En el tramo de Baix Ebre
Los Mossos realizan un macrocontrol de camiones en la AP-7 en Tarragona
Los agentes verifican el cumplimiento de los descansos y la correcta estiba de la mercancía, principales causas de accidentes
Una de cada dos denuncias impuestas a conductores profesionales ha sido por no respetar los tiempos de conducción y descanso

Macrocontrol de los Mossos al transporte de mercancías en la AP-7 a la altura del Baix Ebre / FOTO Y VÍDEO: ANNA FERRÀS / ACN

Los Mossos d'Esquadra han llevado a cabo un macrocontrol del transporte de mercancías en la autopista AP-7 este jueves por la mañana. Unos cuarenta efectivos se han desplegado en el tramo de L’Aldea (Baix Ebre) y desvían hasta el área de servicio del Baix Ebre a aquellos vehículos susceptibles de incumplir la normativa de tráfico. Entre otras cuestiones, los agentes comprueban que se respeten los tiempos de descanso, ya que la fatiga es una de las principales causas de accidentalidad, así como la correcta estiba de la mercancía, puesto que el exceso de peso es también la causa del 25% de los siniestros en estos vehículos. En este tramo de la AP-7 los camiones no pueden adelantar y tienen la velocidad limitada a 80 kilómetros por hora, una restricción que se vigila con el helicóptero de tráfico.
El inspector Carles Gómez, jefe del área central de inspección de Transporte de la División de Tráfico de los Mossos d'Esquadra, ha explicado que estos controles se realizan “para prevenir accidentes y evitar incidencias en la autopista”, especialmente en el tramo ebrense de la AP-7 donde este jueves se ha desplegado el dispositivo, donde solo hay dos carriles y un accidente de vehículos pesados “provoca graves retenciones de movilidad”.
Con las inspecciones, Gómez ha señalado que también se vela para que “la competencia sea justa entre las empresas del sector”. “La normativa que debe cumplir un transporte internacional de mercancías es muy amplia y suele ser complicado encontrar un camión que lo lleve todo perfecto; los hay, pero hay muchas cosas que comprobar”, ha apuntado el inspector.
El macrocontrol
El dispositivo ha comenzado a las diez de la mañana y se alargará hasta el mediodía. Unos cuarenta efectivos se han desplegado a ambos lados del área de servicio del Baix Ebre, en L’Aldea. Los agentes motorizados se encargan de desviar hacia el control aquellos camiones que hayan podido cometer alguna infracción. Unos kilómetros antes del punto de control, las antenas CRC (Centro de Recogida de Datos) pueden leer los tacógrafos de los vehículos y las patrullas dinámicas observan otras irregularidades e incumplimientos.
También el helicóptero sobrevuela la zona para comprobar que no se realicen adelantamientos —prohibidos en el tramo ebrense de la autopista de dos carriles— y que no se supere la velocidad permitida de 80 km/h, dos restricciones que no siempre se cumplen. En este sentido, el inspector Gómez ha defendido que hay suficiente señalización e información sobre estas medidas en el tramo ebrense de la AP-7. “Cuando entran en Cataluña ya encuentran banderolas fijas, paneles móviles de señalización y paneles fijos de la autopista indicando la prohibición de adelantamiento para camiones y la limitación de velocidad. No creo que se pueda alegar desinformación”, ha afirmado.
En los camiones que llegan al control del área de servicio, los agentes revisan los tacógrafos y los tiempos de descanso de los conductores, realizan pruebas de alcohol y drogas, comprueban la sujeción y las cantidades de mercancía transportada, y verifican todas las autorizaciones administrativas del conductor y del vehículo.
En el punto de control también se encuentra la unidad de inspección técnica y la unidad canina. Se revisa que el camión tenga “condiciones técnicas adecuadas” —neumáticos, chasis, visibilidad, alumbrado, entre otros aspectos—. La unidad canina inspecciona especialmente los vehículos “que vienen del sur de España o del norte de África y se dirigen hacia el norte de Europa”, para asegurar que, además de la carga declarada, no haya compartimentos ocultos con sustancias estupefacientes, armas, divisas o personas escondidas.
Controles en Girona y Lleida
Gómez ha destacado que estos operativos son más necesarios desde que se liberalizaron los peajes en la AP-7 porque, por un lado, ha aumentado el volumen de transporte de mercancías en este corredor y, sobre todo, porque es necesario evitar que haya “percepción de impunidad”. “En el tramo metropolitano circulan más de 26.000 vehículos diarios y es necesario habilitar este tipo de controles para que sepan que cuando pasen por Cataluña serán controlados”, ha defendido el jefe del área central de inspección de Transporte de la División de Tráfico de los Mossos d'Esquadra.
Este jueves, los Mossos d'Esquadra también están realizando controles al transporte de mercancías en la AP-7 en Girona, en el punto kilométrico 73, en Riudellots de la Selva, y un tercer control en la A-2, en Sidamon, que también es una de las principales vías de entrada de mercancías internacionales desde el norte de España.
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