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Balance de la estación

Catalunya vive el invierno más lluvioso de los últimos 30 años y Barcelona registra su quinta marca más alta en 113 años

Un análisis del Servei Meteorològic de Catalunya indica que entre diciembre y febrero, tras el paso de una quincena de borrascas, se han registrado lluvias abundantes en prácticamente todo el territorio catalán y acumulaciones de hasta 600 litros por metro cuadrado

Catalunya ha vivido en solo un mes y medio 10 borrascas con nevadas, lluvias torrenciales, inundaciones y vientos huracanados

Lluvia en el centro de Barcelona.

Lluvia en el centro de Barcelona. / Zowy voeten / EPC

Valentina Raffio

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El invierno meteorológico acaba de finalizar y ahora, por fin, toca hacer balance. Según un análisis elaborado por el Servei Meteorològic de Catalunya, los meses invernales de diciembre, enero y febrero fueron los más lluviosos de los últimos 30 años en el conjunto de Catalunya. En el Observatori de l'Ebre se registró el tercer invierno más lluvioso de la serie que, hoy por hoy, reúne un total de 121 años de historia. En Barcelona, el Observatori Fabra corrobora que este periodo invernal ha sido el quinto más lluvioso de los últimos 113 años en la ciudad condal. Los expertos afirman que esta pasada estación no solo destaca por varios episodios de lluvias torrenciales sino, sobre todo, por la persistencia de las precipitaciones derivadas de los trenes de borrascas que han atravesado el territorio. La última vez que se vivió algo similar en Catalunya fue en el invierno entre 1995 y 1996.

Los registros confirman que, tras varios años marcados por la sequía extrema, este invierno ha llovido de forma abundante en prácticamente todo el territorio catalán. El mes de diciembre resultó "extremadamente lluvioso" en el sur y en el cuadrante noreste, mientras que enero fue muy lluvioso en gran parte del territorio, y febrero destacó por las lluvias en la zona del Ponent de Lleida. En puntos como el Parc Natural del Ports (Baix Ebre) se han llegado a acumular hasta 657 litros por metro cuadrado, en el pantano de Darnius-Boadella (Alt Empordà) unos 591 mm y en la estación de Puig Sesolles (Vallès Oriental) cerca de 583 mm. Estas cifras no solo destacan por su contundencia sino porque, además, no son muy habituales para el periodo invernal.

Una quincena de borrascas

Durante el invierno meteorológico, es decir, desde diciembre hasta febrero, Catalunya ha recibido directa o indirectamente el impacto de una quincena de borrascas que han dejado nevadas, lluvias torrenciales, inundaciones y vientos huracanados. Entre Navidad y Reyes, por ejemplo, se registró el paso de varios frentes que dejaron nevadas en cotas bajas y lluvias torrenciales con acumulaciones de hasta 200 litros por metros cuadrados en varios puntos del territorio. En febrero también se registró un vendaval histórico, asociado a la borrasca Nils, que dejó rachas de viento huracanadas de más de 100 km/h en el litoral y prelitoral central. Según un análisis de este diario, entre el otoño y el invierno se han registrado más de medio centenar de jornadas con avisos por lluvias en Catalunya. De estas, en al menos una decena se emitieron avisos de nivel rojo indicando la llegada de lluvias torrenciales y episodios de tiempo violento en algún punto del territorio.

Entre septiembre y febrero se han registrado más de medio centenar de jornadas con avisos por lluvias en Catalunya y al menos una decena de alertas de nivel rojo ante la llegada de lluvias torrenciales

Más allá de las lluvias, este invierno también ha destacado por las copiosas nevadas que se han registrado en Catalunya. Sobre todo después de unos años en que, debido a las altas temperaturas y a la escasez de lluvias, eran muchas las montañas catalanas que apenas lograban registrar unos copos de nieve. Pero este año, por suerte, los registros confirman que gracias al paso de las múltiples borrascas que han atravesado el territorio la nieve ha llegado con fuerza en varios puntos del territorio y ha brillado con especial intensidad en el Pirineo. En la estación meteorológica de Núria (Ripollès) se han llegado incluso a registrar acumulaciones de 144 centímetros de nieve, la cifra más alta de los 26 años de historia de este observatorio situado a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar. También destacan episodios de nevadas en cotas bajas, como el registrado en vísperas del día de Reyes, donde se llegaron a observar copos de nieve a escasos metros del mar.

Termómetros por encima de lo normal

En cuanto a temperaturas, los análisis afirman que durante este invierno los termómetros catalanes han estado por encima de lo normal para la época y, por lo tanto, estos meses han sido más cálidos de lo habitual. Los expertos afirman que diciembre fue cálido, enero fue el único mes con valores cercanos a lo normal y febrero fue "muy cálido" para lo esperable en un mes plenamente invernal. Según explican desde Meteocat, "este comportamiento térmico se explica por las temperaturas nocturnas elevadas, que se han situado por encima de la media durante gran parte de la estación, con pocas interrupciones puntuales a principios de invierno y durante el período de Navidad". Esto no significa que este invierno haya hecho calor de por sí sino que, de media, los valores han estado por encima de lo esperable para la época.

Los registros apuntan a que solo enero se acercó a los valores normales para la época, mientras diciembre y febrero fueron más cálidos de lo normal

Este balance invernal también refleja el impacto del cambio climático en Catalunya. Y es que, tal y como apuntan innumerable estudios, este fenómeno favorece la formación de extremos climáticos como periodos de sequía prolongados y temporadas de lluvias torrenciales como la vivida en los últimos meses. Varios análisis indican que el cambio climático no solo ha alimentado la formación del tren de borrascas de los últimos meses sino que, además, ha aumentado la cantidad de agua descargada en varios episodios. Los registros también confirman que el aumento de las temperaturas tanto de aire como del mar ha favorecido la formación de tormentas en Catalunya y que, en general, el caos atmosférico ha contribuido a la formación de vientos huracanados en Catalunya.

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