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Europa, vulnerable en el Estrecho de Ormuz

Estrecho de Ormuz: dónde está, mapa y por qué es clave en la guerra de Irán

El petróleo por encima de los 102 dólares golpea a las Bolsas: el Ibex cae un 1,30%

Precios de la gasolina en una gasolinera de Barcelona. AUTOR: JORDI OTIX

Precios de la gasolina en una gasolinera de Barcelona. AUTOR: JORDI OTIX / Jordi Otix / EPC

Iñaki Martinez Azpiroz (Verificat)

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La escalada bélica en Oriente Medio está impactando en el precio del precio de la energía y resurge el temor a las consecuencias en el resto de la economía, tal y como pasó con el inicio de la invasión rusa en Ucrania. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, un corredor mundial de petróleo y gas, vuelve a poner sobre la mesa la falta de soberanía energética y la dependencia de la UE de las importaciones de hidrocarburos.

Un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) de 2023 destacó que la “espectacular subida” de los precios del gas y de la electricidad tras la invasión de Ucrania despertó un “interés político” en reformar el sistema energético, y describió la situación como una “oportunidad” para aumentar su “resistencia”. La Comisión Europea respondió a la guerra en Ucrania con el plan REPowerEU, que se propuso reducir la “excesiva dependencia” de las importaciones de gas y carbón rusos.

Cuatro años después, Europa aguarda las posibles consecuencias del conflicto en Oriente Medio con un mix energético que, pese al avance de las renovables, aún depende en gran medida de las energías fósiles extranjeras.

La dependencia extranjera aumenta en la UE

En 2024, la Unión Europea importó el 57% de toda la energía que consumió en todas las formas, según Eurostat, una dependencia que ha ido en aumento desde 1990, cuando se importó el 50% de la energía. En España, las importaciones energéticas fueron del 69% en 2024.

Visualización de la evolución de la dependencia.

Si se miran en concreto las energías fósiles, el 89% del petróleo que usa la UE se compra en el mercado global, igual que el 96% del gas, según datos de Eurostat del 2024. Esa dependencia ha ido en aumento en las últimas décadas.

Visualización sobre petróleo y gas.

En el caso de España, la producción estatal de petróleo y de gas es prácticamente nula, y depende casi al 100% de las importaciones. En 1990, esa dependencia también era predominante, pero existía una producción propia del 2,3% del petróleo y el 25% del gas.

Los principales componentes del consumo energético total en la UE son el petróleo (37,9%), el gas natural (20,6%), la energía renovable (20,6%), la energía nuclear (11,6%) y los combustibles fósiles sólidos (8,4%), según los últimos datos de Eurostat, de 2024. Si se mira la generación eléctrica, las renovables suponen cerca del 48% de la producción europea, seguidas de la nuclear (28%) y los combustibles sólidos (12%).

Pese al avance de las energías limpias, los combustibles fósiles siguen predominando por su importancia en ámbitos poco electrificados como el transporte.

En España, el mix energético general se compone sobre todo de petróleo (49,6%), gas natural (19%), renovables (18,7%), energía nuclear (11,1%) y combustibles fósiles sólidos (1,9%). En la producción eléctrica, España cubrió el año 2024 casi por completo con renovables (62%) y nucleares (37%).

El Estrecho de Ormuz

Irán decidió el pasado 2 de marzo cerrar el tráfico marítimo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 25% del petróleo mundial, proveniente del golfo Pérsico, además de un 20% del gas del planeta, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). La UE importó del golfo Pérsico el 13% del petróleo que consume y el 6% del gas licuado en el tercer semestre del 2025, según Eurostat.

No obstante, la AIE advierte que los efectos del cierre van más allá de los países que reciben el petróleo y el gas del golfo Pérsico, porque el 'shock de oferta' ejerce una presión al alza en todo el mercado mundial.

Ucrania es el antecedente más reciente

El antecedente más reciente de un contexto geopolítico similar es la invasión rusa en Ucrania, que empezó el 24 de febrero de 2022 y que resultó en una escalada de precios de la energía, como muestran los datos del INE, que se trasladó al resto de la economía.

Visualización de datos sobre previsión.

La previsión del 'think tank' Funcas, especializado en el ámbito económico y social, es que el mundo puede “amortiguar” el cierre del estrecho por un tiempo limitado, pero vaticina “una desorganización de la cadena productiva” y un alza del IPC si se prolonga la situación. El escenario actual también puede reducir el potencial crecimiento del PIB de España en 2026 en “unas dos décimas”, un efecto que se agravaría con un cierre más largo.

Visualización de la evolución.

Por ahora, el barril Brent de petróleo, referencia en Europa, ha vuelto en algunos días a niveles cercanos a 100 dólares, según Investing.com, una cifra que no se veía desde la invasión de Ucrania. El gas también ha subido con fuerza desde el pasado 28 de febrero, pero sigue lejos de las cifras de 2022, apunta el Mercado Ibérico del Gas (MIBGAS).