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Historia y paisaje

El desprendimiento de un muro descubre un posible yacimiento íbero en la colina del Castell de Paüls (Baix Ebre)

Los arqueólogos también encuentran cerámicas de la época andalusí y medieval y restos bélicos de la Guerra Civil

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Zona de les murallas de el Castell de Paüls

Zona de les murallas de el Castell de Paüls / Anna Ferràs / ACN

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Paüls
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El desprendimiento de un muro en el Castell de Paüls (Baix Ebre) ha dejado al descubierto un hallazgo importante. Los restos recogidos en superficie constatan la presencia de un posible yacimiento íbero o anterior, del que hasta ahora no se tenía ningún indicio. El conjunto de fragmentos de cerámica ibérica y diversos elementos de la primera Edad del Hierro o del Bronce Final evidencian ocupaciones humanas en la Protohistoria en el cerro de Paüls. En la prospección arqueológica también se han encontrado fragmentos de cerámica medieval y de época andalusí —por las acanaladuras de la decoración—, y en el relleno del margen afectado han aparecido una bala de fusil y una lata de conserva de las que alimentaban a las tropas durante la Guerra Civil.

La acumulación de lluvias provocó hace unas semanas el derrumbe de un tramo de los muros contemporáneos que rodean la iglesia. Antes de reconstruirlo, se realizó un control arqueológico sencillo: una revisión de las tierras removidas por el desprendimiento y una inspección superficial en todo el recinto del castillo. El arqueólogo Ramon Ferrer, de la empresa IBER, recogió decenas de fragmentos cerámicos, entre los que destacan piezas ibéricas y preibéricas.

Pasado desconocido

“En el Castell de Paüls no se había documentado hasta ahora una ocupación humana tan antigua”, ha subrayado Ferrer. El alcalde, Enric Adell, ha reconocido que están “muy contentos” con esta “agradable sorpresa”. “Sabíamos de la ocupación medieval y probablemente andalusí, y en cuestión de días hemos pasado del siglo X a constatar ocupaciones del siglo IV o V a. C. Hemos dado un salto de quince o veinte siglos en la historia del pueblo”, ha señalado Adell.

El hallazgo ha sorprendido tanto a los arqueólogos como al Ayuntamiento de Paüls. Del castillo, situado en la parte más alta del cerro del municipio, se conocían los vestigios medievales y se intuían los islámicos, pero nunca se había encontrado ni documentado ningún elemento anterior. La primera referencia documental de la fortaleza data de 1168, cuando el rey Alfonso I el Casto la entregó a varios caballeros. El complejo defensivo pasó por diversas manos hasta 1239, cuando Joan Despuig concedió la carta de población a los habitantes del pueblo. Actualmente, se conservan importantes tramos de muralla, algunos lienzos constructivos y la iglesia de la Nativitat de Santa Maria, integrada dentro del recinto defensivo.

Futuras actuaciones

Los restos recogidos en la intervención preliminar se conservarán en el Museu de les Terres de l'Ebre d'Amposta y el equipo de gobierno de Paüls no descarta realizar nuevas intervenciones para conocer más detalles del yacimiento protohistórico. El consistorio ultima un proyecto de consolidación y rehabilitación de las murallas y de la torre con la financiación del 2% Cultural, después de que se recuperara la titularidad del recinto, que tenía el Estado. "Ahora todavía hay más ganas de continuar investigando qué ocupaciones humanas había en nuestro pueblo. Da ilusión para continuar profundizando en este proyecto de recuperación del castillo y también de la historia de nuestro pueblo, que tiene más siglos de los que pensábamos", ha dicho Adell.

El arqueólogo Ramon Ferrer avala esta necesidad de profundizar en el estudio del cerro del Castillo de Paüls. De hecho, se tiene constancia del poblamiento de Els Ports en la etapa íbera y anterior, pero Ferrer apunta que es ahora cuando se han empezado a hacer "algunos avances" y actuaciones, como la del yacimiento de Malladrets, en el municipio vecino de Alfara de Carles. "En barrancos y otros puntos, obviamente, había poblamiento durante la protohistoria, y ahora empezamos a ver algunas cosas, como descubrir que aquí en el Castell de Paüls habría habido algún asentamiento humano estable en época preibérica e ibérica", ha explicado.

Piezas protohistóricas

El hallazgo más importante en el Castell de Paüls son los once fragmentos con características "habituales" de los yacimientos de la época ibérica del Baix Ebre. Son de "pastas de color marronoso y anaranjado, con tacto rugoso y polvoriento, y con franjas internas de tonalidad más oscura (pastas 'Sandwich')". Hay un trozo del borde de una tinaja del tipo cuello de cisne, una forma muy habitual entre el repertorio ibérico que se situaría entre los siglos V a. n. e. y I a. n. e. También destacan cuatro secciones de cerámica protohistórica modelada a mano, que "tienen un aspecto muy tosco y muchas partículas de desgrasante de grandes dimensiones, y pastas de tonalidad más bien oscura". Estos fragmentos pueden ser anteriores a la época ibérica, posiblemente de la primera edad del Hierro (siglos VIII – VI a. n. e.), o del Bronce Final (siglos XIII – IX a. n. e.).

Cerámica medieval y andalusí

De la conocida etapa de ocupación medieval de la fortaleza de Paüls también se han encontrado vestigios. Hay cerámica gris (s. XII – XIII), cerámica común decorada con líneas de manganeso, un borde de lebrillo (baja Edad Media) o un pequeño fragmento de plato decorado con azul de cobalto del siglo XV. Un poco más moderna es un asa de escudilla, decorada con reflejo metálico, y que seguramente dataría del siglo XVI.

Entre la cerámica medieval hay un conjunto de posible datación protohistórica, un borde de olla, con perfil en 'S', "una forma muy sencilla que se repite de manera habitual a lo largo de los siglos", y tanto podría pertenecer a la primera edad del Hierro como a los siglos XII - XIII. También destacan dos fragmentos decorados con acanaladuras de apariencia andalusí que "como mínimo, permiten no descartar de manera absoluta la ocupación andalusí del castillo", según los arqueólogos. Se trata de un cuello de pequeña olla con acanaladuras, "una forma muy habitual en el repertorio vascular andalusí".

Restos modernos

El fragmento cerámico más moderno es la base de un pequeño plato, tapa de vajilla “à taches noires”, producción originaria del norte de Italia que se popularizó en Catalunya a finales del siglo XVIII con el nombre de “vajilla de duelo”. Podría relacionarse con las ocupaciones carlistas del castillo durante las guerras civiles de ese siglo. Finalmente, en el relleno del muro derrumbado se recuperaron una bala de fusil y una lata de conserva utilizada para alimentar a las tropas durante la Guerra Civil.