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En Mallorca

Min Wei, empresario chino: "Mi hijo habla mejor el catalán que muchos compañeros suyos"

El propietario de una inmobiliaria en Pere Garau explica cómo las nuevas generaciones de la comunidad china se sienten plenamente mallorquinas tras décadas de arraigo en la isla

Min Wei coloca algunos platos en la mesa.

Min Wei coloca algunos platos en la mesa. / MANU MIELNIEZUK / DMA

César Mateu

Palma
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Quedan solo unos minutos para comenzar la cena de Año Nuevo Chino. Siete de los invitados dejaron atrás su país de origen para comenzar una nueva vida en Mallorca. Min Wei lleva más de veinte años viviendo en la isla. Es propietario de una inmobiliaria en Pere Garau y muestra cómo su familia se ha arraigado completamente: "La tutora de mi hijo me dijo que habla mejor catalán que muchos compañeros suyos», afirma con una sonrisa y añade que hay familias en las que los niños hablan mejor "castellano y catalán que chino".

Una vida mejor

Él es la segunda generación de una familia que reside desde hace muchos años en España. Llegó en 2001, pero su padre salió de China antes: "Quería encontrar una vida mejor".

Cuenta que los mallorquines y los chinos se parecen mucho en algunos aspectos, tanto gastronómicos como sociales: "Nos gusta el arroz y también somos un poco cerrados al principio. Necesitamos tener confianza". Con el tiempo la adaptación ha sido plena: "Estamos más acostumbrados a estar aquí. A las primeras generaciones les costaba más por la barrera que podía suponer el idioma".

"Soy más mallorquín que chino"

Durante la cena, organizada por la Achinib, más chinos que residen en Mallorca cuentan su adaptación y cómo se sienten en la isla. Liu Xialin, directora de un centro educativo, llegó a la isla hace más de diez años. Reconoce que lo que más le gusta de la isla es "la gente" y que cada verano viaja a China.

Xiao Jun Yang resume el sentimiento de muchos jóvenes criados en la isla: "Fui a estudiar a Barcelona y, al llegar aquí, sentí que volvía a casa. Me siento de aquí. Me he criado aquí".

Wang, que es socio del restaurante Liu’s Hot Pot, es de los últimos en llegar. Hace casi 30 años que salió de Shanghai para llegar a la isla: "A lo mejor vuelvo, pero soy más mallorquín que chino".

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