Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Educación

Ansiedad, distracción y bajo rendimiento: estos son los efectos colaterales del uso del móvil en los menores de 16 años

Sánchez anuncia que España prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años

Guía para gestionar el uso del móvil de los adolescentes

Dos chicas, con sus móviles

Dos chicas, con sus móviles / Zowy Voeten

Inés Sánchez

Inés Sánchez

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años y adoptará otras medidas para aumentar el control de las plataformas digitales. Una decisión que sigue la línea de países como Francia, Nueva Zelanda o Dinamarca, que también han puesto restricciones a los adolescentes.

Bruselas estudia desde hace meses la posibilidad de fijar una edad mínima común en toda la Unión Europea, pero de momento se limita a designar un comité de expertos. Sin embargo, cada vez hay más países europeos -Francia, Dinamarca, Grecia o Austria- que están desarrollando el marco regulador para poner una edad mínima de acceso a estas plataformas.

Menos concentración

El acceso a Internet es cada vez más temprano y no son solo los adolescentes los que viven hiperconectados. Un 42% de los menores admite haber navegado en la red antes de los ocho años, y la mitad de los chicos y chicas de 15 años pasan, al menos, 30 horas a la semana frente a una pantalla, según un informe de la OCDE. "Son entornos para los que no están emocionalmente preparados. No se trata solo de cuánto tiempo pasan conectados, sino de cómo y para qué usan la tecnología”, señala Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.

El tiempo que los menores pasan en redes sociales ya se ha evidenciado en los centros educativos, donde han detectado mayores dificultades de concentración. "La atención se fragmenta y el aprendizaje se resiente", asegura Álvarez. El fracaso escolar -tener tres o más asignaturas suspendidas en el curso anterior- aumenta a medida que crecen las horas dedicadas al manejo diario de las pantallas electrónicas, según un estudio de asistencia primaria en el Vallés Occidental. Alcanza al 29% de los estudiantes que están más de tres horas al día ante el ordenador, y a un 16% de quienes le dedican menos de una hora.

Según la 'Enquesta d'hàbits de salut' elaborada entre alumnos de cuarto de la ESO de la provincia de Barcelona, uno de cada tres menores utiliza el móvil más de tres horas al día, el 41,3% admite que en algún momento desatiende sus obligaciones para conectarse a internet y el 45,4% reconoce que a veces pasa más tiempo navegando que con sus amistades.

Efectos negativos en la salud

Ante esta realidad, varias comunidades autónomas han optado por restringir el uso de smartphones en los centros educativos. A inicios del año escolar, adquirió mucha importancia el movimiento 'Adolescencia sin móvil', un grupo en el que formaban parte 10.000 padres de toda Catalunya y que se extendió a toda España. Pedían retrasar el uso del móvil de los menores y no darles un 'smartphone' a los 12 años por el impacto que a estas edades tienen las redes sociales, los videojuegos, el porno o el bucle de estímulos que brinda internet. De hecho, Catalunya comenzó este curso con una novedad: la prohibición total de los móviles personales en las aulas durante toda la etapa obligatoria., aunque se flexibilizó un mes después y sí se permiten ahora durante los viajes de fin de curso, excursiones o programas de intercambio.

"Hay evidencia científica muy sólida que indica que cuanto antes se le dé a una persona un producto con acceso a internet aumentan las probabilidades de desarrollar un problema de salud mental o conductual", dijo a El Periódico Telmo Lazkano, profesor y divulgador sobre educación y salud digital. "Es imposible que un niño de 12 años haga un uso responsable de la tecnología porque su cerebro no está preparado y porque la propia tecnología busca explotar las vulnerabilidades de ese cerebro mediante gratificaciones inmediatas y diferentes técnicas psicológicas y tecnológicas. Hemos dejado una herramienta sumamente potente en manos de una persona que no es capaz fisiológicamente", añadió.

Ansiedad

Los expertos en psicología infantil coinciden en que retrasar el acceso al smartphone aporta beneficios emocionales y sociales. Menos notificaciones favorecen la concentración, la socialización “cara a cara” y la autonomía real. Además, ayudan a evitar que el móvil se convierta en un regulador emocional: según el Observatorio de Hábitos Digitales en Menores de SaveFamily, el 53,3% de los menores reconoce sentir ansiedad o estrés cuando se les limita el teléfono, una señal de dependencia que preocupa a los especialistas.

El informe ‘Infancia, adolescencia y bienestar digital’ recogió que casi 1 de cada 3 menores (30%) admite que suele mirarlo durante las clases, y no para asuntos académicos. También deja claro que el mal uso de los dispositivos también se extiende a casa dado que el 41% de los encuestados admite dormir con el móvil todos o casi todos los días (15% de ellos son de primaria).

Suscríbete para seguir leyendo