Inteligencia artificial
Maria Forns, ingeniera agrónoma: “La inteligencia artificial puede monitorizar una granja y controlar el peso de cada animal”
Maria Forns, ingeniera agrónoma dinamizadora en tecnología del CIDA que imparte un curso en la Escola Agrària del Solsonès, explica el nuevo escenario de la ganadería digitalizada.

La ingeniera agrónoma y experta en tecnología Maria Forns / Archivo particular
La inteligencia artificial (IA) ya forma parte del día a día, aunque a menudo pase desapercibida. Con esta premisa, Maria Forns, ingeniera agrónoma y experta en tecnología e inteligencia artificial del CIDAF, explica las aplicaciones reales que la nueva tecnología tiene y tendrá en la ganadería. El CIDAF imparte del once al 25 de marzo un curso en la Escola Agrària del Solsonès con un objetivo de acercar de forma práctica y útil las herramientas de IA disponibles y gratuitas para simplificar tareas, optimizar la gestión y mejorar la toma de decisiones del sector ganadero.
“La inteligencia artificial no es futuro, es presente. Ya está integrada en muchas de las tecnologías que utilizamos cada día”. Según Forns, el reto no es tanto incorporarla como hacer visible su potencial y adaptarla a las necesidades reales del día a día de las fincas agrícolas y ganaderas. Uno de los principales beneficios para el sector es la automatización de la burocracia, una de las quejas recurrentes de los profesionales. “Hay formas de automatizar la gestión administrativa y liberar al ganadero de horas de papeleo”, explica. Entre las herramientas que plantea hay asistentes virtuales o bots con los que se podría interactuar desde el móvil. El ganadero podría registrar por voz las tareas diarias —tratamientos, incidencias con animales, aplicaciones en campo— y el sistema ordenaría automáticamente la información. “La idea es tener un asesor personal en el bolsillo”, resume. Esto permitiría disponer de todos los registros organizados de cara a inspecciones o auditorías. “Delegamos la captación, integración y gestión de la información, pero no el criterio. El ganadero sigue tomando las decisiones, y estas están más informadas”, puntualiza Forns.
Monitorización inteligente y detección precoz
La IA también puede jugar un papel clave en la salud animal y el control de la producción en un entorno ganadero que hay que visualizar con cámaras y herramientas tecnológicas centradas no solo en las fincas sino también en los animales. Mediante cámaras y sensores, se pueden monitorizar patrones de crecimiento, movimiento o constantes vitales. “Si una vaca no tiene el crecimiento esperado o se mueve menos de la cuenta, el sistema puede detectarlo antes de que sea evidente”, destaca. Forns pone el ejemplo de tecnologías capaces de estimar el peso de un animal a partir de imágenes o de collares inteligentes que registran actividad y comportamiento. “Es como los relojes que monitorizan nuestra salud. Podemos hacer lo mismo con el ganado”, afirma.
Este análisis constante de datos permitiría anticipar problemas y actuar antes de que se conviertan en incidencias graves. “Hablamos de predicción y detección precoz. La tecnología nos avisa cuando hay una singularidad que puede derivar en un problema”, señala.
En el ámbito agrícola vinculado a la ganadería, la IA puede analizar imágenes de satélite para detectar anomalías en fincas o zonas con déficits. También se pueden utilizar drones para aplicar tratamientos cuando el terreno es inaccesible por barro o lluvia. “Hay momentos en que no puedes entrar con el tractor, pero un dron sí puede operar”, explica.
En ganadería extensiva, las vallas virtuales son otra aplicación emergente. Mediante dispositivos colocados en los animales, se pueden delimitar áreas de pasto sin necesidad de instalar vallado físico, facilitando la gestión de los rebaños.
Para Forns, que se define como una "dinamizadora" en el ámbito de la tecnología y la empresa, la clave es tener un sistema de “microsoluciones” interconectadas entre sí. “La idea es captar datos, integrarlos y aplicarles una capa de inteligencia artificial que ayude a tomar decisiones o hacer recomendaciones”, resume. Ahora bien, advierte que el proceso debe ser progresivo. “No podemos empezar por la capa de inteligencia artificial. Primero hay que ordenar la información, aplicar sistemas que capten datos que aporten valor y finalmente aplicar la IA para facilitar la toma de decisiones”. En este sentido, hace falta, antes que nada, formar. Así, según la experta, muchas herramientas ya existen, pero a menudo no son conocidas por el sector o creen que no están a su alcance. “Lo difícil es que un ganadero pueda encontrar la solución a su caso si no sabe que existe esta tecnología”, afirma. Por eso defiende la formación básica y los casos de uso como primer paso para dar el salto digital.
“La única persona que puede valorar si una solución le es útil es el propio ganadero, pero tiene que entender el lenguaje y los conceptos para poder reflexionar de qué manera puede utilizar esta herramienta tan potente y versátil”, sostiene. El curso en la Escola Agrària del Solsonès quiere precisamente elevar este conocimiento de base y mostrar casos prácticos. “Se trata de automatizar lo que nos hace perder tiempo para poder dedicarnos a lo que realmente aporta valor a la granja”.
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