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Alerta por violencia de género

Asesinados dos niños y tres mujeres en solo cuatro días: Igualdad admite fallos en la valoración del riesgo

El ministerio aboga por revisar el sistema de protección y aumentar las órdenes de alejamiento a un mínimo de 300 metros

Los especialistas reclaman una revisión profunda del abordaje de la violencia machista y prohibir el contacto entre padres acusados de maltrato y sus hijos

El sistema de protección ha fallado en el 63% de los feminicidios en este inicio de año.

a 20 de febrero de 2026, el Ayuntamiento de Valencia convocó un minuto de silencio para condenar el último caso de violencia machista en Xilxes (Castellón)  EFE/ Kai Förste

a 20 de febrero de 2026, el Ayuntamiento de Valencia convocó un minuto de silencio para condenar el último caso de violencia machista en Xilxes (Castellón) EFE/ Kai Förste / Kai Försterling / EFE

Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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El pasado lunes un dentista jubilado entró en un centro de salud de Benicàssim y, sin que nadie se lo impidiera, asesinó a su expareja, enfermera, mientras trabajaba. Dos días después, fue arrestado un hombre por degollar a su exmujer y a su hija, de apenas 12 años, en Xilxes (Castellón). Esa misma noche, otro hombre estranguló a su expareja en Madrid. Y esta madrugada un hombre ha sido abatido a tiros después de asesinar, a machetazos, a su hijo de 10 años y dejar gravemente herida a la madre en Tenerife. El cómputo es brutal y ha encendido todas las alarmas: tres mujeres fallecidas, una cuarta que se debate entre la vida y la muerte, y dos niños asesinados en apenas cuatro días.

La concatenación de crímenes viene, además, precedida de un inicio de año negro, con un total de nueve mujeres asesinadas y dos menores si, como todo apunta, se reconoce como violencia de género el crimen de Tenerife. Se trata del triple de feminicidios que en el mismo periodo de 2025 y 2024, aunque, echando la mirada más atrás, en algunos años sí se había registrado número similar o mayor de víctimas mortales en apenas mes y medio, dado que enero se considera un periodo crítico debido a que las navidades aumentan la convivencia y las discusiones familiares. De lo que no hay precedentes es de dos niños asesinados entre enero y mediados de febrero, teniendo en cuenta que nueve crímenes vicarios es el récord, que se produjo en 2024, pero en todo un año.

De las nueve asesinadas este año, seis habían interpuesto denuncia y, aun así, el sistema de protección no ha impedido su brutal asesinato

La gravedad se acrecienta si se añade a la balanza que, de las nueve asesinadas, seis habían interpuesto denuncia y, aun así, el sistema de protección no ha impedido su brutal asesinato. El porcentaje de denuncia suele rondar el 25%, por lo que en este inicio de año casi se ha triplicado (hasta el 66%), lo que pone de nuevo de manifiesto las debilidades del sistema policial y judicial frente a la violencia estructural.

De hecho, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha reconocido este viernes, tras un minuto de silencio por las víctimas, que "no hay palabras para tanto horror" y que este repunte de "terrorismo machista [...] preocupa enormemente" al Gobierno. Por ello, ha puesto el foco en varias circunstancias que las autoridades con competencias deben analizar en busca de posibles diagnósticos y mejoras. En primer lugar, la valoración del riesgo que reciben las víctimas tras denunciar y se incluye en el sistema Viogén (como bajo, medio, alto o extremo). "A veces esa valoración no se hace con suficiente profundidad, tenemos que ver por qué", ha incidido, además de apostar porque los equipos psicosociales participen "de forma más contundente" en la apreciación del riesgo.

Seamos conscientes de que una medida de alejamiento que es insuficiente no protege adecuadamente

Ana Redondo

— Ministra de Igualdad

'Efecto llamada'

En segundo lugar, ha admitido que algunas órdenes de alejamiento son "insuficientes", porque "no protegen adecuadamente". Por ello, se ha mostrado dispuesta "a valorar que sean de un mínimo de 300 o 350 metros". "Eso es lo que va a permitir que la víctima se ponga en contacto con la policía", ha apuntado. Asimismo, ha cargado contra "la derecha negacionista", que "en buena medida está fomentando que la violencia no cese"; ha reiterado la necesidad de una "educación afectivo-sexual libre de estereotipos", y ha apoyado "evaluar y analizar en profundidad" la posibilidad de que en episodios negros, como el actual, haya un 'efecto llamada'. Es decir, que unos maltratadores imiten a otros y, por eso, se suceden los crímenes en un corto periodo de tiempo.

"Las víctimas no son creídas, cada mujer que muere tenía un riesgo bajo o medio en Viogén"

— Rosalía González. Presidenta de la asociación contra la violencia vicaria MAMI

Uno de los autores de esta teoría, el forense Miguel Lorente, indica a EL PERIÓDICO que, efectivamente, 'el efecto imitación' puede haber influido esta semana –y es apreciable en los dobles sucesos de Xilxes y Tenerife, donde el asesino se ha dirigido con saña no solo contra la madre, sino también contra los hijos–. "Cada vez que hay un crimen, los agresores que están pensando en matar se refuerzan en su idea y a veces copian a otros", señala. Por otro lado, interpreta, este año se está produciendo un "auge del negacionismo" motivado por los posibles pactos en Extremadura y Aragón entre el PP y Vox y las denuncias por agresión sexual contra el alcalde de Móstoles y el director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional.

Según los especialistas, las denuncias contra el DAO y el alcalde de Móstoles han incrementado los discursos que cuestionan a las víctimas y defienden al agresor

Estos episodios, advierte el experto, han incrementado la polarización, los discursos que cuestionan a las víctimas y defienden al agresor, con el mantra de las "denuncias falsas". El problema es que "los maltratadores se alimentan de este negacionismo, es como echar gasolina al fuego", avisa Lorente, poniendo el foco también en la brutalidad de los últimos asesinatos, a cuchilladas o machetazos contra niños pequeños. El agresor de Tenerife se ha dirigido también contra la policía, cuando trataban de detenerle. Por ello, en su opinión, es urgente que las autoridades "replanteen los recursos y readapten los mecanismos a las nuevas circunstancias".

El mantra de la denuncia falsa

También avisa de la "desvirtuación" que están sufriendo las víctimas Rosalía González, presidenta de la asociación contra la violencia vicaria MAMI, quien concluye que "está fallando todo el sistema": "Las víctimas no son creídas, no se ponen órdenes de alejamiento, cada una que muere tenía riesgo bajo o medio en Viogén. Si denuncian, es falso, y si no denuncian las matan sin denuncia previa. Qué casualidad que mucha gente tenga un amigo acusado falsamente, pero, habiendo 200.000 denuncias por violencia de género, nadie conozca a un agresor", sentencia.

El movimiento feminista reclama al Gobierno que la ley contra la violencia vicaria prohíba que un padre acusado de maltrato mantenga el contacto con sus hijos

Esta asociación, junto con otros colectivos feministas, han pedido al Gobierno que la ley contra la violencia vicaria prohíba expresamente que un padre acusado de maltrato siga teniendo contacto con sus hijos. La legislación actual deja margen de decisión al juez, por lo que cuando hay una sentencia condenatoria, normalmente, se corta de raíz el régimen de visitas. Pero en el periodo anterior, tras la interposición de la denuncia, "sigue habiendo muchísimos jueces que anteponen la relación paterno-filial a la seguridad del menor", según explica la abogada experta en violencia de género Paula Narbona.

La letrada opina que "se sigue dejando a las mujeres solas", pese a que la denuncia incrementa el riesgo de agresión o muerte, porque, cuando reciben una calificación policial de riesgo bajo en Viogén, los juzgados no conceden la orden de alejamiento y, cuando sí aceptan esta medida, "no hay ni medios técnicos ni humanos" para cumplirla. En la mayoría de los casos, depende de la voluntad del agresor cumplirla o no.

Coincide con esta opinión la jurista Altamira Gonzalo, quien incide en que "falla la prevención y la protección". "Una buena protección requiere de una correcta valoración del riesgo por parte de más unidades de valoración forense integral, y hacen falta más policías y medidas de protección más radicales, como la prisión provisional". Por tanto, a su juicio, el grave repunte de violencia machista "exige una reflexión de los responsables políticos" ante las debilidades del sistema.

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