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Extremos climáticos

Catalunya ha vivido en solo un mes y medio 10 borrascas con nevadas, lluvias torrenciales, inundaciones y vientos huracanados

El cambio climático está incrementando la frecuencia y la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos y, según afirman varios expertos, también se dispara la voracidad de las borrascas que llegan al Mediterráneo

El riesgo de desastres naturales y extremos climáticos se multiplica hasta por diez en una década

DIRECTO | La borrasca Nils deja una jornada de vientos huracanados en Catalunya con rachas de más de 100 km/h

Efectos del viento en la zona cercana a la estación de Sants de Barcelona.

Efectos del viento en la zona cercana a la estación de Sants de Barcelona. En la foto, ramas caídas en la calle de Tarragona con Consell de Cent. / JORDI OTIX / VÍDEO: MARIA ASMARAT / ACN

Valentina Raffio

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Barcelona
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Hace años que la comunidad científica advierte de que el cambio climático está convirtiendo el clima en un caótico tablero de extremos impredecibles. Fenómenos como el viento, los cambios bruscos de temperatura o incluso las lluvias torrenciales siempre han existido pero ahora, tras décadas de emisiones descontroladas de gases de efecto invernadero que han alterado el funcionamiento normal de la atmósfera, los fenómenos climáticos han adquirido una dimensión sin precendentes. El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático afirma que los fenómenos meteorológicos extremos no solo se están volviendo más frecuentes sino que también están adquiriendo una intensidad hasta ahora inaudita. Y no hace falta mirar muy lejos para darse cuenta. En tan solo un mes y medio, Catalunya ha vivido un total de 10 borrascas de gran impacto que han obligado a activar avisos por intensas nevadas en cotas bajas, lluvias torrenciales, inundaciones y vientos huracanados.

Principales borrascas de gran impacto que han llegado a Catalunya entre el 1 de enero y el 12 de febrero de 2026

Desde que empezó 2026, Catalunya no ha pasado ni una sola semana sin activar avisos meteorológicos por lluvias, vientos, nieve o temporal marítimo. En apenas mes y medio, el territorio ha visto pasar el tren de borrascas compuesto por Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, leonardo, Marta Nils y, según apuntan los pronósticos, a partir del viernes, también Oriana. Esta sucesión de frentes destaca desde ya como una de las más intensas registradas en los últimos años. No solo por la llegada de una borrasca tras otra sino también por la magnitud que han adquirido estos fenómenos. En muchas comarcas catalanas, el paso de estos fenómenos ha dejado huella profunda sobre el terreno dando lugar a nevadas en cotas bajas, lluvias torrenciales, inundaciones de gran magnitud y ahora también a un episodio de vientos huracanados extremadamente intensos.

Las familias juegan con la nieve en el Parc Central de Igualada.

Las familias juegan con la nieve en el Parc Central de Igualada. / Mar Martí / ACN

El 2026 arrancó con la llegada de la borrasca Francis, que provocó un desplome generalizado de las temperaturas y nevadas en cotas bajas, con acumulaciones de hasta 10 centímetros, en vísperas del día de Reyes. Durante este episodio, marcado por el frío y el mal tiempo, se llegaron a registrar nevadas prácticamente a nivel del mar como, por ejemplo, en el municipio de Cambrils o en algunos puntos de Barcelona. Pocos días después, llegados al 6 de enero, se anunció la llegada de Goretti, una borrasca asociada a una ciclogénesis explosiva que volvió a encender los avisos por nevadas de hasta 20 centímetros en el Pirineo y por vientos de hasta 70 km/h en Barcelona y Tarragona y olas de hasta tres metros en varios puntos de la costa catalana. Después de ese episodio, Catalunya vivió un par de días de calma meteorológica. Y después, llegó Harry.

El 16 de enero, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) anunció la irrupción de la borrasca Harry. Unas horas más tarde, este frente cargado de lluvia llegó a Catalunya y obligó a activar avisos por lluvias torrenciales, fuertes vientos y temporal marítimo. La intensidad del fenómeno obligó a Protecció Civil a enviar un ES-Alert a varias comarcas de Girona ante el riesgo de acumulaciones de más de 200 litros en apenas 24 horas en muchas localidades. Durante el episodio se registró el desbordamiento de varios ríos, inundaciones en municipios, cortes de carreteras, destrozos en el frente marítimo, campos completamente inundados y más de 2.000 llamadas de emergencias. La tormenta también causó la muerte de un hombre, que falleció tras ser arrastrado en su vehículo por la riera de Palau-sator (Baix Empordà) durante estas lluvias torrenciales que también acabaron provocando el desrrumbe del talude la AP-7 que causó el accidente ferroviario mortal de Gelida y que sumió la red de Rodalies en una crisis inédita aún sin resolver.

El río Onyar al paso por Girona a un mayor caudal de lo habitual

El río Onyar al paso por Girona a un mayor caudal de lo habitual tras el paso de la borrasca Harry. / ACN

Menos de una semana después de Harry, alrededor del 20 de enero, llegó Ingrid. Esta borrasca volvió a activar los avisos por mal tiempo en Catalunya, dejó una nueva tanda de frío y nevadas en varios puntos del territorio y, obligó a cortar medio centenar de carretas y provocó hasta 256 actuaciones de emergencia de mano de los bomberos. Muy pocos días después, el 25 de enero, Joseph se abrió paso y reactivó avisos por lluvias, nieves en cotas bajas, rachas de viento por encima de los 70 km/h y temporal marítimo. Dos días más tarde, el 27 de enero, Kristin tomó el relevo, provocó un desplome de las temperaturas y activó por enésima vez los avisos por vientos huracanados en algunos puntos del territorio. Con el paso de esta última borrasca, enero cerró con un total de seis frentes en tan solo un mes.

Febrero: cuatro borrascas en 15 días

Febrero arrancó con la llegada de la borrasca Leonardo, un episodio que causó verdaderos estragos en Andalucía y que llegó a Catalunya diluida y que, aun así, dejó importantes lluvias y temporal marítimo. El día 5 de febrero se anunció la llegada de Marta, un frente que disparó el viento en Catalunya y obligó a activar varios avisos en una decena de comarcas. El 10 de febrero se detectó la entrada de Nils, el vendaval más fuerte de los últimos 15 o 20 años en Catalunya y que ha obligado a activar por primera vez avisos de nivel rojo por vientos huracanados y a aplicar medidas como la suspensión total de clases y la actividad sanitaria no urgente en todo el territorio. Incluso antes de que termine este episodio, los modelos indican que, a partir del viernes, se espera la llegada de la borrasca Oriana. Con ella, serán 10 las borrascas que han llegado a Catalunya en apenas un mes y medio.

BADALONA 12/02/2026 Sociedad. Temporal de viento en badalona. Foto de Zowy Voeten

Temporal de viento en Badalona. / Zowy Voeten / EPC

"Una atmósfera más cálida es capaz de contener más vapor de agua y eso, en caso de que se forme una borrasca, puede traducirse en lluvias más abundantes y, de forma eventual, en episodios más extremos"

Rubén del Campo

— Meteorólogo

Según explican expertos como Rubén del Campo, de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la llegada de trenes de borrascas no resulta del todo inusual para esta época. Pero lo que sí sorprende es la concatenación de tantos frentes y, sobre todo, su intensidad. En este sentido, el meteorólogo afirma que el cambio climático podría estar amplificando los efectos de las borrascas habituales que llegan al Mediterráneo. "Sabemos que una atmósfera más cálida es capaz de contener más vapor de agua y eso, en caso de que se forme una borrasca, puede traducirse en lluvias más abundantes y eventualmente en episodios más intensos y extremos", comenta el especialista. Algunos estudios sugieren que el calentamiento global puede influye en los gradientes de presión y la dinámica de borrascas, lo que también implica vientos más fuertes.

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