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Irregularidades en Osona

"Me obligaban a enterrar bidones tóxicos": un extrabajador de la cantera de Seva admite vertidos ilegales

Un exempleado asegura que se arrojó amianto, neumáticos, plásticos, garrafas y otros residuos sin permiso en la pedrera de Fitó desde años antes de que se autorizara el vertedero investigado

Explosiones y grietas desesperan a los vecinos que viven junto al vertedero investigado en Osona: "Es inhumano"

La jueza cita a más de una quincena de investigados por la trama corrupta del vertedero de Seva

Así operaba la presunta trama corrupta del vertedero de Osona

Así operaba la presunta trama corrupta del vertedero de Osona / Manu Mitru y Patricio Ortiz

Barcelona
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Cuando Ramon (nombre ficticio) supo que la Guardia Civil había destapado una presunta trama corrupta en el vertedero de Seva (Osona), no se sorprendió. Según el atestado policial, la red evadió impuestos y contaminó terrenos. Las irregularidades recogidas en más de 500 páginas de investigación encajan con lo que Ramon presenció durante años. Como trabajador de una empresa cementera, acudía a menudo a la cantera adyacente al depósito, donde asegura que vivió en primera persona la negligente gestión de unos residuos que jamás tenían que haber entrado en el recinto.

"A mí me daban órdenes de deshacerme de bidones y garrafas de aditivos de la construcción y tóxicos que estorbaban", describe en conversación con EL PERIÓDICO. La instrucción que recibía era clara: "Te tienes que encargar de que esto desaparezca". "Yo iba con mi furgoneta, cargaba los bidones y me ocupaba de enterrarlos en la montaña", recuerda.

Ramon cuenta que aquellas instrucciones eran habituales y le causaba malestar "hacer aquella animalada". "Me decían que lo tirara en la cantera, que allí no me vería nadie... Y lo hacía, me jugaba el trabajo", alega. "Para que el daño no fuera tan grave, en lugar de verter directamente el líquido corrosivo y devolver las garrafas vacías, optaba por depositarlas bien cerradas bajo tierra, con la esperanza de que los tóxicos quedaran mínimamente sellados", relata. Pero la consigna siempre era la misma: "Había que taparlo todo bien".

Parte de la cantera de Fitó, al borde de la C-17, no empezó a operar como vertedero hasta 2018. En teoría, es un depósito para escombros procedentes de la construcción. Pero el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil sostiene que la instalación, concebida para inertes que no se pudren, han recibido supuestamente toneladas de basura para la que no existía autorización.

Ramon dice que, años antes de abrirse el basurero, ya se sepultaban residuos de todo tipo en la pedrera. "Era un negocio muy lucrativo", expresa. El lugar se convirtió así en el epicentro de una presunta trama dedicada a maximizar beneficios mediante documentación adulterada y eludiendo el canon por eliminación de desechos.

Controles inexistentes

El testimonio de Ramon coincide con lo que recoge el Seprona en un informe. "Al vertedero, llegaban muchos camiones para descargar, pero de varios de ellos goteaban líquidos tóxicos y puede que incluso purines", señala el exempleado. Además, según dice, paseando por la zona se podía comprobar fácilmente que los restos acumulados ahí poco tenían que ver con la piedra o las llamadas tierras nobles: "Muchas veces veía trozos de uralita, neumáticos, plásticos y garrafas llenas, todo mezclado entre los residuos de la construcción".

Barcelona, 23/12/2025. Barcelona. Un juzgado investiga vertidos ilegales en un depósito de escombros en Seva, que causa problemas a los vecinos del entorno (estaremos allí Guillem y Jordi, hemos quedado con un vecino denunciante que vive en una urbanización próxima al vertedero. AUTOR: MANU MITRU

El vertedero de Fitó y la cantera de Àrids Xuclà, juntos en el mismo terreno, con Centelles al fondo. / MANU MITRU / EPC

Los controles, sostiene, eran inexistentes. "Ahí no había nadie que mirara lo que había encima del camión; los vehículos subían, volcaban y se iban", asegura. Sobre la entrada y salida de camiones, el extrabajador añade otra acusación: "Era habitual realizar albaranes inventados, de camiones que nunca llegaban a penetrar en la cantera".

Y lo que afloraba tras la descarga no era solo polvo: "Muchas veces en la superficie aparecía espuma, líquidos amarillos, cenizas, azufre, cosas de todo tipo...". La Guardia Civil acusa al Fitó de haber aceptado indebidamente escorias procedentes de la incineradora de basura de Tersa, en Sant Adrià de Besòs.

"Validaciones falseadas"

El exoperario también apunta a presuntas irregularidades administrativas en la fase final de la explotación de la cantera, cuando la piedra escaseaba y abundaba la arcilla, un material que no sirve para fabricar hormigón. "Me dieron indicaciones para que, aunque el material no cumpliera los estándares básicos de calidad, hiciera lo que fuese y falseara las validaciones para que todo saliera", expone. "Se tenía que extraer todo y se sacaba adelante", resume.

El vertedero de Fitó, en Seva, investigado por la Guardia Civil y con una causa abierta en un juzgado de Vic.

El vertedero de Fitó, en Seva, investigado por la Guardia Civil y con una causa abierta en un juzgado de Vic. / MANU MITRU

En ese contexto, Ramon rememora que los trabajadores llegaron a exigir que les hicieran análisis: "Respirábamos mucho polvo y quisimos saber el nivel de cromo, un contaminante al que estábamos expuestos". Sin embargo, nunca les mostraron los resultados de las pruebas: "Nos comentaban que los parámetros estaban dentro de la norma y nada más".

El atestado del Seprona, que sustenta la investigación abierta en 2019, se apoya en escuchas telefónicas, seguimientos, inspecciones, registros y análisis de laboratorio. Los agentes concluyen que los gestores del vertedero toleraron "la entrada abundante de todo tipo de residuos que no deberían aceptarse", con un "riesgo directo de contaminación del suelo, el agua y el aire". "Otros vertederos están bien impermeabilizados, pero en Seva no había nada de nada, se vertía todo a saco", describe el extrabajador.

En paralelo, la Guardia Civil calcula que la Generalitat dejó de recaudar más de 600.000 euros por el presunto fraude con el canon de residuos, supuestamente enmascarado mediante falsificaciones documentales. "Se hacía con una impunidad total", evoca Ramon, que no recuerda que se detuvieran los vertidos supuestamente ilegales. "Durante muchos años, esta gente pensaba que podía hacer lo que quisiera -manifiesta-. Estoy contento de que, al menos, la Guardia Civil esté investigando".

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