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Paro el 11 de febrero

El profesorado catalán va a la huelga este miércoles por los sueldos, las ratios y los recursos para atender al alumnado: "El sistema está completamente desbordado"

Claustros de escuelas e institutos catalanes dicen basta y se organizan para participar de forma activa en el paro del 11 de febrero y en movilizaciones previstas para las próximas semanas

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Alumnos de secundaria en un instituto de Barcelona

Alumnos de secundaria en un instituto de Barcelona / FERRAN NADEU

Helena López

Helena López

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La movilización con motivo de la huelga convocada para este miércoles 11 de febrero se respira en el ambiente de las escuelas e institutos catalanes desde hace días. No solo por las reivindicativas camisetas amarillas que lucen todos los jueves y por las pancartas colgadas en las fachadas de los centros. El malestar es generalizado, igual que la sensación de que ha llegado el momento de decir basta. Entre las demandas concretas del colectivo hay una transversal: el aumento de sueldo. Reclaman una subida del 25%, que es, dicen, el poder adquisitivo que han perdido desde 2009. Los docentes subrayan que Catalunya es la comunidad autónoma en la que los docentes en el tramo 1 -su sueldo base, sin los trienios- están peor pagados.

El profesorado catalán está formado por funcionarios del Estado -dependen del Ministerio de Educación- pero sus sueldos los paga la Generalitat al ser la educación una competencia transferida a las comunidades autónomas.

Cuando las codocencias permiten ser dos profesores por aula, se avanza materia; las horas en las que no, los maestros admiten que solo pueden "apagar fuegos"

La segunda reivindicación es la bajada de ratios. De ahí que uno sus lemas más repetidos es "subamos sueldos, bajemos ratios". El profesorado lleva años denunciado que las escuelas no están diseñadas para las nuevas realidades. La matrícula viva hace que, sobre todo en las escuelas e institutos de alta y máxima complejidad del área metropolitana, se encuentren ratios de entre 28 y 30 alumnos en secundaria. Una sobrerratio que ya dificulta las cosas de por sí, a la que hay que añadir que cada curso hay más niños con necesidades educativas especiales. Situaciones como tener a 28 alumnos en un aula de los que tres tienen trastornos graves están disparando las bajas por ansiedad entre los docentes.

Manifestación de profesores en Barcelona en junio del 2022.

Manifestación de profesores en Barcelona en junio del 2022. / JOAN CORTADELLAS

Los alumnos diagnosticados con autismo han aumentado casi un 400% en España en la última década. El colectivo ha ascendido de 19.023 menores en el curso 2011-2012 a más de 91.800 en el 2023-2024. Situaciones que, ligadas a la falta generalizada de recursos, provoca situaciones en las que una maestra solo no llega. Cuando las codocencias permiten ser dos por aula, se avanza materia, las horas en las que no, solo pueden apagar fuegos.

Bajas que no se cubren

Desde los centros denuncian situaciones como que maestros tienen que acompañar a alumnado con discapacidades graves al lavabo. Otros maestros se niegan a hacerlo, y el problema aún es mayor. Denuncian también retrasos de semanas para cubrir bajas de monitores de apoyo porque las bolsas están vacías por las malas condiciones laborales del sector social.

"La escuela se sostiene por la buena voluntad del claustro, no por los recursos del sistema, que está completamente desbordado", aseguran los docentes

Otro de los temas que más salen y que preocupan al profesorado son los docentes desplazados tras el macroproceso de estabilización. Personas que se han sacado la oposición y les han enviado a trabajar a 200 kilómetros de su casa. 

Las voces de los docentes

Eva y Ferran son docentes de secundaria de Catalán en un centro de Badalona y han decidido sumarse a la huelga por distintos motivos, aunque subrayan su situación laboral y las condiciones en las que deben atender al alumnado. "Somos tres docentes para cubrir toda la docencia de catalán de secundaria y, además, el Aula d'Acollida, en un centro de máxima complejidad con mucha de matrícula viva. Recibimos alumnado de otros países de forma continua, con la complejidad lingüística y emocional que ello supone", explican. La realidad diaria en las aulas, aseguran, es "inasumible si se quiere ofrecer la calidad que el alumnado merece y la atención a la diversidad tal como marca la ley".

"Tengo dos hijos y 155 kilómetros desde mi casa en Benicarló hasta Tarragona, donde me han asignado la plaza"

Carlos

— Docente

"Tenemos alumnos de nivel cero que acaban de llegar de sus países, con lenguas maternas como el urdú o el punjabi, junto a otros procedentes de lenguas románicas, pero con un nivel de escolarización muy bajo, en muchos casos, con alumnado que ha estado escolarizado siempre aquí, todo esto en el mismo grupo", detallan. "Cuando el grupo empieza a estar más o menos estable, llega un nuevo alumno de otro país, con duelo migratorio y que debe aprender una o dos lenguas completamente nuevas: el catalán, que es la lengua vehicular del centro, y el castellano y sientes que vuelves a empezar de cero con todo el grupo", denuncian.

Están convencidos de que el sistema se mantiene con pinzas, "gracias al sobreesfuerzo del profesorado". "La escuela se sostiene por la buena voluntad del claustro, no por los recursos del sistema, que está completamente desbordado", aseguran. "Toda esta situación -añaden- provoca estrés y ansiedad: como equipo educativo nos vemos desbordados y nos sentimos impotentes y frustrados por no poder atender las necesidades de los alumnos".

"Se invierte en tecnología que después se retira, mientras faltan profesionales dentro del aula. Es un sinsentido"

Iris

— Maestra en Castelldefels

El docente Carlos también se sumará al paro convocado por el conjunto de los sindicatos del sector este próximo miércoles, 11 de febrero. "Me sobran razones, desde exigir mejoras laborales: desde el sueldo hasta la conciliación familiar que el Departament me impide", denuncia. En su caso, la indignación se agrava por la distancia que debe recorrer diariamente para acudir a su puesto de trabajo. "Tengo 155 kilómetros desde mi casa en Benicarló hasta Tarragona, donde me han asignado la plaza. Es más de una hora y cuarto por la mañana y lo mismo por la tarde para ir y volver del trabajo", explica.

Además, asegura que conoció su destino en pleno verano. "Las adjudicaciones definitivas llegaron la última semana de julio. Con apenas un mes y una semana de margen tienes que buscar transporte, piso si lo necesitas y reorganizar toda tu vida personal", agrega.

Contradicciones del sistema

Iris es maestra en Castelldefels y denuncia las contradicciones del sistema educativo en materia de recursos. "El curso pasado nos instalaron pantallas nuevas y de última generación en las aulas, procedentes de los fondos europeos. Este año nos las han retirado porque ahora están prohibidas en infantil", explica. Para ella, esta situación refleja un claro desajuste entre las prioridades administrativas y las necesidades reales de los centros. Mientras tanto, subraya, los problemas estructurales persisten. "Tenemos aulas con ratios altísimas y sin maestras de apoyo ni monitoras de soporte educativo", lamenta. A su juicio, la política de recursos resulta incoherente: "Se invierte en tecnología que después se retira, mientras faltan profesionales dentro del aula. Es un sinsentido", zanja.

Sandra trabaja en un aula SIEI en Tarragona y también se suma a la huelga para denunciar la falta de recursos en la atención al alumnado con necesidades educativas especiales. A su juicio, el decreto de inclusión "es muy bonito sobre el papel, pero sin recursos supone condenar al alumnado a una educación sin calidad y arrojar a los docentes a los pies de los caballos". Entre las principales carencias, señala la falta de personal. "No hay suficientes monitoras de apoyo educativo ni educadoras para atender correctamente a todo el alumnado y, además, lo hacen en condiciones laborales pésimas", denuncia. En ese sentido, pone el foco en la situación del Personal Auxiliar Educativo (PAE), así como en las técnicas de Educación Infantil.

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