Entrevista
Regina Vila, psicóloga: "La época actual puede ser muy dura para los jóvenes”
Ante el incremento del malestar y, con él, de las conductas suicidas de llos catalanes entre 16 y 22 años, la especialista del Parc Sanitari Sant Joan de Déu recomienda la "creación de espacios seguros en la familia para poder hablar" de los problemas y preocupaciones de los hijos.
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Regina Vila, psicóloga posdoctoral del Parc Sanitari Sant Joan de Déu e investigadora del estudio sobre conductas suicidas del Observatorio Social de la Fundación La Caixa.
El malestar interno puede ser difícil de exteriorizar, sobre todo en la juventud, y en algunos casos se descontrola hasta tal punto que se acaban buscando salidas desesperadas para calmarlo. Un estudio reciente del Observatorio Social de la Fundación La Caixa liderado por Regina Vila, psicóloga posdoctoral del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, concluye que el 25,9% de los catalanes de entre 16 y 22 años se han autolesionado, el 30,6% han tenido pensamientos suicidas y un 10,6% han intentado terminar con su vida.
-¿Los datos prueban que existe más malestar juvenil que nunca?
-Las cifras indican que ha aumentado el malestar y, por tanto, todo lo relacionado con conductas suicidas. Hay que tener en cuenta que quizás antes también ocurría, pero no lo explicaban tanto o no se les preguntaba de la misma manera. En todo caso, los resultados crecen respecto a los estudios de hace unos años, si bien no sucede solo en Catalunya: nos movemos en valores similares al resto de Europa.
-¿Qué factores inciden más, los globales o los personales?
- Cuando preguntamos por los motivos, lo que más aparece son los factores más cercanos. En las entrevistas, aproximadamente un 80% mencionan el ‘bullying’, aunque siempre suele ser un conjunto de factores. Puede haber problemas familiares, dificultades de identidad, falta de aceptación, problemas de pareja, presión académica… Y después está la incertidumbre del futuro, claro, con las guerras, el cambio climático, la precariedad…
-Trabajar duro ya no es sinónimo de progreso social, como antes.
-Puedes estudiar, tener una buena formación, ser responsable, pero eso no te garantiza poder acceder a una vivienda, a un trabajo estable o al nivel de vida que esperabas. Eso hace que disminuya la sensación de control y aumente la de fracaso. Es verdad que no falta comida ni libertad, como sufrieron generaciones anteriores, pero existen incertidumbres muy fuertes que hacen que, a nivel psicológico, esta época pueda ser muy dura para muchos jóvenes.
-¿Las redes sociales generan más angustia?
-No consideramos que sean culpables directas, pero sí actúan como un elemento multiplicador. Un uso adaptativo de las redes requiere ciertas habilidades que todavía se están desarrollando en la adolescencia. Si tienes un problema en clase o has sufrido una ruptura, por ejemplo, ver según qué contenidos puede acrecentar el malestar. Ahora bien, también pueden tener aspectos positivos, la clave es la gestión del tiempo y el uso consciente.
-¿Cómo pueden intervenir las familias sin generar un efecto contraproducente?
-La adolescencia es una etapa de distanciamiento, pero es fundamental que exista un espacio en la familia donde puedan explicar lo que les pasa. En muchas entrevistas hemos visto que jóvenes que han hecho un intento de suicido no habían hablado con nadie de sus problemas. No se trata de interrogar ni de presionar, sino de generar un espacio seguro, de calma. Vivimos en una sociedad muy acelerada y, a veces, los hijos puede sentir que sus problemas no son lo suficientemente importantes como para compartirlos con sus padres, que llegan cansados y estresados a casa.
-Si el ‘bullying’ es uno de los principales desencadenantes de las conductas suicidas, ¿cómo deberían abordarlo las escuelas?
-Las escuelas son fundamentales, pero no creo que todo deba recaer en el profesorado, que ya tiene muchas responsabilidades y no siempre formación específica. Hacen falta recursos externos especializados que trabajen dentro de la escuela. Sin olvidar que, fuera de ella, el apoyo social de la comunidad es clave. Pueden crearse espacios deportivos, culturales o de ocio donde los jóvenes hagan lo que les gusta sin presión. Tener un objetivo, sentirse útil, formar parte de un grupo actúa como protector contra las conductas suicidas.
Un futuro de oportunidades
EL PERIÓDICO y Fundación La Caixa dan voz a los perfiles sociales, culturales y científicos que con su esfuerzo están creando una sociedad con más oportunidades para todos.
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