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Acompañamiento nocturno

El pediatra Carlos González desmonta un mito en torno a la necesidad de compañía en bebés: "No es así”

El experto responde a una consulta de una madre y defiende que la necesidad de compañía es normal desde los primeros meses hasta la infancia

Carlos González, experto en crianza: "Querer que un niño nos haga caso a la primera es como querer que aprenda a multiplicar el primer día"

Padres e hijos.

Padres e hijos. / Anna Mas Talens

Daniela Cabeza

Daniela Cabeza

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En un vídeo publicado en Instagram, en el marco de su pódcast Criando sin miedo, el pediatra Carlos González aborda una de las preocupaciones más frecuentes entre madres y padres con bebés pequeños: la dificultad de los niños para dormirse solos.

En el 'reel', González responde a la consulta de una madre llamada María, que explica que su hija, de tres meses, nunca consigue dormirse sin compañía y pregunta qué puede hacer ante esta situación.

El pediatra comienza su respuesta señalando que esta cuestión es completamente habitual, sobre todo entre padres primerizos. “¿Alguien te ha dicho alguna vez que los niños de tres meses duermen solos? Pues lo siento, no es así”, afirma. Con esto, el experto deja claro que los bebés pequeños no tienen la capacidad de dormirse de manera independiente.

González explica que, durante los primeros años de vida, los niños duermen con su mamá. Señala que, en algunas ocasiones, pueden aceptar la presencia del padre u otra persona, pero que, de forma general, prefieren dormir acompañados de su madre. Esta preferencia, indica, no es excepcional ni limitada a una etapa concreta.

La importancia del acompañamiento en el sueño infantil

El pediatra detalla que, con el paso del tiempo, algunos niños aceptan cambios en la forma de dormir. A los dos o tres años, puede haber niños que ya no duerman en la misma cama que su madre, pero que sí lo hagan en una cuna o cama colocada cerca de ella. En otros casos, los niños pueden llegar a dormir en otra habitación distinta.

Sin embargo, González aclara que dormir en otra habitación no implica necesariamente dormirse solos. Según explica, cuando un niño duerme separado, lo más habitual es que el adulto tenga que acompañarlo hasta que se queda dormido. Esto suele implicar contarle cuentos de forma repetida y permanecer a su lado hasta que el niño concilia el sueño.

El pediatra señala que esta necesidad de acompañamiento puede mantenerse durante varios años. Según indica, no es raro que esto ocurra con niños de cuatro, cinco o seis años, e incluso, en algunos casos, con niños de siete años. Añade que, a esa edad, el niño ya comprende que, cuando se duerma, el adulto se irá a otra habitación y no permanecerá con él durante toda la noche.

Aun así, González explica que muchos niños prefieren que el adulto esté presente hasta el momento de quedarse dormidos. Incluso cuando el niño se despierta a medianoche, es posible que no llore, no llame ni se levante para ir a la habitación de sus padres, pero que siga valorando la presencia del adulto en el inicio del sueño.

Con este mensaje, Carlos González insiste en que la necesidad de cercanía al dormir forma parte del desarrollo habitual de los niños y que no debe interpretarse como un problema en sí mismo.