor para ganar autonomía. En un momento de falta de relevo generacional en el sector asegura que este trabajo solo se puede entender "desde la vocación".

El primer contacto de Arnau Rubió con el mundo de la ganadería llegó en 2016, cuando se marchó a Suiza para trabajar como pastor en alta montaña. Aquella experiencia supuso un punto de inflexión vital. Hasta entonces, trabajaba como contable en una gran empresa, inmerso en una rutina que no le satisfacía. "Era un mundo con mucho estrés, mucha presión y muchas horas de ordenador. Quería romper con eso y volver a las raíces", ha explicado a la ACN.

En Suiza descubrió la ganadería extensiva en entornos con presencia de lobo y oso, así como la importancia de los perros de protección. De vuelta a Cataluña, trabajó como pastor de un rebaño de cerca de 1.200 cabezas hasta que decidió emprender su propio proyecto. En septiembre del año pasado compró un rebaño de un centenar de ovejas de otro ganadero que dejaba la actividad.

Actualmente gestiona una explotación 100% extensiva, un modelo poco habitual en la comarca, más típico de las comarcas de montaña, por la disponibilidad de pasto. En el Pla de l'Estany solo hay tres, según datos del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Las ovejas viven todo el año al aire libre, delimitadas con vallas móviles, con acceso a agua y espacios naturales de cobijo. Según Rubió, este sistema simplifica las exigencias administrativas. "A nivel burocrático es mucho más sencillo. No me exigen grandes infraestructuras, sino garantizar el bienestar de los animales", ha señalado.

Recuperación de la trashumancia

Rubió también está implicado en la recuperación de la trashumancia entre el Pla de l'Estany y la Garrotxa hasta La Molina. La iniciativa, impulsada inicialmente por el ganadero Prem Puig, se ha ido consolidando con los años. El recorrido se hace a pie y requiere coordinación con ayuntamientos y cuerpos de seguridad.

Según explica, el proyecto tiene una doble dimensión. Por un lado, favorece el bienestar del rebaño, que se adapta progresivamente a los cambios de altitud y de alimentación. Por otro lado, contribuye a divulgar la realidad del sector. "Hacemos mucha pedagogía por el camino, explicamos qué es la ganadería extensiva y qué dificultades tenemos los pastores", ha subrayado.

Además, también explica que la trashumancia tiene un punto de recuperación del pasado. "Hay gente mayor que nos dice que desde que era pequeña no había vuelto a ver esto y que les hemos hecho revivir emociones", ha destacado.

Sin la ayuda de subvenciones

Una decisión singular de su proyecto es que renuncia a las subvenciones. Rubió defiende la necesidad de mantener independencia respecto de la administración. "Es una manera de que te tengan atado. Prefiero empezar sin depender de ello", ha afirmado.

Para sostener económicamente la explotación, combina la ganadería con trabajos de tractorista en campañas forestales, de cereal, fruta seca y oliva, así como en trabajos vinculados al sector de la madera. El sistema extensivo le permite organizar el tiempo con flexibilidad. "Vengo una o dos veces al día a ver el rebaño y eso me deja margen para hacer otros trabajos", ha detallado.

En el día a día, Rubió cuenta con perros de trabajo para conducir el rebaño y perros de protección, mastines adaptados a convivir con las ovejas, para prevenir ataques de depredadores o de otros animales.

En un contexto de falta de relevo generacional, Rubió defiende que el oficio solo se puede entender desde la vocación. "No es un trabajo cualquiera. Tiene que ser algo que sientas. Si no te gusta, no lo haces", ha concluido.

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