Síndrome del trabajador quemado
Mar Cabra, periodista con 'burnout' tras ganar el Pulitzer: "Hay mucho sufrimiento en el trabajo, yo tuve que dejarlo para salvarme"
Ganadora del premio más prestigioso de su profesión por los 'papeles de Panamá', revela en un libro cómo el síndrome de trabajador quemado le costó la salud y propone medidas para prevenirlo y combatirlo en las empresas

Mar Cabra, periodista ganadora del Pulitzer y autora de 'Vivir a jornada completa', en Madrid. / Alba Vigaray

La periodista Mar Cabra (Madrid, 1983) fantaseó de niña con ser actriz. Quería ser “la nueva Penélope Cruz”. Finalmente, se licenció en Comunicación Audiovisual con el mejor expediente de su promoción, realizando prácticas en la BBC y CNN+ y publicando en los principales medios internacionales, desde 'Le Monde' hasta el 'Herald Tribune'. No ganó el Oscar como Cruz pero sí el premio más prestigioso que puede recibir un periodista: el Pulitzer. Lo conquistó en 2017 por ‘los papeles de Panamá’, robusta investigación internacional sobre paraísos fiscales. Moviéndose en la excelencia profesional y con el “esfuerzo y la persistencia” como mandamientos vitales, Mar no tenía vida más allá del trabajo. El resultado: tocó fondo y se quebró. Su salud física y mental quedaron tocadas. Perdió la energía y la ilusión.
Recuperada ya del agresivo 'burnout' que sufrió, la periodista publica ahora 'Vivir a jornada completa' (Temas de hoy), un revelador libro en el que plasma su durísima experiencia y ofrece soluciones prácticas para que las empresas y las personas encuentren una manera de trabajar más sana, más humana y compatible con la vida. Desde la gestión del estrés y el uso racional de la tecnología hasta las pausas a lo largo de la jornada, la reducción de reuniones o los encuentros periódicos con los superiores directos para "escuchar activamente".
“Tu jefe impacta en tu salud mental de la misma manera que tu pareja”, concluye la periodista, que reivindica un cambio cultural para saber convivir con la tecnología sin que nos devore, para que la gestión del estrés sea una prioridad en las oficinas y para que deje de ser 'cool' estar siempre trabajando, incluso en vacaciones o días libres.
"Hay mucho sufrimiento en el trabajo, hemos normalizado los problemas de sueño, las tensiones físicas, la irascibilidad y los problemas de salud, desde ronchas en la piel hasta eccemas"
Cabra –que presentará su libro el próximo 11 de marzo en la FNAC Rambles de Barcelona (19.00 horas)– explica que el estrés crónico, el desgaste y el agotamiento laboral se pueden prevenir si se identifican de forma temprana. Sin embargo, en su opinión, muchas empresas todavía no conceden al bienestar laboral la relevancia que tiene. “Hay mucho sufrimiento en el trabajo. Hemos normalizado los problemas de sueño, las tensiones físicas, la irascibilidad y los problemas de salud, desde ronchas en la piel hasta eccemas”, subraya. “Mi principal consejo es que, si estás en este punto, lo abordes. Tú eres más importante que tu trabajo. Pide ayuda en tu entorno laboral, habla con tu jefe o jefa y, si te lo puedes permitir, consulta con un experto en salud mental”, añade.
Ataques de pánico
Mar sabe de lo que habla. Diez años antes de ganar el Pulitzer, en la redacción de los informativos de un canal de televisión, sufrió ataques de pánico. El desgaste fue tan elevado que había semanas en las que no quería levantarse de la cama ni le veía sentido a su vida. Obtuvo una baja médica de seis meses, atendió la ansiedad y se recuperó. Después, se marchó con una beca a EEUU. Todo parecía ir bien, pero su 'burnout' se fue cocinando poco a poco.
En 2015, fue operada por una torsión ovárica. A los pocos días, a pesar de su agotamiento físico, se incorporó de manera frenética al trabajo. Después, vino otro problema de salud: inflamación de la tiroides. Pensó en tomarse un año sabático, pero no lo hizo. Los 'papeles de Panamá' fueron más importantes.
Tras ganar el Pulitzer junto a sus compañeros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), completamente quebrada, le comentó a su jefa que no podía más. “Me di cuenta de que tenía que dejar el trabajo para salvarme”, explica. Su superior le pidió un esfuerzo final para liderar otra potente investigación periodística y Mar retrasó su deseado parón laboral. Finalmente, se marchó. La idea era estar fuera un mes, pero no volvió.
"Me di cuenta de que tenía que dejar el trabajo para salvarme"
Volver a ser humana
Después del portazo a una manera insana de trabajar, Mar tuvo que aprender a volver a ser humana. Lo hizo de la mano de los retiros de meditación en la sierra de Gredos y de la lectura de libros y ensayos de muchos científicos especializados en tecnoestrés y otras facetas del 'burnout'. Acostumbrada a trabajar todas las horas del día, la ganadora del Pulitzer aprendió a desengancharse de redes sociales y a quitar de su móvil notificaciones e, incluso, aplicaciones. Respondiendo solo a mensajes del círculo más íntimo, Mar aprendió a vivir con reglas básicas: comer bien, dormir, hacer ejercicio y apreciar las cosas bonitas de la vida. Y algo fundamental, respirar y hacer pausas en el día a día. Son reglas básicas que las empresas deben incorporar entre sus trabajadores porque la "gran revolución" es cuidarse a uno mismo para estar bien y trabajar no menos sino mejor.
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