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Frontera catalana

Francia devuelve a Portbou hasta 150 personas al mes y agrava el sinhogarismo en el municipio

El ayuntamiento ha creado una mesa de trabajo ante el aumento de personas sin hogar que pernoctan en los alrededores de la estación

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Una persona en un banco de la estación de Portbou

Una persona en un banco de la estación de Portbou / Berta Artigas Fontàs / ACN / ACN

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Portbou (Alt Empodà, Girona) ha sido históricamente un lugar de paso por su ubicación transfronteriza y su estación internacional. Esta condición ha hecho que a menudo personas que migran o que se quedan sin conexión ferroviaria acaben durmiendo en las calles del municipio. No obstante, en los últimos años, el ayuntamiento ha detectado un aumento de personas sin hogar que pernoctan en los alrededores de la estación internacional, muchas de ellas migrantes o con problemas de salud mental.

Ante esta realidad, el consistorio ha impulsado una mesa de coordinación con el Consejo Comarcal del Alt Empordà, los Mossos d'Esquadra, los servicios sanitarios y la Cruz Roja para definir una estrategia conjunta y mejorar la atención a este colectivo. Entre las primeras medidas planteadas se encuentra la habilitación de un espacio de acogida para episodios de frío o calor extremos. “En un municipio de 1.000 habitantes genera un malestar importante y queremos actuar”, ha asegurado el alcalde, Gael Rodríguez, en declaraciones a la agencia ACN.

Imatge de la primera trobada de la taula de treball pel sensellarisme

Primer encuentro de la mesa de trabajo / Ajuntament de Portbou / ACN

El referente de sinhogarismo del Consejo Comarcal del Alt Empordà, Dani Sánchez, ha explicado que la ubicación fronteriza convierte a Portbou en uno de los puntos de entrada y salida dentro de los itinerarios migratorios. Muchas de las personas que pasan la noche allí son migrantes que se quedan sin tren al tratarse de la última estación en territorio catalán, o bien otras que quedan bloqueadas después de que las autoridades francesas les impidan continuar su trayecto al llegar a Francia y las devuelvan al municipio.

150 devoluciones en caliente de Francia al mes

Según los datos de los servicios sociales, cada mes se registran entre 140 y 150 “devoluciones en caliente” desde Francia, es decir, personas que las autoridades francesas retornan a España por falta de documentación. “No todas estas personas se quedan en Portbou”, ha matizado Sánchez, “muchas intentan retomar el trayecto en tren o a través de los pasos de montaña”.

Además, también han detectado un incremento de personas que realizan el recorrido inverso, de Francia hacia el Estado español. Se trata, según Sánchez, de “personas europeas que consideran que pueden encontrar más oportunidades aquí”.

Un banc amb les lletres de 'Portbou'. De fons, el mar

Portbou / Berta Artigas Fontàs / ACN

Más allá de los flujos migratorios, los servicios sociales también atienden a personas con trastornos de salud mental, a menudo propiciados por un consumo activo de sustancias como drogas o alcohol. “Cuando hay episodios psicóticos o situaciones de desorientación en la vía pública, el malestar social es mucho más visible en un pueblo de 1.000 habitantes como Portbou que en una gran ciudad”, ha señalado.

Cada semana, dos educadores visitan el municipio y recorren las calles atendiendo a estas personas que duermen en la calle. Forman parte del servicio itinerante gestionado por Suara Cooperativa y financiado por el Departament de Derechos Sociales. En algunos casos, la intervención social es puntual y consiste en facilitar una manta, un alojamiento de emergencia, una comida o incluso un billete de tren para que la persona continúe su trayecto. En otros, la situación “se cronifica”, especialmente cuando existen patologías de salud mental que requieren coordinación con los servicios sanitarios y, en situaciones extremas, ingresos involuntarios en centros especializados.

Reclamación a administraciones superiores

El alcalde ha subrayado que el municipio por sí solo no puede asumir un problema directamente vinculado a su condición fronteriza. “No tenemos ni la capacidad ni la estructura para asumirlo en solitario”, ha afirmado. Por ello, reclamará más financiación e implicación a administraciones superiores -a la Diputación de Girona, la Generalidad o al Gobierno central- para dar una respuesta a la situación. “No podemos ignorar el problema, tenemos que actuar”, ha concluido el alcalde.