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Minimizar daños

Cómo proteger ventanas y persianas ante rachas intensas de viento

Las fuertes ráfagas previstas obligan a revisar cierres, marcos y elementos sueltos en fachadas y edificios de todo el territorio

MAPA | Así va evolucionando el temporal de viento en Catalunya: las rachas van a más esta mañana

DIRECTO | Última hora de la alerta roja por fuerte viento en Catalunya, hoy en directo | Protecció Civil envía un ES-Alert con medidas para este jueves

Un árbol caído en Badalona debido al temporal de viento fuerte de este jueves en Catalunya.

Un árbol caído en Badalona debido al temporal de viento fuerte de este jueves en Catalunya. / Zowy Voeten

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Catalunya encara un episodio de viento catalogado como el más agresivo de las últimas dos décadas, con rachas que pueden superar con facilidad los 100 km/h en numerosos municipios y avisos en el nivel más alto del mapa de riesgo.

Con todo el territorio en alerta y restricciones sin precedentes en escuelas, universidades y actividad no urgente, la seguridad en casa pasa, literalmente, por los puntos más frágiles del edificio: ventanas y persianas.

Si fallan, el vendaval puede convertir cristales, láminas de las persianas y los marcos en auténticos proyectiles, multiplicar los daños interiores y poner en riesgo a quienes están fuera... pero también a los de dentro.

El primer paso antes de que lleguen las rachas más fuertes es revisar el estado real de cada cerramiento, especialmente en fachadas expuestas, áticos, esquinas y pisos altos, donde el viento se acelera. Conviene comprobar que los marcos no tengan holguras, que los cierres encajen bien y que no haya fisuras en silicona o juntas que puedan desencajarse con el golpe de aire. Un truco útil: en un día ventoso, pasa la mano alrededor del perímetro; si notas corriente de aire o vibración, ahí tienes un punto débil que puede fallar cuando el anemómetro marque valores extremos.

Con el temporal ya encima, la prioridad es asegurar todo lo que pueda moverse o vibrar alrededor de las ventanas. Retira macetas, muebles ligeros, tendederos o adornos del alféizar y de los balcones, porque el viento puede levantarlos y golpearlos contra los cristales o tirarlos a la calle. Cierra siempre las hojas con el mecanismo de bloqueo, nunca las dejes entornadas para ventilar, y, si hay porticones o contraventanas, mantén solo una capa exterior bien anclada para evitar que dos elementos choquen entre sí a gran velocidad.

Las persianas son otro punto crítico: si quedan a medio recorrido, el viento las hace vibrar, golpean el cajón y pueden llegar a arrancarse de las guías. Para minimizar riesgos, en episodios de rachas muy intensas es preferible bajarlas del todo y bloquear la cinta o el motor para que no suban y bajen con cada embestida.

En modelos antiguos de PVC o con lamas muy ligeras, algunos técnicos recomiendan incluso dejarlas subidas y confiar solo en el acristalamiento si la estructura es muy débil, pero en la mayoría de viviendas es preferible la opción de persianas completamente cerradas y encajadas.

En ventanas correderas o con cierres antiguos, un refuerzo sencillo y rápido es utilizar topes, listones de madera o barras de seguridad apoyadas entre la hoja y el marco para impedir que el viento las abra.

También ayuda bloquear manetas con pequeños pasadores o bridas reutilizables para evitar aperturas involuntarias si la presión del aire supera la resistencia del herraje. Si hay filtraciones de aire que generan zumbidos o vibraciones, se pueden amortiguar de forma provisional con burletes adhesivos, trapos enrollados o cinta en los puntos más conflictivos hasta que pase el temporal.

En edificios con galerías y patios de luces, hay que tener especial cuidado en caso de cerramientos de aluminio ligeros o balcones acristalados, porque el viento puede comportarse como en un túnel, concentrando la fuerza en esquinas y rincones.

En estos casos, interesa cerrar todos los accesos y evitar crear un efecto vela, abriendo al mismo tiempo hacia la calle y hacia el interior, porque se genera un pasillo de aire que multiplica las presiones.

Si la vivienda tiene dos fachadas opuestas, es mejor mantener una de ellas completamente sellada durante las rachas más fuertes para que el vendaval no atraviese el piso de lado a lado.

El contexto excepcional de esta jornada, que de momento mantiene la alerta hasta las 20 horas de este jueves -con suspensión total de clases, actividad sanitaria no urgente y cierre de espacios naturales-, es también una llamada a planificar mejor los riesgos domésticos y no solo los desplazamientos o las actividades al aire libre.

Igual que se despejan terrazas y azoteas para que no salgan volando objetos, conviene asumir que ventanas y persianas forman parte del plan de emergencia familiar y revisarlas antes, asegurarlas durante y anotar qué elementos habrá que reparar o renovar cuando pase el episodio de viento.