Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tendencias sociales

¿Por qué los jóvenes ya no bailan? "Muévete como si te fueran a grabar y esas imágenes te fueran a perseguir para siempre"

La generación Z tiene más "autoconciencia" a la hora de salir: beben menos y les da pavor acabar siendo el hazmerreír digital

Fiesta 'Springfest' de la discoteca Opium.

Fiesta 'Springfest' de la discoteca Opium. / Manu Mitru

Abel Cobos

Abel Cobos

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Baila como si todos te vieran, te fuesen a grabar y ese material te fuera a perseguir para siempre”. Esta demoledora frase, que suena al peor temor de alguien con ansiedad social, no es un comentario aislado sin repercusión, sino que marca una tendencia en auge. Lo apuntaba Elias Leight en 'The Wall Street Journal'. "Los jóvenes cada vez bailan menos. Y no es por falta de ganas". Como decía en Instagram el conocido rapero Tyler, the Creator, “tienen miedo a que les graben”.

La periodista Melissa Kirsch también ha abordado el tema en 'The New York Times', matizando que no solo afecta a jóvenes, sino que es cada vez más común en todos los rangos de edad, algo vinculado a la sempiterna presencia de los móviles grabando: “Nos da mucho miedo quedar en ridículo. Yo de joven bailaba mucho, y las discotecas eran oportunidades para desahogarme y desconectar el cerebro, una forma diferente de expresarse. Ahora estamos perdiendo estos momentos”.

“Hay un exceso de sentido del ridículo”, cuenta Guillem, un ‘centennial’ de 26 años de Barcelona. “Mira en TikTok, hay cuentas de discotecas ‘boomer’ que suben gente bailando y tienen casi más compartidos que ‘likes’, eso es porque la gente se pasa esos vídeos por privado para reírse de ellos”, cuenta enseñando los vídeos de un par de clubes de tardeo ‘boomer’ de Madrid, con una media de 40 ‘me gusta’ en los vídeos acompañada de una aplastante cifra de más de 200 ‘compartidos’.

Ansiedad generalizada

También en TikTok es muy común encontrar vídeos que se recrean en la ansiedad de personas contando que ya no bailan por miedo a que les graben. Aunque puedan parecer comentarios aislados, se produce el efecto bola de nieve, provocando un estado de ansiedad generalizada: “En TikTok los temas de ansiedad se magnifican, porque el algoritmo los potencia”, asegura Janira Planes, estratega de marca en Hamlet y especialista en cultura digital.

Añade que este delirio colectivo se produce por muchos factores, uno de ellos es el hecho de que entre la generación Z y alfa haya mucha autoconsciencia, principalmente porque han nacido con las redes sociales y tienen el móvil muy presente. Para ellos, la tecnología siempre ha estado ahí (para bien y para mal), incluso en sus primeras incursiones en el mundo de la noche. Planes menciona un ejemplo muy visible: los conciertos de Billie Eilish, donde sus fans, principalmente de estas generaciones, no bailan.

Ansiedad y resaca

En el mundo digital ya se han acuñado términos como ‘hangxiety’. Urban Dictionary, la enciclopedia de cultura digital (perfecta para ‘boomers’ desactualizados), lo define como “las preocupaciones, la culpa y el estrés abrumadores que experimentas después de beber mucho de fiesta”. Una palabra que se compone por ‘hangover’ y ‘anxiety’ (resaca y ansiedad, en inglés) y que visibiliza el comerse la cabeza por si el alcohol te convirtió en el hazmerreír de la noche.

“Yo ahora sé quién es ‘millennial’ porque corre a la cámara para hacerse fotos. Los más jóvenes huyen”, cuenta Claudia, que ha trabajado como relaciones públicas en varias discotecas de Barcelona. Las grandes marcas de la noche evitan el estilo “servicio de fotos para que la gente se encuentre”, explica Paco Quintas, de la Sala Apolo. Asegura que priorizan que se vea la experiencia completa (espacio, ambiente, luces, etcétera) y que no quieren “primeros planos agresivos”, “gente mirando directamente a cámara” o “contenido que pueda sugerir consumo de sustancias o situaciones comprometidas”. “Una mirada respetuosa”, resume.

“Antes existían empresas de fotos como Tillate [que hacían retratos nocturnos]. De ahí salió una foto viral en Facebook de un chico claramente ebrio enseñando sus genitales que la discoteca no borraba”, recuerda Claudia. Ahora, añade, los ‘centennial’ tienen miedo de ser esa persona. Por eso, en lugar de cámaras, se potencia desde las salas tener listas de invitados: “a cambio de entrada gratis a un grupo reducido de gente, les pedimos que suban ‘stories’ etiquetando la discoteca”. Aun así, según Planes, esta lógica se reserva a salas más elevadas: otros lugares “más cutres” sí que siguen haciéndolo. “Es algo que se asocia mucho a Facebook”, cuenta. Gatillazo para la Generación Z.

Se bebe menos

Para Planes, otro factor determinante de la relación de los Z y alpha con los clubes es que cada vez beben menos. El 53,6% de los jóvenes de 18 a 30 años afirma haber reducido su ingesta, según el 'Estudio sobre percepción y hábitos de consumo de bebidas con alcohol entre los jóvenes españoles 2023 de 40dB'. La misma conclusión apuntaba el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: los jóvenes beben menos. “La cultura de club está evolucionando y el alcohol ya no es un plan ‘tan guay’”, añade Planes.

Cree que ese es otro factor por el que se baila menos en las discotecas, ya que el baile no ha desaparecido entre la generación Z, que sigue presente de formas diferentes. Coincide Aïda Camprubí, divulgadora cultural: “Estas nuevas generaciones tienen TikTok, donde se popularizan decenas de bailes”. Un ejemplo es Charli XCX, cuyo ‘Apple dance’ se viralizó tanto que fue una parte central de su gira ‘BRAT’.

Camprubí cree que afirmar que “ya no se baila” tiene una óptica estadounidense y catastrofista. Aunque sean muchos los factores por los que el baile desinhibido ha disminuido en las generaciones jóvenes y en los clubes más ‘mainstream’, todavía perviven escenas con formas de bailar muy diversas (desde ‘techno’ a espacios racializados), tanto en Europa como en el resto del globo. “Todo el mundo baila, aunque de forma diferente”, concluye.

Suscríbete para seguir leyendo