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Ciberfraude

"La estafa amorosa es catastrófica para la víctima": una asociación de afectados atiende 600 casos en dos años

Un 70% de las personas atendidas tienen más de 65 años

Los hombres no suelen admitir el engaño y denuncian menos

Los estafadores del amor sofistican sus tácticas para engañar a personas mayores activas en redes y con dinero

La presidenta de ANCEME Blanca Frías en su intervención en el Congreso

La presidenta de ANCEME Blanca Frías en su intervención en el Congreso / Anceme

Germán González

Germán González

Barcelona
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La proliferación de las ciberestafas del amor –el cuarto tipo de fraude vritual en España según un estudio sobre ciberseguridad de Mastercard– ha hecho que aparezcan organizaciones de perjudicados. La más activa es la Asociación Nacional Contra la Estafa con Manipulación Emocional (ANCEME), creada en diciembre de 2023. Su presidenta e impulsora es Blanca Frías, quien en 2014 perdió cerca de 7.000 euros a causa de un 'estafador del amor' al que conoció en una aplicación de citas.

Él se hacía pasar por empresario italiano y mostraba un alto poder adquisitivo en las fotos que subía a redes sociales. Iniciaron una relación a distancia, aunque el estafador siempre alegaba problemas de deudas para poder verse. Pese a dejarle dinero, le pidió más y pospuso los encuentros, por lo que ella receló. Cuando le pidió que le devolviera el monto, empezó a insultarla y amenazarla. Luego desapareció.

No fue hasta cuatro años después cuando Blanca se dio cuenta de que había sufrido una estafa y denunció el caso, junto con otras víctimas del mismo hombre. Un juzgado de Madrid imputó al sospechoso, pese a que la investigación está archivada y no ha recuperado el dinero. Sin embargo, a lo largo de todo el proceso de denuncia, Blanca comprobó el desamparo de las víctimas y se animó a crear ANCEME, que ha atendido a cerca de 600 casos en dos años en todo el territorio español.

"Las víctimas no son ingenuas, sino que han sido manipuladas psicológicamente"

— Blanca Frías, prisidenta de ANCEME

Blanca explica que el 70% de las personas a las que atiende la entidad son mayores de 65 años, algo que, a su juicio, evidencia que los estafadores buscan “colectivos que concentran más vulnerabilidades”: soledad, brecha digital o deterioro cognitivo. También menciona otros factores que, según ella, influyen: la estabilidad económica, la ausencia de cargas familiares y una educación basada en “ser amables con los extraños”.

La presidenta de ANCEME señala, además, que hay víctimas de distintos contextos sociales, y rechaza la idea de que caigan solo personas con menos formacióm. “No son personas ingenuas: son manipuladas psicológicamente”, subraya, y añade que “a la víctima se la perfila con antelación”. En ese proceso, los estafadores contactan tanto a través de aplicaciones de citas como de redes sociales e incluso de plataformas como LinkedIn o Wallapop.

“La víctima no se ve como tal hasta que ya es tarde; sí lo detectan los hijos, y nosotros les guiamos sobre cómo acercarse a la persona afectada para contrarrestar el ‘hechizo’ del estafador”

Según Frías, el 37% de los casos que trata la asociación son hombres. Y remarca que la forma de afrontar una estafa emocional difiere entre hombres y mujeres: “Nosotras siempre hemos sido más luchadoras, más activistas”. "Ellos –añade– no siempre reconocen el engaño”. Y, en muchos casos, les cuesta dar el paso de denunciar.

Preocupación familiar

“Nosotros no cobramos cuotas: lo que queremos es reunir a la gente afectada para sumar voces e historias”, explica la presidenta, quien añade que, entre las 600 consultas que han recibido —entre personas registradas y peticiones puntuales—, hay tanto víctimas como familiares de personas que están siendo engañadas, pero que no saben cómo ayudarlas.

“La víctima no se ve como víctima hasta que ya es demasiado tarde; suele verlo su entorno, normalmente los hijos, y nosotros les guiamos sobre cómo acercarse a la persona afectada para intentar contrarrestar el ‘hechizo’ del estafador”, señala.

La forma de afrontar una estafa emocional difiere entre hombres y mujeres: ellos no siempre reconocen el engaño y les cuesta denunciar

La asociación orienta a víctimas y familiares para identificar el engaño, interponer una denuncia y acceder a apoyo psicológico y emocional. Blanca asegura que estas estafas románticas son “catastróficas” para quien las sufre y lamenta que ninguna administración las aborde con el rigor y la urgencia necesarios.

Guía contra el fraude del amor

Las consultas más habituales tienen que ver con estafas románticas a distancia. El primer contacto suele llegar desde un perfil aparentemente creíble: el estafador finge haberse equivocado de destinatario y, una vez capta la atención de la víctima, empieza a tejer el vínculo con frases que se repiten con frecuencia: “Somos almas gemelas”, “me he enamorado de ti”, “no puedo hacer videollamadas”, “confía en mí” o “me han bloqueado la cuenta bancaria”. En paralelo, acelera el compromiso con demostraciones de amor “rápidas”, como promesas de futuro o incluso peticiones de matrimonio.

La entidad señala que el peligro comienza cuando se acepta llevar la conversación fuera de la plataforma en la que se ha realizado el contacto

ANCEME ha elaborado una guía para detectar estos fraudes. En ella advierte de que “el verdadero peligro comienza cuando aceptas llevar la conversación fuera de la plataforma” en la que se produjo el primer contacto, ya que es entonces cuando el estafador “aplicará tácticas sofisticadas de manipulación coercitiva” para afianzar la confianza. Según la entidad, los cibercriminales van revelando poco a poco supuestos detalles sobre su familia, amigos o empleo, una estrategia diseñada para reforzar la sensación de intimidad y consolidar el vínculo con la víctima.

La asociación subraya, además, que la estafa romántica puede derivar en modalidades como el 'pig butchering', en la que el estafador empuja a la víctima a entrar en un falso esquema de inversión, a menudo vinculado a criptomonedas. También alerta de que algunos afectados acaban convertidos en “mulas” para el blanqueo: intentan recuperar el dinero y terminan colaborando –a veces sin ser conscientes– en los movimientos de fondos de la red, lo que agrava la revictimización de personas especialmente vulnerables.

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