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La línea del Maresme

Los expertos ven inviable elevar la R1 de Rodalies como propone Puente y defienden proteger el actual trazado

Advierten de que la obra costaría entre 25 y 50 millones el kilómetro, los muros seguirían expuestos al oleaje y existen dificultades técnicas

Los expertos consideran intocable el trazado de la R1 de Rodalies y abogan por adaptarla al cambio climático

Puente propone "elevar" algunos puntos de la R1 para protegerla de los temporales

El trazado de la R1, entre Arenys de Mar y Caldes d'Estrac.

El trazado de la R1, entre Arenys de Mar y Caldes d'Estrac. / MANU MITRU / EPC

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Barcelona
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El debate sobre cómo salvaguardar la línea R1 de Rodalies a su paso por el Maresme de los temporales y el oleaje que, constantemente, merman su servicio se ha reactivado en los últimos días. Hasta ahora las opciones recurrentes habían sido trasladarla al interior de la comarca en un trazado que tendría que ser más o menos paralelo a la C-32 o de soterrarla en buena parte de los municipios por los que transcurre, lo que implicaría una faraónica obra. Ahora, el ministro de Transportes, Óscar Puente, que es el competente en la planificación sobre la infraestructura de Rodalies, ha abierta la puerta a una tercera opción: alzar la vía en algunos tramos. La idea no gusta a los expertos por razones técnics y económicas.

Para el profesor de la Escola Tècnica Superior d'Enginyeria de Camins de la UPC, Zacarías Grande, construir un puente sobre el trazado actual de la R1 es una opción, pero no la más preferible. Por un lado, pese a ser más barato que soterrar la línea –actuación que el experto cifra en entre 50 y 80 millones el kilómetro–, el precio a pagar sigue siendo exageradamente alto. "Un puente sobre la línea actual cuesta entre 25 y 50 millones de euros el kilómetro", explica Grande, que aclara también que los pilares y muros de estos tramos elevados seguirían recibiendo, de todas formas, el impacto del oleaje y los temporales.

Los técnicos defienden la opción de construir diques para proteger la línea como en Cabrera y Vilassar

Además, una obra de esa magnitud se alargaría entre "unos 10 o 15 años", tiempo en el que el servicio estaría paralizado. La opción para esquivar el corte en este caso, apunta Grande, sería "sobreelevar la línea" de modo que la obra no interrumpiría la circulación de trenes. "Se suele usar en carreteras y en puntos muy concretos de la vía [...] pero en ferrocarril sería muy caro", añade.

Grande aboga por construir un falso túnel o un pared de grandes dimensiones que frenase los embates constantes del mar y los temporales. "Es más económico, no afectaría al tráfico de la línea y protegería todos los elementos propensos a oxidarse", resume el experto, que señala también que las obras tendrían un coste medioambiental mucho menor.

Más crítico con Puente es el director del Centro de Estudios del Transporte Términus, Joan Carles Salmeron: "¿Qué solución es esta y dónde se ha visto que haya funcionado?", se pregunta sobre la idea de elevar la vía. Salmeron defiende para la R1 la opción de construir espigones que repelan las olas: "Se han hecho nuevos espigones en Cabrera de Mar y Vilassar de Mar que estan pensados ya para estos temporales de mar", explica el director de Términus, que asegura que han reducido significativamente el número de afectaciones en estos tramos. "Era uno de los sitios donde más desprotegida estaba la línea y ahora ha pasado a ser uno de los mejores", defiende Salmeron, que pide que se aplique el mismo método al resto de la R1. "Lo que hace falta es aplicar las soluciones que ya se estaban tomando, protecciones en la línea de costa; no desviar los titulares hacia si tiene que elevarse o no", asegura.

Tramos y desniveles

Hay una dificultad técnica importante: los trenes no pueden salvar grandes desniveles en poca distancia, por lo que la solución de elevar únicamente algunos tramos también sería complicada. Lo destacaba hace unos días el que fuera alcalde de Mataró Manuel Mas (PSC), que recordaba que la idea de elevar las vías ya fue descartada hace 40 años. "No sé quién ha sugerido al ministro Óscar Puente la solución de elevar la vía. Este tema ya fue estudiado y descartado hace 40 años. El Ayuntamiento de Mataró encargó un proyecto para elevarlas a su paso por el frente marítimo. Aquel proyecto fue rápidamente puesto en cuestión por los técnicos ferroviarios, ya que para elevar las vías había que iniciar la subida y establecer la bajada con distancias considerables, puesto que este tipo de transporte no admite desniveles bruscos", describe Mas.

Hay tramos de la R1, además, en los que colocar un puente supondría una afectación importante para viviendas que están en primera línea, recuerda David Pujol, miembro de Dignitat a les Vies, que menciona los casos de Sant Pol de Mar o Arenys de Mar. Este usuario y buen conocedor de la R1 considera "irreal" la propuesta del ministro.

El presidente de la asociación Promoció del Transport Públic, Adrià Ramírez, insiste, por su parte, en que la opción "más sensata" es dejar la R1 donde está y "reforzar la estructura" para que aguante bien los temporales. "Se puede hacer con una inversión moderada", opina Ramírez, que no cierra la puerta a que esa protección adicional ante los temporales pase por elevar las vías mediante puentes como propone el ministro. "Puede ser una opción, que se estudie, pero lo importante es el objetivo en sí: reforzarla", defiende Ramírez. Independientemente de la solución que se acabe adoptando, urge a mejorar los pasos subterráneos a lado y lado de la línea. "Tienen que dejar de ser sitios oscuros y peligrosos", defiende Ramírez, que pide tomar la futura reforma de la estación de Mataró como modelo a seguir.

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