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Crisis en Aragón

La falta de casas asfixia la vida rural: "No se puede fijar población en un sitio donde no hay vivienda"

Abel Vera, alcalde de Novillas, resume el gran hándicap de la población rural aragonesa: la escasez de oferta urbanística. Ya no es solo que no lleguen nuevos vecinos, sino que los jóvenes se plantean marcharse a la ciudad

El Ayuntamiento de Novillas (Zaragoza).

El Ayuntamiento de Novillas (Zaragoza). / Servicio Especial

Israel Salvador

Zaragoza
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En los entornos rurales hay mucha vida, aunque para garantizarla es imprescindible contar con buenas comunicaciones, servicios y una oferta de vivienda adecuada. Así lo defiende el alcalde de Novillas (Zaragoza), Abel Ulises Vera, quien insiste en que si un pueblo es capaz de ofrecer conexión fluida con la ciudad, servicios básicos de calidad, viviendas más económicas y un entorno tranquilo para formar una familia, se convierte "en un lugar atractivo para vivir". De lo contrario, la población acaba marchándose a las ciudades.

Uno de los grandes retos de los municipios rurales es la rehabilitación de viviendas. "Cada vez tenemos más casas viejas que no se rehabilitan y faltan ayudas para hacerlo. Si partimos de una oferta de vivienda, atraer y fijar población es mucho más sencillo", subraya.

Para el alcalde, los pilares son claros: servicios, comunicaciones y vivienda. En el caso concreto de Novillas, la evolución demográfica en los últimos años ha sido, poco a poco, tendente a la baja. Una tendencia que el ayuntamiento de la localidad intenta revertir por todos los medios, aunque reconoce que el principal obstáculo es el mismo que en muchas ciudades: la falta de vivienda.

"Aquí viene mucha gente preguntando por alquiler y no hay. No se puede fijar población en un sitio donde no hay vivienda", afirma con rotundidad Abel Vera. El consistorio, con recursos limitados propios de un municipio de unos 500 habitantes, ha rehabilitado alguna vivienda y trabaja para facilitar ayudas a la rehabilitación, pero reconoce que no puede asumir grandes promociones. "No podemos hacer una promoción de 30 viviendas para que vengan 30 familias. Mientras eso no exista, es muy complicado", explica.

Éxodo de gente joven

El problema afecta incluso a los propios vecinos. "La gente joven del pueblo que se quiere quedar no encuentra vivienda. No porque no quiera, sino porque no la hay", lamenta.

Las dos viviendas rehabilitadas por el ayuntamiento, que pronto saldrán a concurso, han despertado un gran interés tanto entre vecinos como entre personas de fuera, lo que, a su juicio, demuestra que sí hay demanda y voluntad de quedarse: "La gente quiere vivir en el pueblo".

El alcalde apunta también al deterioro progresivo del parque inmobiliario tradicional. "Muchas casas del centro del pueblo se quedan viejas y no se rehabilitan porque el propietario piensa que no va a recuperar la inversión. Eso hace que cada vez sean menos aptas para vivir y agrava el problema", advierte.

La solución, reconoce, no es sencilla. "Si lo fuera, ya estaría hecha", afirma. A su juicio, pasa por un trabajo conjunto entre propietarios, administraciones y empresa privada: "Hay que hacer atractiva la inversión en los pueblos. Las constructoras prefieren la ciudad porque pueden poner más pisos a la venta".

"Si no se lo ponemos fácil, no van a venir", concluye, insistiendo en que la falta de vivienda es hoy el principal freno para fijar población en Novillas y en la mayoría de los municipios repartidos por todo Aragón: "Lo que sucede aquí es lo mismo que en otros entornos rurales".

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