Medio ambiente
¿Qué es la marea azul que cubre playas de la Costa Brava? Así son las 'falsas' medusas que arrastran las corrientes y el viento
Su aparición no es ninguna anomalía ni ninguna señal de alarma, sino la consecuencia de una combinación entre biología y meteorología
Su presencia ayuda a entender cómo se mueven los vientos y las masas de agua superficiales

Ejemplares en la playa de Sant Pere Pescador. / Diari de Girona
Las barquitas de San Pedro, las Velella velella, suelen hacerse visibles en esta época del año porque la primavera favorece las grandes acumulaciones de estos organismos en la superficie del mar y, cuando coinciden vientos de mar hacia tierra y corrientes superficiales favorables, acaban varando masivamente en la costa. Es un fenómeno natural típico de los meses primaverales en diversos puntos del Mediterráneo y de otros mares templados.
Aunque a menudo se confunden con medusas, no son medusas propiamente dichas. Las Velella velella son cnidarios de la clase de los hidrozoos, parientes de las medusas, los corales y las anémonas. De hecho, cada 'barquita' es una colonia de organismos especializados que trabajan conjuntamente como si fueran un solo individuo. Su característica más visible es la pequeña vela translúcida que sobresale del cuerpo azul, y que les permite desplazarse impulsadas por el viento sobre la superficie marina.
Su aparición, por tanto, no es ninguna anomalía ni ninguna señal de alarma: es la consecuencia de una combinación entre biología y meteorología. Viven en la película superficial del mar, en lo que se conoce como comunidad neustónica o pleustónica, y dependen totalmente de las corrientes y del viento. Cuando estos factores cambian y empujan hacia la costa, miles de ejemplares pueden llegar de golpe a las playas, también a las del Alt Empordà.
Papel ecológico importante
En cuanto a su utilidad para la naturaleza, las barquitas de San Pedro tienen un papel ecológico importante. Se alimentan de zooplancton, huevos de pez y pequeñas larvas, y forman parte de la cadena trófica de la superficie marina. A su vez, sirven de alimento a otros organismos y contribuyen al funcionamiento de este ecosistema flotante tan poco visible para los humanos. Además, su presencia ayuda a entender cómo se mueven los vientos y las masas de agua superficiales.
También se ha descrito que mantienen una relación de simbiosis con algas microscópicas, que les aportan parte de la energía, de manera similar a lo que ocurre con otros cnidarios. Esto refuerza aún más su papel dentro del equilibrio ecológico del mar abierto.
Ahora bien, cuando salen del agua y quedan acumuladas sobre la arena, la imagen puede pasar de curiosa a desagradable en pocas horas. Al morir, estas masas de Velella velella entran en descomposición y, como cualquier acumulación de materia orgánica marina, pueden desprender un olor muy intenso. Además de ensuciar visualmente la playa, su putrefacción convierte un fenómeno natural espectacular en una molestia evidente para los bañistas y paseantes. Esto es coherente con el hecho de que los grandes varamientos aportan cantidades importantes de materia orgánica a la línea de costa.
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