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Paleontología

Descubren en el Sáhara un nuevo Spinosaurus y reescriben su vida muy lejos del mar

El descubrimiento de la especie Spinosaurus mirabilis en Níger refuta la hipótesis "acuática" y revela que estos grandes depredadores estaban adaptados a entornos fluviales continentales, no exclusivamente marinos.

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Un equipo internacional de investigadores ha descubierto una nueva especie de dinosaurio (que han bautizado como Spinosaurus mirabilis) en el Sáhara Central, en Níger. En la imagen, una recreación artística del gigantesco dinosaurio, realizada por el 'paleoartista' Daniel Navarro

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto una nueva especie de dinosaurio (que han bautizado como Spinosaurus mirabilis) en el Sáhara Central, en Níger. En la imagen, una recreación artística del gigantesco dinosaurio, realizada por el 'paleoartista' Daniel Navarro / Daniel Navarro

EFE

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Madrid
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El Spinosaurus está catalogado como uno de los dinosaurios más grandes que han vivido en la Tierra. Sus gigantescos restos se habían encontrado hasta ahora en lugares próximos a la costa, pero un equipo internacional de investigadores ha identificado una nueva especie, bautizada como Spinosaurus mirabilis, en una región remota del desierto del Sáhara, en Níger.

Se trata del primer descubrimiento del popular Spinosaurus en más de un siglo. El lugar donde se han hallado los restos refuta la hipótesis "acuática", que lo describía como un animal capaz de sumergirse en aguas abiertas en un entorno marino y capturar presas nadando, algo incompatible con el hábitat continental donde se ha encontrado el nuevo dinosaurio.

El trabajo ha sido coordinado por científicos de la Universidad de Chicago, dirigidos por los paleontólogos Paul Sereno y Daniel Vidal. En el estudio han participado numerosos centros de investigación, entre ellos la UNED, la Universidad de Málaga y la Universidad de Valencia. Los resultados se publican hoy en la portada de la revista Science.

El análisis de diversas estructuras como el cráneo, el cuello y las extremidades traseras sitúa a estos gigantes espinosáuridos cerca de aves zancudas como las garzas. Los investigadores proponen que su evolución se desarrolló en tres fases a lo largo de unos 50 millones de años, en una región geográfica restringida alrededor del antiguo mar de Tetis, anterior a la aparición del océano Índico y del Mediterráneo.

Un nuevo y "maravilloso" espinosáurio

El Spinosaurus mirabilis "Espinosaurio maravilloso" pertenecería a la tercera y última fase evolutiva de esta familia. Presentaba una enorme cresta en forma de cimitarra y una estructura dental que actuaba como una auténtica "trampa" para peces, ya que sus dientes entrelazados impedían que las presas resbalaran de su boca.

Los restos se localizaron en el Sáhara Central, en la remota región de Jenguebi, Níger, durante expediciones iniciadas en 2019, cuando se detectaron los primeros indicios de una especie desconocida que vivió hace unos 90 millones de años, en un entorno entonces fluvial y boscoso.

El paleontólogo Daniel Vidal, investigador de la UNED y de la Universidad de Chicago, ha subrayado la trascendencia del hallazgo y ha señalado que tanto la nueva especie como su "hermano del norte", Spinosaurus aegyptiacus, desarrollaron una notable especialización mandibular, lo que sugiere que fueron probablemente los dinosaurios carnívoros con mayor adaptación a una dieta basada principalmente en peces.

En declaraciones a EFE, Vidal ha explicado que los ejemplares descritos en Níger fueron los últimos representantes de un linaje, los espinosáurios, ya en decadencia, que acabaría extinguiéndose tras abruptas subidas del nivel del mar y de las temperaturas. El descubrimiento indica que los últimos supervivientes estaban extremadamente especializados y geográficamente restringidos, lo que probablemente los hizo más vulnerables a los cambios ambientales.

Descubrimientos que refutan hipótesis anteriores

Vidal distingue tres etapas en la evolución de estos dinosaurios. Una primera entre 150 y 130 millones de años. Una segunda entre 125 y 105 millones de años, cuando alcanzaron su mayor expansión y se convirtieron en los carnívoros más grandes y abundantes. Y una tercera entre 105 y 95 millones de años, marcada por la decadencia previa a la extinción.

Frente a la hipótesis de que todos los espinosáurios estaban tan adaptados al medio acuático que podían incluso bucear y depredar bajo el agua, los nuevos hallazgos, a miles de kilómetros de la costa, demuestran que ese escenario no resulta compatible.

Según los investigadores, estos animales vadeaban ríos poco profundos, de unos dos metros, acechando a los peces con el hocico sumergido. Su nariz retraída les permitía respirar mientras mantenían las fauces abiertas, esperando a que la presa se acercara para atraparla mediante una potente contracción de los músculos cervicales ventrales y una dentellada eficaz gracias a sus dientes entrelazados.

En cuanto a la característica cresta en forma de sable curvado, no habría sido un arma defensiva u ofensiva, sino un órgano de exhibición, similar al de algunas aves acuáticas actuales. Serviría para el reconocimiento entre individuos, la intimidación de competidores o el cortejo sexual, o quizá para todas esas funciones a la vez, según Vidal.