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Estrategia estatal

Geriátricos abiertos al barrio, viviendas intergeneracionales y "recetas de ocio": así es el primer plan contra la soledad no deseada

El marco estatal fomentará las redes de apoyo o el transporte rural para abordar, de forma trasversal, un problema que afecta al 20% de la población

Siete de cada 10 españoles han sufrido soledad no deseada: sobre todo jóvenes y personas enfermas

Una usuaria de Cruz Roja que sufre soledad no deseada.

Una usuaria de Cruz Roja que sufre soledad no deseada. / Ferran Nadeu / EPC

Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la primera Estrategia estatal frente a la soledad no deseada, un problema que afecta al 20% de la población, con especial incidencia en los jóvenes y las personas mayores. La iniciativa contempla la creación de redes comunitarias de apoyo, reconvirtiendo, por ejemplo, recursos tradicionales como las residencias o centros de día para séniors en dispositivos abiertos a los vecinos, sin necesidad de ser un usuario o residente.

En la práctica, puede traducirse en que estos centros podrán organizar actividades de ocio y cultura para todos los interesados en asistir, así como abrir comedores comunitarios o dar servicios de comida preparada, con el fin de ayudar a reducir la soledad no deseada. Asimismo, la estrategia impulsa las viviendas colaborativas séniors o intergeneracionales, donde los vecinos cooperan y se ayudan mutuamente; fomenta la accesibilidad universal a la vivienda –para impedir, por ejemplo, el aislamiento de personas sin ascensor– y favorece el transporte público en las zonas rurales, para que personas con movilidad reducida puedan acudir a actividades. También prevé que los médicos de Atención Primaria puedan prescribir la participación en actividades.

Reino Unido fue, en 2018, el primer país en crear un marco específico y nombrar una ministra destinada a combatir la soledad no deseada, una decisión que después ha emulado Japón y ahora España, dos de los países más longevos del mundo. En el caso español, el Gobierno no crea un nuevo ministerio pero en la estrategia han participado 11 departamentos ministeriales, todas las comunidades, las entidades locales y las oenegés con experiencia en el ámbito de la soledad, aunque no recoge una dotación económica específica.

Dimensión relacional

El objetivo es establecer un marco común para prevenir y abordar la soledad no deseada, que es una experiencia subjetiva y dolorosa que se caracteriza por la percepción de que las relaciones sociales son insuficientes o de baja calidad, sin implicar necesariamente el aislamiento. La estrategia aborda el problema de manera transversal, en todas las etapas de la vida, proponiendo, por primera vez, que las políticas públicas aborden la dimensión relacional de las personas.

La iniciativa se sustenta en que este sentimiento, persistente en muchos casos, no solo es individual, sino que se trata de un problema social y está condicionado por los factores sociales, territoriales y relacionales. De hecho, según el Barómetro del Observatorio estatal de la Soledad no deseada, la vulnerabilidad económica es uno de los factores de riesgo.

Así, casi la mitad (en concreto el 47,4%) de quienes afirman que tienen dificultades para llegar a fin de mes experimentan soledad no deseada, frente al 10,9% de quienes no tienen problemas económicos. Esta cifra evidencia que la falta de recursos limita la participación en actividades sociales y reduce la movilidad. Frente a ello, la Estrategia impulsa la construcción de un tejido comunitario estable que sirva de red, fomentando la creación de entornos de proximidad donde participar, teniendo en cuenta factores como la edad, el género o la discapacidad.

Detección temprana

Asimismo, prevé el desarrollo de estructuras estables de participación ciudadana y la aprobación de criterios comunes para la detección temprana desde el sistema de salud, los centros educativos y los servicios sociales. Al mismo tiempo, incluye la puesta en marcha de un sistema estatal de indicadores y seguimiento de las diferentes soledades y la creación de campañas y programas dirigidos a desestigmatizar la soledad y mejorar la sensibilización social. También prevé el refuerzo del sistema de servicios sociales y de los cuidados de larga duración, como la atención domiciliaria y la teleasistencia y la potenciación de dinamizadores o referentes de barrio, que en coordinación con los servicios municipales, ayuden en la detección y a evitar el aislamiento.

Para que la estrategia pueda ejecutarse, el Consejo de Ministros ha aprobado también la creación de una Mesa Interinstitucional de Soledades, destinada a reforzar la coordinación entre la Administración General del Estado y el Tercer Sector.

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