Inclusión educativa en Catalunya
"Sin recursos, un plan individualizado es solo un papel": La creciente diversidad en las aulas aumenta la complejidad de la tarea del docente
"Si hace unos años en cada aula tenías tres o cuatro planes individualizados (PI), ahora tienes seis o siete", resume una profesora de un instituto de Barcelona
Los PI son documentos que recogen las adaptaciones metodológicas o curriculares que deben facilitar que todos los niños superen las competencias básicas
Pau Gaitán, maestro: "La tutoría es la política de inclusión más importante y la más infravalorada"
El alumnado catalán con necesidades especiales en la escuela ordinaria crece el 60% solo en seis años
Emili Navarro, profesor y padre de un niño con autismo: "La protección de la escuela especial es ficticia porque la vida no es especial"

Pancarta que reza '¡Inclusión real! en la maninfestación de la huelga docente del 11 de febrero en Barcelona. / Ferran Nadeu

El relato varía en función del interlocutor -el perfil del alumnado no es el mismo en todos los centros, como tampoco lo son los recursos que pueden dedicarse a su atención-, pero hay varios puntos en los que hay unanimidad. Cada curso son más los alumnos que necesitan de un Plan Individualizado (PI), documento que recoge el conjunto de adaptaciones que el alumno necesita para seguir la clase. "Si hace unos años en cada aula tenías tres o cuatro, ahora tienes seis o siete", resume una tutora de secundaria de un instituto de Barcelona.
Un factor que explica el incremento es la mayor detección precoz: en Barcelona se hacen cribados en I5 y en tercero de primaria
Esta creciente diversidad en las aulas -casi un 35% del alumnado presenta necesidades educativas especiales- aumenta la complejidad de la tarea del docente. "Puede pasar que ese alumno sea capaz de trabajar de forma autónoma y baste con adoptar medidas universales, como adaptar el texto de una lectura, cambiar el tamaño de la letra, o sentarlo delante; pero hay otros que tienen PI curriculares, no metodológicos. Esos casos traen más trabajo porque, primero, tienes que adaptar el contenido y buscar materiales, y al final sientes que lo único que haces es darle a ese alumno unas fotocopias para que vaya haciendo. Realmente el tiempo que puedes dedicar a ese alumno ¿qué es? ¿10 minutos de 60? No puedes atenderle más porque estás solo en un aula de 20 o de 25. Como docente ves que no estás haciendo lo suficiente, pero no llegas a más", lamenta esta misma docente.

Pancarta de 'No es inclusión, es negligencia', en la manifestación durante la huelga del 11 de febrero. / Ferran Nadeu
El sentimiento de esta profesora de inglés, esa sensación de querer atender bien a todos los alumnos pero sentir que con los recursos actuales es imposible, fue precisamente uno de los más presentes en la masiva huelga de profesores en Barcelona el 11 de febrero, en la que incontables pancartas rezaban lemas como ‘La inclusión sin recursos no es inclusión' o ‘¡Inclusión real!’.
"No solo han aumentado los PI, ha aumentado la sensibilidad hacia alumnos que antes estaban abandonados; un PI es una herramienta para dar a cada niño la respuesta que necesita"
La aprobación en 2017 del decreto de la Escuela Inclusiva supuso un punto de inflexión. Todo el alumnado catalán debía poder ser matriculado en la escuela ordinaria, dejando los centros de educación especial exclusivamente para casos muy puntuales. Un decreto que fue muy celebrado por el reconocimiento de derechos de la infancia que suponía, pero que no se acompañó de los recursos necesarios, lo que ha derivado en al actual malestar docente, que muchas veces se siente impotente.
Los PI incluyen medidas que van desde un monitor de apoyo a que los exámenes sean orales o que la ortografía no afecte a las calificaciones
En este contexto se enmarca el incremento de PI en los últimos años, que ha ido en paralelo al incremento de alumnado con Necesidades Educativas Específicas (NEE). Según las últimas cifras, casi un 35% del estudiantado entre Infantil-3 y 4º de la ESO, es decir, entre los 3 y los 16 años, es NEE. Etiqueta que agrupa tanto al alumnado con algún trastorno o discapacidad, como al alumnado con necesidades socioeconómicas o el recién llegado de otro país que no habla ni el catalán ni el castellano, en este último caso, alumnado que también necesita un PI hasta que aprenda la lengua vehicular de la escuela.
Así pueden convivir en un aula alumnos con dislexia, con TEA, con TDAH, recién llegados que no entienden la lengua, alumnos con trastornos graves de conducta o con un retraso grave de aprendizaje.
Los profesores advierten de que "sin los recursos necesarios el PI se queda en un papel"
La existencia de los PI es bien recibida por no pocos maestros como un reconocimiento de la diversidad y a la necesidad de adaptar la escuela a la realidad de todos alumnos. "No es que hayan aumentado los PI, lo que ha aumentado es la sensibilidad hacia esos alumnos que antes estaban bastante abandonados. Ha aumentado la sensibilidad para dar a cada niño la respuesta que necesita", señala una maestra de educación especial.
"Los PI ayudan a poner pautas y herramientas para facilitar que todos los niños puedan superar todas las barreras del aprendizaje y ser lo máximo de competentes posibles dentro de sus capacidades", añade la docente, quien apunta también que otro motivo del aumento es que hay una mayor detección precoz.En Barcelona, el Consorcio de Educación hace tres cursos que hace cribados de forma sistemática en tercero de primaria y este año han empezado a hacerlos también en I5.
PI que 'salvan'
En muchos casos, un PI 'salva' a un niño. El ejemplo claro es el de la dislexia. Medidas (recogidas en un PI) como que los exámenes sean orales y no escritos o que, si son escritos, la ortografía no afecte a sus calificaciones pueden hacer que un alumno pase de prácticamente suspender a sacar sobresaliente.
Hay consenso en varias cosas: el PI ha de ser un documento útil. Si es solo un documento para que la Administración dé por hecho que ese niño está atendido no tiene sentido. "Ha de servir para dar apoyo real al alumno, las medidas que incluye deben poder llevarse a cabo y debe estar a disposición y ser conocido por el conjunto de profesionales que pasa por el aula y está en contacto con el niño", resume la maestra de educación especial. También hay consenso en la importancia del papel de la familia; que la familia sea conocedora del contenido de ese PI y se sienta partícipe.
El reto de la ayuda en el aula
El reto que afrontan las escuelas es atender a todos estos niños y niñas con unos recursos limitados. "Si no tienes ayuda en el aula, es imposible atenderles bien a todos, por mucho que tengas un PI en el que se detalle la atención que necesitan. ¿Cómo se la das? Sin los recursos necesarios el PI se queda en un papel", lamenta otra profesora de secundaria, que añade también que los docentes no están preparados para atender ciertas situaciones que se pueden dar en el aula, como un ataque de pánico o un episodio de descontrol conductual.
"Como tutora tienes que ser psicóloga, observadora [hay alumnos que llegan a la secundaria sin diagnosticar, pero detectas que no siguen y tienes que comunicarlo] y docente, para intentar que todo el mundo entienda los contenidos, a la vez que tienes que contener la clase, dar refuerzo positivo para que al alumnado con alguna dificultad se sienta acogido... todo eso dificulta mucho poder avanzar materia", comparte otra docente también de secundaria.
Beneficios de la codocencia
Hablando sobre los PI, afloran siempre otros dos conceptos: la codocencia y el diseño universal del aprendizaje (DUA); claves en la inclusión. Por un lado, los centros en los que se practica la codocencia tienen más facilidades para poder aplicar correctamente las medidas recogidas en los PI. Si hay siempre dos docentes en el aula es más fácil que uno se acerque al pupitre de un alumno con TDAH para comprobrar que está siguiendo el hilo y qué está conectado (una de las medias que recogen los PI del alumnado de estas características). Con un docente solo para 25 alumnos (o más) se antoja bastante más difícil.
En los centros con dos profesores por aula es más fácil aplicar los PI
El diseño universal de aprendizaje (DUA) -uno de los mantras de la Conselleria d'Educació- parte de la idea de diseñar la enseñanza desde el principio para que sea accesible a todos, en lugar de hacer adaptaciones. Cuando un docente ve que un alumno no diagnosticado tiene dificultades, la consigna desde la entrada en vigor del decreto de la Inclusiva es que, antes de llegar a proponer un PI, debe poner en práctica estas medidas universales que pueden ser darle más tiempo para responder, leerle el enunciado en voz alta, darle apoyo visual… "Si se hiciera mejor la DUA [para lo que hace falta más preparación del profesorado] muchos PI podrían evitarse", zanja la responsable de un Equipo de asesoramiento y orientación psicopedagógica (EAP).
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