Gestión de los acuíferos
MAPA | El "agua invisible" se dispara tras meses de lluvia y recarga los suelos en España
Algunos de los acuíferos han alcanzado su capacidad máxima pero muy pocos pueden causar derrumbes de tierras a gran escala
Los vecinos de Grazalema ya pueden volver a sus casas tras el desalojo total del municipio

. / Joaquín Corchero / Europa Press

Las lluvias intensas de las últimas semanas han devuelto el agua a una parte clave del paisaje que suele pasar desapercibida: la humedad del suelo. Esta "agua invisible", la que queda almacenada bajo tierra y sostiene a la vegetación, se ha recargado de forma notable en muchos bosques de España.
Desde hace unos meses, el laboratorio forestal del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) registra el porcentaje de humedad en los suelos forestales a través de la aplicación ForestDrought. Los mapas demuestran el cambio radical en cuanto a la cantidad de agua subterránea disponible. Esta información, obtenida a partir de herramientas de datos y modelización y que se puede seguir casi en directo, es útil para el sector forestal y agrario. En la práctica, esto permite entender mejor el estrés hídrico del bosque y su evolución.
"Estas aplicaciones nos permiten hacer un seguimiento exhaustivo de esta relación bosque-agua tan importante", señala Víctor Granda, científico de datos de la Ecosystem Modelling Facility. Esta monitorización muestra cómo la meteorología no actúa sola: interactúa con la humedad previa del suelo, su profundidad, la pendiente y la estructura del bosque. El resultado es una fotografía diaria del contenido de agua en el terreno.
La recarga de los acuíferos se ha traducido, sobre todo, en una mejora del almacenamiento de agua del sistema forestal. Las visualizaciones muestran, por un lado, territorios con valores de humedad muy altos, señal de que la tierra está cerca de su capacidad máxima. En paralelo, cuando llueve con fuerza, se refuerza el "agua azul"; es decir, la fracción de agua que ya no se queda retenida y acaba fluyendo ladera abajo. Este recurso alimenta a fuentes y arroyos y llega a los ríos y los húmedales, donde se vuelve a filtrar hacia los acuíferos o desemboca al mar.
Esta recarga tiene implicaciones directas en la resiliencia del bosque. Un suelo bien abastecido puede amortiguar mejor futuras sequías y, a medio plazo, ayudar a reducir el riesgo de incendios si las condiciones no cambian bruscamente hacia un escenario seco.
"Es una buena noticia porque se recuperan embalses y acuíferos", asegura la investigadora Annelies Broekmann. "No obstante, ahora que las masas de agua subterráneas están en buen estado, al menos en cuanto a cantidad, es importante analizar qué uso hacemos de ellas y cómo las explotamos", advierte la científica. La calidad de los acuíferos en España, pese a su recuperación cuantitativa, sigue siendo muy pobre, según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Riesgos menores
El fenómeno, sin embargo, no está exento de riesgos. Un terreno excesivamente saturado puede aumentar la probabilidad de desprendimientos en áreas con fuerte pendiente, un efecto que se hace más probable cuando las lluvias son persistentes y el suelo ya no tiene margen para absorber más. Aun así, los especialistas constatan que los deslizamientos a gran escala, como los observados en Sicilia o los que amenazaban al pueblo de Grazalema, son poco habituales.

Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema. / Joaquín Corchero / Europa Press
En Catalunya, el cambio es muy significativo después de tres años de sequía. Ha sido necesario que lloviera por encima de la media de las dos últimas décadas, en algunos puntos hasta un 150% más, para que el suelo forestal vuelva a estar cerca de su capacidad máxima. Uno de los ejemplos que ilustran esa recuperación es el acuífero Carme-Capellades y el Fluvià-Muga. La masa de agua de Carme-Capellades fue una de las que entró en emergencia más pronto durante la sequía. La imagen de su balsa anexa totalmente seca de entonces contrasta con la actual, cuando la charca está cerca de desbordarse.
Litoral, prelitoral y Pirineo
También destacan las comarcas de Girona y el tramo central prelitoral y litoral de Barcelona, donde el indicador aparece ya en valores muy altos, prácticamente al límite de su capacidad. El otro gran bloque que aparece muy cargado es el Pirineo y Prepirineo (especialmente el sector de Lleida), donde la infiltración y la recarga se notan de manera considerable ante episodios húmedos. En el sur también se ven suelos muy llenos en sierras y macizos forestales de Tarragona (zonas interiores y de relieve), con más "agua azul" cuando el terreno ya no puede absorber más y el excedente acaba bajando.
El CREAF enmarca la ampliación de ForestDrought y Meteoland dentro de una apuesta por la ciencia abierta. El Laboratorio Forestal no solo permite visualizar información, sino también descargar datos y utilizarlos en estudios propios. Además, integra otras aplicaciones y recursos para que todo el mundo pueda seguir el estado de los bosques y consultar inventarios, como ya se viene haciendo desde hace tiempo con los embalses.
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