70 noches durmiendo en un Peugeot
Cobrar 1.400 euros y vivir en el coche: la historia de José Antonio y Nuria, vecinos de Sabadell, tras perder su piso
La pareja, que fue desahuciada de un piso de alquiler tras años de irregularidades de la propiedad, lleva malviviendo más de 70 días en un párking
El sueldo de él no les permite costear la fianza que piden muchos pisos de alquiler
Al menos 900 familias esperan una vivienda de emergencia en Catalunya: hasta tres años de demora en Barcelona

FOTO Y VIDEO: FERRAN NADEU

Aparcan su Peugeot un poco en diagonal, para que no les moleste la columna del párking. Abren el maletero y las puertas y tiran los asientos delanteros tan atrás como pueden. Así se preparan José Antonio Roncales y Nuria Márquez cada noche desde hace 70 días para dormir. Se refugian en un párking subterráneo de Sabadell que está debajo de la que fue su casa durante 16 años, antes de ser desahuciados el pasado 3 de febrero. Junto al coche, en la plaza de al lado, una pila de ropa, muebles y otros enseres amontonados. "Aquí está toda nuestra vida", lamenta Roncales mientras descubre la lona que protege sus pertenencias.

José Antonio Roncales y Nuria Márquez, pareja de Sabadell que se ha visto obligada a dormir en su coche después de ser desahuciados de su piso / FERRAN NADEU
Roncales tiene ahora 47 años, nació y se crió en Terrassa y desde hace 25 comparte vida con Márquez, de 55 años y de Sabadell "de toda la vida". Ninguno de los dos se imaginó, jamás, que acabarían formando parte de la estadística de las personas sin hogar de Catalunya. La Síndica de Greuges ya calcula que hay unas 6.700 en esta situación. Y menos aún que se verían en la tesitura de malvivir en su coche aun cuando Roncales trabaja como guardia de seguridad y trae dinero a casa.
“Todos pensarán que ‘algo habrán hecho’, pero es que solo es mala suerte”, defiende Pol, hijo de la pareja de 19 años
Sus problemas empezaron en 2009, según cuentan en conversación con EL PERIÓDICO, cuando Márquez tuvo que dejar de trabajar. Sus problemas de salud, entre ellos una fibromialgia, le hicieron tener que abandonar su puesto de limpiadora, que demandaba una actividad física que ya no podía realizar. Márquez asegura que cuenta con un informe de la Seguridad Social que avala una discapacidad del 39% que le permitiría dejar de trabajar, aunque de momento su incapacidad laboral sigue tratándose en un juzgado y, según afirma, no percibe "ninguna ayuda".
En 2009, ella dejó de trabajar por problemas de salud, no pudieron pagar la hipoteca del piso y se fueron de alquiler hasta su desahucio
Sin el sueldo de Márquez, se les hizo imposible hacer frente al precio de la vivienda que habían comprado en Sabadell y tuvieron que hacer una dación en pago. La pareja decidió entonces mudarse a un piso de alquiler en una comunidad de vecinos. Márquez y Roncales criaban en ese momento a dos hijas de una relación anterior de ella y a su hijo en común, Pol, que tenía entonces 3 años, así que uno de los factores que les llevó a decidirse por ese piso fue la piscina comunitaria. Pagaban 850 euros al mes.

La caja de medicamentos que guarda Nuria Márquez en el coche / Ferran Nadeu / EPC
Irregularidadeas en el alquiler
Al poco tiempo, sin embargo, empezaron las irregularidades. "El propietario primero nos pedía que pagáramos en un banco, después a nombre de otra persona, y más tarde en mano a su cuñada…", relata Roncales. En 2021, tras años pagando puntualmente los importes, la pareja y su hijo, todavía menor, se toparon con la primera orden de desahucio.
La pareja ha solicitado una vivienda de emergencia y está a la espera de resolución
El concejal de Vivienda de Sabadell, Eloi Cortés, asegura que se les está "atendiendo de manera muy intensa"
La comitiva no se presentó esta primera vez, ni tampoco con la segunda orden de desahucio. Con el tercer aviso, el año pasado, Roncales y Márquez confiaban en que, pese a que Pol ya era mayor de edad, los informes de vulnerabilidad que acreditaban que la única fuente de ingresos era el trabajo de Roncales les permitirían quedarse en la casa, pero la comitiva sí se presentó esta vez y el 3 de febrero del año pasado la familia tuvo que dejar el piso. La propiedad del inmueble había pasado a la Sareb, que se hizo con la finca como pago colateral de la deuda de la promotota original, '11 de noviembre', el 8 de septiembre del año pasado. La orden de desahucio de la pareja, sin embargo, seguía vigente.

José Antonio, junto al coche donde vive / Ferran Nadeu / EPC
Tras el desahucio, los primeros días fueron intensos. Pudieron acordar un periodo de gracia con la comitiva judicial para poder recoger sus pertenencias y amontonarlas en el párking donde han acabado durmiendo. La situación, sin embargo, fue demasiado abrumadora para Márquez, que se desmayó y tuvo que ser ingresada. La desesperación fue tal que Roncales intentó suicidarse. "Me vino la desesperación como padre. Ya no sé dónde llevar a mis hijos. No sé donde refugiar a mi mujer. Como persona, como trabajador, me vienen todos los pensamientos negativos, y no vi ninguna más salida a esa", recuerda ahora.
Afortunadamente, los sanitarios pudieron atender a Roncales y tras su paso por el hospital, recuperó fuerza y ánimos. La familia se trasladó entonces a una habitación en la casa de una de las hijas de Márquez. Pasaron allí ocho meses hasta que el pasado 30 de noviembre su hija les pidió que se marcharan. Durante ese tiempo, no se quedaron de brazos cruzados. "Hablamos con Vimusa [la empresa municipal de vivienda de Sabadell], con el Síndic de Greuges…", relatan.
"Los servicios sociales nos dicen: 'si vais a estar así, ocupad'", asegura Nuria Márquez
Vimusa rechazó su primera solicitud para recibir una vivienda de emergencia, alegando, según explica la pareja, que en el momento de la solicitud vivían con su hija. La segunda solicitud, hecha ya desde el párking donde malviven, sigue pendiente de resolución. La pareja tenía sus esperanzas puestas en una reunión la semana pasada con los servicios sociales del Sabadell, pero nada cambió. "A mí lo que me sorprende es que cada vez que voy con la asistenta salga peor de lo que estaba", lamenta Márquez.
La pareja sigue buscando un piso al que poder entrar con los 1.400 euros al mes que cobra él y que no pida varios meses de fianza
La pareja asegura que servicios sociales siempre les proponen soluciones a medias, como encontrar habitaciones para Márquez y para Pol, que ahora tiene 19 años, mientras José Antonio permanece en el coche; e incluso ocupar. "Nos dicen: 'si vais a estar así, ocupad'", asegura la mujer.

Nuria Márquez, vista desde el retrovisor de su coche / Ferran Nadeu / EPC
El primer teniente de alcaldía y concejal de Vivienda de Sabadell, Eloi Cortés, asegura a EL PERIÓDICO que tiene constancia del caso y que se les está "atendiendo de manera muy intensa". Ante la posibilidad de que se les vuelva a denegar una vivienda de emergencia, Cortés explica que se les han propuesto otras opciones, como que el ayuntamiento les costee temporalmente una pensión o un hotel e incluso ayudarles con la fianza si encuentran un piso de alquiler.
"Son de esa gente que sabes que no debería estar en esta situación", lamenta Jorge Ruiz, de Ningú Sense Sostre
Márquez pide, sea cual sea la solución que encuentren, poder volver a vivir con su hijo. Desde que salió de casa de su hermana, Pol vive en casa de los padres de su novia. Estudia una FP de márketing y diseño en un instituto y explica, entre lágrimas, que le duele ver así a sus padres. "Todos pensarán que ‘algo habrán hecho’, pero es que solo es mala suerte", lamenta Pol.
José Antonio y Nuria siguen buscando un piso al que poder entrar con los 1.400 euros al mes que cobra él, y que no pida varios meses de fianza que, ahora mismo, no pueden asumir. Cada semana acuden al Refugi, un local de la entidad Ningú Sense Sostre. "Él es muy manitas y nos ha ayudado mucho arreglando algunas cosas. Es de esta gente que sabes que no debería estar en esta situación", lamenta el vicepresidente de la entidad, Jorge Ruiz.

José Antonio Roncales y Nuria Márquez, junto a su coche y a sus pertenecias después de ser desahuciados de su piso / FERRAN NADEU
De momento, Roncales y Márquez seguirán pasando las noches en su Peugeot. Desde el pasado 27 de enero, José Antonio ha vuelto a su puesto de trabajo tras un periodo de baja. Como su turno es de madrugada, Nuria, que no conduce tiene que pasarse casi cada día 15 horas en el coche mientras espera. Para Nuria, por otra parte, cada vez es más difícil conciliar el sueño. Todo le duele si se tumba. Pero esperará lo que haga falta para ver de nuevo a su familia unida. "Es lo único que quiero, poder tener la confianza que tenía con mi hijo antes de todo esto", lamenta entre lágrimas.
El Ministerio de Sanidad ofrece a la ciudadanía la Línea 024, un servicio de atención telefónica para personas con pensamientos suicidas, ideaciones o riesgo de conducta suicida, así como para sus familiares y allegados. Este servicio es confidencial, gratuito y está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año
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