Alimentación saludable
Julio Basulto, dietista-nutricionista: "Es peor obligar a comer a tu hijo una manzana que permitirle tomar una Coca-Cola"
El especialista recuerda que la obesidad no es un problema estético sino de salud pública y alerta de que, en la infancia, uno de los principales factores de riesgo es obligar a los niños a comer, práctica realizada por el 85% de las familias
Los expertos en obesidad buscan entender el 'efecto rebote' tras dejar de tomar fármacos o suspender dietas: "Es el gran reto"

Julio Basulto, dietista-nutricionista y autor de 'Todos gordos (con perdón)' / Vergara

Aceptar el propio cuerpo y, al mismo tiempo, mejorar los hábitos de vida son dos mandamientos sanitarios con un equilibrio complicado, pero imprescindible. Julio Basulto, dietista-nutricionista con consulta presencial y 'online', y profesor en la Universitat de Vic, asegura que el origen de nuestros males va más allá de que comemos mal y hacemos poco ejercicio. La industria alimentaria, la desinformación y, sobre todo, nuestra cuenta corriente son factores que pesan mucho en la obesidad, una enfermedad crónica compleja que analiza con bisturí en su último libro: 'Todos gordos (con perdón)', una manual editado por Vergara para comprender que el mundo actual está diseñado para engordar.
–El primer mandamiento para luchar contra la obesidad es que nadie opine del cuerpo del nadie. Ni "qué delgado estás" ni "te sobran unos kilos". ¿Por qué es tan importante?
–En el caso de los menores de edad, el efecto sobre su autoestima es demoledor. Están muy expuestos por tierra, mar e Instagram a cuerpos perfectos que no reflejan la realidad sino que son Photoshop, hormonas o suerte genética. Si el comentario de 'qué gordito' o 'qué delgadito' se lo dice un profesional de la salud, le puede afectar seriamente de por vida. A veces se dice sin saber qué come el menor. La alimentación del niño no está bajo su control sino el de sus progenitores, que compran la comida que hay en casa.
–En 2030, dos de cada tres europeos tendremos sobrepeso, según la OMS. ¿Qué podemos hacer?
–A título individual, poco. Más allá de dos cosas: no comer mejor sino dejar de comer peor y tomar más vegetales y menos animales. Otra cosa que está en nuestra mano es no hacer dieta porque adelgazar engorda. Pero lo más importante es que los gobiernos tomen medidas para la publicidad depredadora y el márketing despiadado de la industria alimentaria. Hay que aprender cómo funciona el etiquetado.
–¿Cómo?
–Todo alimento que tenga más de un 10% de azúcar, en el caso de los sólidos, o más de un 5%, en el líquido, es malsano. Todo alimento que tenga 1 gramo de sal por 100 gramos, en el caso de los sólidos, o más de 0,25 gr por 100 ml en los líquidos, es malsano.
–¿Por qué dice no hay que hacer dieta y que adelgazar engorda?
–Hacer dieta conlleva una restricción dietética consciente durante un tiempo y luego se retoman los hábitos iniciales. Eso deseduca. Si tu objetivo es ir en bici, no te sirve ir en patinete. Si tomas menos calorías de las que necesita tu cuerpo, la báscula te dice que has pedido cierta cantidad de peso. Pero lo que no te dice es que, en parte, has perdido masa muscular. Eso garantiza el efecto rebote, salvo que hagas mucho ejercicio de fuerza y cardio. Además, crees que la culpa es tuya porque no tienes fuerza de voluntad.
–Relaciona salud con la capacidad económica. La obesidad infantil afecta al 24% de niños con padres con estudios primarios frente al 12,4% de chavales que tienen progenitores con estudios superiores. ¿Que los hijos coman mal no es negligencia paterna?
–Culpar a los padres de la obesidad de los niños no es correcto porque los estudios demuestran que esas familias carecen de conocimientos nutricionales y que han sido manipuladas por la industria para creer, por ejemplo, que el azúcar es bueno para el cerebro o que es imprescindible que los menores desayunen lo que sea para que den el famoso estirón. La industria te hace creer que tienes que comer de todo. No es negligencia, esos padres son víctimas del márketing. Podríamos culparles si conscientemente alimentan mal a sus hijos, pero no es el caso. Uno de los principales factores de riesgo de obesidad en la infancia es obligar al niño a comer.
"Obligar a un menor a comer algo genera resistencia, más riesgos de trastorno alimentario y aversiones dietéticas que pueden durar de por vida"
–Asegura en el libro que el 85% de los padres lo hacen y recuerda que es una práctica equivocada que también se da en los comedores escolares.
–Es peor obligar a comer a tu hijo una manzana que permitirle que se tome una CocaCola.
–¿Por qué?
–Obligarle a comer algo genera resistencia, más riesgos de trastorno alimentario y, sobre todo, aversiones dietéticas que pueden durar de por vida.
–De acuerdo, pero si mi hijo no come verduras, ¿no le puedo poner unas judías verdes en su plato y decirle, con cariño, que se las coma?
–El pediatra Carlos González defiende la teoría de la hucha de la autoridad, que significa que las monedas de nuestra autoridad las guardamos en una hucha. No te las gastes en cosas absurdas como esas judías verdes. Mi hijo Oliver no probó una ensalada en su vida hasta los 17 años. Jamás se me pasó por la cabeza decirle que las comiera y hoy se las zampa estupendamente. Es algo que tiene que salir de él.
"Lo importante no es que tu hijo coma verdura o fruta sino que no ingiera productos malsanos"
–¿Qué hacemos mientras tanto?
–El control encubierto de ingesta. Es decir, tener judías verdes en casa. Pero no pasa nada por no comer nunca judías o ensaladas. No hay que comer mejor, hay que dejar de comer peor. Lo importante no es que tu hijo coma verdura o fruta sino que no ingiera productos malsanos. En España, a los niños no les faltan nutrientes. Le sobran sal, grasas y calorías vacías. Volviendo a la hucha de autoridad: reserva tu autoridad para el día que quiera ir a una 'rave' o ir en moto después de tres cervezas. Entonces te hará caso y no habrás malgastado tu autoridad en una judía verde.
–A todos los niños les gustan más las galletas que las manzanas. ¿Es autoritarismo meterle como desayuno de media mañana para el cole una manzana?
–No, si cuando vuelve la manzana entera no dices ni pío. Te la comes tú y punto.
–Entremos en la adolescencia. ¿Cómo luchamos contera los 'influencers' que aconsejan a nuestros hijos tomar bebidas azucaradas y productos malsanos para ser felices?
–Individualmente, tienes tres herramientas. La primera es tener solo alimentos saludables en casa. El impacto de la alimentación fuera del hogar sobre el conjunto de la salud es pequeño. La segunda es predicar con el ejemplo y no dar sermones. Y la tercera, educar en el sentido crítico y en el escepticismo. También hay una cuarta herramienta: tener paciencia y confianza. Prohibir es despertar el deseo. Ah, también hay una cuarta: querer a tu hijo sea como sea, también si come mal.
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