Entender más
¿Sabría hacer un boca a boca? Siete de cada diez españoles, tampoco
Los profesionales de emergencias médicas denuncian la escasa formación en primeros auxilios que hay en España. Una madre pone en marcha una campaña para que se incorporen a la enseñanza escolar, tras asistir al atragantamiento de su hijo
¿Cómo hacer una reanimación cardiopulmonar (RCP)?: guía de primeros auxilios
¿Qué debemos hacer cuando una persona se atraganta? Así se hace la maniobra de Heimlich

RCP / EPC

El pasado 2 de enero, María Díaz vivió la escena más escalofriante de su vida. Mientras cenaba en su casa de Córdoba con su hijo Arán, de 6 años de edad, de pronto observó que el menor empezaba a hacer señales de falta de respiración, que fueron aumentando según pasaban los segundos. “Entendí rápidamente que se estaba atragantando con el perrito caliente que le había puesto en el plato, pero me vi ante la impotencia de no saber qué hacer para salvarlo”, relata.
Le dio tiempo a recordar que los protocolos de primeros auxilios tienen definida una intervención específica para este tipo de situaciones, la maniobra de Heimlich, y probó a aplicársela. “Pero a mí nadie me la ha enseñado dónde hay que presionar ni cómo, y fracasé en el intento. Pasaban los segundos y mi hijo seguía sin respirar. Realmente, vi que se moría”, continúa.
Al final, María hizo lo que los manuales de primeros auxilios advierten que nunca se debe hacer: introducir los dedos en la boca de la víctima de un atragantamiento. Sin embargo, a ella aquel impulso sí le funcionó. “Desesperada, por intuición, pensé que si le hacía vomitar acabaría arrojando lo que le estaba ahogando y me puse a provocarle arcadas. Fue entonces cuando, con la punta de los dedos, logré tocar el trozo de perrito caliente y se lo saqué de la garganta”, explica.
Esta escena está en el origen de la última acción ciudadana puesta en marcha en nuestro país para recordar una demanda que llevan años reclamando los profesionales de emergencias médicas, pero de la que solo se habla cuando se produce una situación como la que vivió María -sobre todo si su desenlace es fatal-, o en el día mundial de los primeros auxilios, que se celebra cada año, desde el 2000, el segundo sábado de septiembre: ¿por qué los protocolos para actuar ante un atragantamiento, una parada cardíaca o una hemorragia sangrante no los conoce a fondo toda la población, cuando son fáciles de enseñar y aprender y podrían salvar miles de vidas?
La misma angustia
Esta es la pregunta que se hizo Díaz cuando, a modo casi de terapia para espantar el pánico que le había dejado en el cuerpo el atragantamiento de su hijo, empezó a relatarlo en su entorno y descubrió que muchas personas, más de las que habría imaginado, habían tenido que lidiar con la misma angustia que ella al verse enfrentadas a emergencias similares sin que nadie les hubiera explicado cómo deben actuar.
Esta sorpresa la llevó a poner en marcha una campaña en la plataforma Change.org, donde ya lleva más de 42.000 firmas reunidas, y que ella resume con una petición muy concreta: “Que la formación en primeros auxilios se incorpore a los programas educativos y se imparta de manera regular y constante en los colegios y los institutos”.
Los profesionales de las emergencias sanitarias llevan muchos años lanzando reclamaciones similares a partir de lo que ven en su día a día y lo que confirman las cifras médicas oficiales. Cada año, 30.000 españoles sufren una parada cardíaca súbita en entornos extra hospitalarios y solo el 5% sobrevive. “Obviamente, no todos los infartos son recuperables, pero muchos de los que se producen en espacios públicos o domésticos podrían salvarse si alguien que estuviera cerca de esa persona supiera aplicarle unas sencillas técnicas de reanimación cardiopulmonar para mantenerla con vida hasta que llegue la ambulancia”, explica Miguel Assal, técnico de emergencias sanitarias, que lleva 18 años salvando vidas en situaciones de este tipo y cuatro divulgando nociones de primeros auxilios en las redes sociales, con libros y manuales y a través de conferencias.
La casuística opera de manera semejante con los atragantamientos como el que sufrió el pequeño Arán, que cuestan cada año la vida a unas 3.000 personas en nuestro país. “Si todo el mundo supiera hacer bien la maniobra de Heimlich, la mayoría de esas muertes no se producirían”, advierte Assal, que subraya el valor crítico que tiene el tiempo en ese tipo de situaciones. “En una obstrucción de las vías respiratorias, el margen para salvar al paciente son tres minutos; en una parada cardíaca, ocho minutos; en una hemorragia sangrante, 20 minutos. A menudo, cuando llegamos en la ambulancia, ya es demasiado tarde. Si las técnicas de primeros auxilios fueran de dominio público, cada año se podrían evitar más de 15.000 muertes”, calcula este enfermero.
Mala formación
Esta realidad contrasta con otra que deja en mal lugar a España, uno de los países con menor formación en primeros auxilios de toda Europa. Según un estudio de Cruz Roja, siete de cada diez españoles desconocen cómo aplicar una reanimación cardiopulmonar (RCP) a un infartado por una razón muy simple: nadie les ha enseñado. En los países escandinavos, el 80% de la población sí conoce esas maniobras porque se las explicaron en la escuela.
“Impartir esas nociones en la etapa escolar es crucial por un doble motivo: los niños de hoy son los ciudadanos de mañana y, además, su vinculación al colegio permite fijar bien esos conocimientos, reforzándolos curso a curso”, señala Anna Albiach, portavoz de formación en primeros auxilios de Cruz Roja, que insiste en la conveniencia de actuar desde edades muy tempranas. “Con el juego de ‘una boca, una nariz, dos ojos’, un niño de 4 años puede aprender a memorizar el número 112 que tendría que marcar en el teléfono si, de repente, un familiar suyo sufre un desmayo y les pilla solos. Con 10 años, un menor tiene fuerza suficiente en los brazos para hacer las presiones cardíacas de una RCP”, advierte la emergencista.
María Díaz está a la espera de reunir un volumen mayor de firmas para llevarlas a los ministerios de Educación y de Sanidad y exigir esa formación escolar en primeros auxilios. “Lo llamativo es que esos conocimientos ya aparecen indicados en las leyes educativas que ha habido en España desde finales de los años 90, pero en todas se deja al criterio de las comunidades autónomas su incorporación al programa escolar. ¿Resultado? En la práctica, esos conocimientos no se imparten, o se dan de manera muy puntual”, revela Rosa Pérez, responsable del área de divulgación de la Sociedad Española de Medicina de Urgencia y Emergencias (SEMES).
En opinión de esta enfermera, el problema no está en la legislación académica ni en el diseño de los protocolos sino en la falta de voluntad política para que se apliquen. “Es un riesgo no autopercibido. Mucha gente piensa, inconscientemente, que no les va a pasar. Pero las cifras están ahí, los infartos, los atragantamientos y los cortes sangrantes se producen a diario, y causan un montón de muertes que no se darían si la población supiera cómo actuar en ese momento tan crítico”, advierte Pérez.

COLOCACION DE LAS MANOS PARA REALIZAR CORRECTAMENTE UNA REANIMACION CARDIOPULMONAR ( RCP ), QUE ESTA INDICADA EN CASOS DE PARADA CARDIACA Y AHOGAMIENTO. / Fondocomun
Asunto de estado
A principios de la década de 1990 morían en accidentes de tráfico en España más de 9.000 personas cada año. Aquellas cifras escandalizaron tanto a la sociedad que reducir la mortalidad viaria acabó convirtiéndose en un asunto de estado, hasta que se lograron bajar notablemente. Las personas que trabajan en el sector de las emergencias médicas piden que se actúe de la misma manera con las muertes que podrían evitarse mediante la popularización de las técnicas de primeros auxilios. “No solo habría que impartirlas en los entornos escolares. Conocer los protocolos de emergencias debería ser un requisito para obtener el carné de conduciry tendrían que formar parte de los programas de formación continuada de las empresas”, apunta Rosa Pérez.
A falta de esa “universalización del conocimiento de los primeros auxilios” con la que sueñan los emergencistas, la propagación de estos protocolos depende hoy en día de la labor divulgativa que, a título particular y de manera voluntariosa, desarrollan las entidades y los profesionales que se dedican a este sector, así como de los ayuntamientos, centros escolares, organismos públicos y empresas privadas que les contratan para dar los cursillos.
Cada año, Cruz Roja forma a 112.000 personas en el manejo de estas técnicas. “Lo sorprendente es el gran interés que la gente muestra hacia estos aprendizajes, y lo agradecidos que están cuando se los impartes”, destaca Assal, quien, aparte de su labor de enfermero de emergencias en San Pedro del Pinatar (Murcia), gestiona una intensa agenda de charlas y encuentros divulgativos, y cuyos contenidos en Youtube, Instagram y Tiktok acumulan decenas de miles de visualizaciones. “Si un simple vídeo de primeros auxilios puede salvar una vida, pensemos en cuántas muertes se podrían evitar si nos tomáramos esto en serio”, subraya.
LOS MITOS FALSOS DE LOS PRIMEROS AUXILIOS
La falta de formación en primeros auxilios de la que adolece la mayoría de la población hace que las situaciones de emergencia se atiendan, a menudo, tirando de instinto o de lo que han mostrado las películas. Esta carencia lleva a muchas personas a cometer erróneas actuaciones, fruto del desconocimiento o de mitos falsos que han calado en la sociedad, y de los que se quejan los profesionales de las emergencias sanitarias.
Ante un atragantamiento, uno de los fallos más comunes consiste introducir dedos en la boca de la víctima para tratar de extraerle la pieza de comida que le obstaculiza la faringe, y que de esta forma puede acabar atascándose más. Tampoco es conveniente darle palmadas en la espalda, ya que así puede facilitar que el obstáculo descienda por el interior de la laringe, y mucho menos darle agua, por el mismo motivo. En ese tipo de situaciones, lo más aconsejable es dejar que tosa antes de empezar a aplicarle la maniobra de Hemlich, si se tienen los conocimientos para hacerla correctamente.
El cine ha mostrado a menudo escenas de reanimación cardiopulmonar (RCP) que dan una marcada relevancia al momento del boca a boca. Los expertos en la materia advierten que en una RCP lo importante son las presiones sobre el pecho (hay que hacer unas 100 al minuto, al ritmo de la canción 'La Macarena'), sin prestar tanta atención al inflado de pulmones por vía bucal, que es un recurso prescindible. Las presiones deben ser fuertes e intensas: en cada golpe, el pecho debe hundirse al menos 5 centímetros (el objetivo es que el corazón bombee sangre y que esta llegue hasta el cerebro) descartando el temor, extendido pero infundado, a fracturarle alguna costilla.
En el caso de una hemorragia sangrante en la que un elemento haya penetrado el cuerpo del herido (un trozo de cristal, un punzón, un objeto cortante…), el primer instinto invita a sacarlo, pero los emergencistas advierten que esto puede causar una hemorragia mayor. Es mejor inmovilizar ese objeto clavado mediante un vendaje, hasta que un sanitario pueda extraerlo.
Suscríbete para seguir leyendo
- El cardiólogo Aurelio Rojas destaca los beneficios del magnesio: 'Ayuda a ganar músculo y mejorar el rendimiento físico
- Tim Spector, experto en microbiota: 'El café de la mañana puede cuidar la salud intestinal y el bienestar general
- Apagón digital: este sábado muchas familias estarán sin móvil durante unas horas
- Rusia incluye a la española Oesía entre posibles objetivos militares por su actividad en Ucrania
- Messi proyecta construir tres casas para sus hijos en Castelldefels
- Pere Puig recibe la eutanasia y se convierte en el segundo paciente psiquiátrico de Catalunya en acceder a la muerte digna en un mes
- La AP-7 estrenará el primer límite de velocidad dinámico con inteligencia artificial en España
- El 20% de los diagnósticos de cáncer de mama son en realidad lesiones precancerosas: 'Se trata innecesariamente a un número muy alto de mujeres